Las luchas feministas no dejan de revelar la doble opresión de las mujeres que ocupan espacios políticos y sindicales: en tanto trabajadoras y en tanto mujeres.

El feminismo interpela a las prácticas sindicales justo en el punto en que se atrofian, aparece como una crítica de hecho al verticalismo y la burocratización, propone una transversalidad que alimenta nuevas perspectivas sindicales, políticas y territoriales.

Dialogan Clarisa Gambera, Verónica Bethencourt y Ariel Pennisi.

 

Algunos destacados de la charla:

Clarisa: “Sigue siendo novedoso esto de feminismo y sindicalismo. Muchas de nosotras, en términos generacionales, nos formamos feministas fuera del sindicato mientras nos íbamos convirtiendo en sindicalistas en la representación de nuestras compañeras y compañeros en los sectores de laburo. Así y todo, el feminismo iba por otros canales. En este último tiempo, ese bagaje de formación ingresa al mundo sindical y creo que la economía feminista tiene que ver porque nos permite meter al gremio debates que son propios del gremio: en términos de economía, salario y traer la discusión del trabajo reproductivo que no entraba en las discusiones sindicales. Los paros de mujeres generan una nueva esquina de encuentro en relación a la centralidad que ocupa el trabajo y la posibilidad de pensar la violencia en términos mucho más transversales“.

Verónica: “Hubo que tirar ciertas piolas para que entrara el feminismo a los sindicatos, a las mujeres y disidencias que estábamos en los sindicatos. Era una discusión –personalmente– que durante mucho tiempo ‘los derechos de los trabajadores’ era un concepto suficiente, ahí estábamos todas y todos. Incluso esta discusión que damos a través del lenguaje no estaba presente en nuestra práctica sindical”.

“No es que no peleábamos en nuestros sindicatos por ocupar lugares, y que no nos dábamos cuenta que no todas y todos éramos iguales a la hora de repartir cargos o de dar ciertas discusiones. todo eso pasaba pero fue un proceso incorporarlo a nuestra propia práctica”.

Ambas: “Nuestra central fue la primera que tuvo la Secretaría de Género y Oportunidades. Somos una CTA pionera, que es pionera en organizar a las mujeres”.

Clarisa: “En el feminismo había resistencias con las sindicalistas. Eran mundos que se autoexcluían, se devaluaban uno a otro. No se podía ser feminista en el sindicalismo ni sindicalista en el feminismo. Por eso este es un momento muy rico en términos de ebullición y que colisiona, porque colisionan lógicas distintas”.

Verónica Bethencourt
Secretaria Gremial de CONADU, Secretaria General Adjunta de la CTA T Provincia de Buenos Aires. Profesora de Filosofía y Especialista en Docencia Universitaria. Militante sindical feminista.
Clarisa Gambera
Trabajadora de niñez y docente. Feminista sindicalizada y más recientemente sindicalista feminista. Actualmente es responsable del departamento de Género y Diversidad de ATE Nacional y secretaria de Géneros de la CTAA Capital. Integra el colectivo Niñez y Territorio que reúne a trabajadoras, trabajadores y organizaciones de niñez.

 

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