Redacción Canal Abierto | En los últimos días, y tras una enorme esfuerzo de difusión por parte del Grupo Clarín, la dirigencia de Juntos por el Cambio y los convocantes al tractorazo del campo se hicieron eco del informe “165 tributos entre los niveles de gobierno nacional, provincial y municipal” realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

No obstante, la realidad de nuestro sistema tributario está muy lejos de las premisas liberales enumeradas allí, y repetidas una y otra vez por periodistas y economistas del mainstream mediático. Basta con observar el ranking mundial de los países donde más se pagan impuestos, en el que Argentina ocupa el puesto 43º sobre un total de 181. A nivel latinoamericano aparece cuarta, detrás de Cuba, Brasil y Uruguay, a donde se marchan muchos millonarios para evitar el pago de tasas por sus bienes en el exterior.

La presión fiscal -definida como los ingresos tributarios en relación al Producto Bruto Interno (PBI)- es en Argentina mucho menor a la del promedio de los 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), también conocida como “el club de los países ricos”. En el año 2019, el índice del país fue de 28,6% mientras que en la OCDE el valor medio fue de 33,4%.

“Los datos son claros, es falsa la idea de que en Argentina se cobran muchos impuestos”, sentencia Julián Corvaglia, sociólogo y politólogo de la UBA y FLACSO que hace tiempo viene investigando la temática. “El principal problema es que tenemos un sistema sumamente regresivo, en el que no paga más quien más tiene; a grades rasgos, se recauda mucho por impuestos al consumo -como el Impuesto al Valor Agregado, IVA, que recolecta alrededor de un 30% del total- y poco por impuestos patrimoniales -como Bienes Personales, que suma un 0,6% del total- y a las ganancias de las personas”.

“La eficacia de un sistema tributario se mide por la igualdad que genera: en países escandinavos medís el coeficiente de gini antes de pagar los impuestos y después de pagarlos, y te das cuenta que mejora mucho después; acá no mejora, y eso evidencia el carácter regresivo de nuestro sistema”, explica en esta entrevista con Canal Abierto.

En uno de los cuadros que publicó en la red social twitter, Corvaglia muestra en detalle que “en Canadá la recaudación del impuesto a las ganancias de personas físicas equivale a un 12,2 % del PBI, mientras en Argentina (2019) la cifra llegó al 2% del Producto Bruto Interno”.

Otra tasa de tipo patrimonial y carácter progresivo son los gravámenes inmobiliarios que en nuestro país colectan provincia y municipios, pero que desde 1993 vienen perdiendo peso sobre lo recaudado. “Por ejemplo, en comparación con otras ciudades de Latinoamérica, es muy poco lo que se paga en CABA”, asegura.

Ante la consulta sobre la historia de esta lógica regresiva e injusta del sistema impositivo argentino, el sociólogo egresado de la UBA afirma que es “cada vez peor” y ejemplifica: “el impuesto a la herencia –que tienen casi todos los países desarrollados, y con tasas muy altas- existió hasta 1976, hasta que lo derogó el entonces ministro de Economía Martínez de Hoz, a quien casualmente le tocaba heredar”.

 

Hacia una justicia tributaria

“Que unos pocos paguen más en impuestos patrimoniales, inmobiliarios y ganancias para que todos suframos menos el IVA”

“El Estado tiene que ser más eficiente, pero de todas formas lo tenes poder financiar; en concreto, si queres mejores escuelas y hospitales, mejores docentes y médicos, necesitas recursos para pagarlo”

 

Renta inesperada

“Si los medios hegemónicos están las 24 horas diciéndote que Argentina es un infierno fiscal, mucha gente lo va a creer y no vas a contar con el volumen político para avanzar. Hoy parece difícil avanzar en soluciones si la oposición sale a decir que no va a discutir el sistema, o si ya hay sectores que salen a protestar contra la renta inesperada antes de que se conozca la letra del proyecto”

“En la Segunda Guerra Mundial, Roosvelt puso una renta a las ganancias inesperada muy similar a lo que se está pensando hoy en día; hace poco leí que Tony Blair hizo lo mismo en Inglaterra”

 

La Ley de Alquileres

“En un cálculo conservador de 2010, Argentina tenía unas 500 mil viviendas vacías; hoy deberían ser muchas más por el boom de la construcción”

“Francia tiene un impuesto a la vivienda ociosa desde 1999, y fue muy eficiente en su intención de disminuir la cantidad de viviendas vacías; este tipo de tasas ya existe en Washington, París, Londres. Otra vías es que el Estado, como sucede en Viena, Austria, tenga viviendas en alquiler social, ayudando a familias humildes pero también interviniendo en el mercado”

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