Redacción Canal Abierto | El fiscal general de Brasil, Paulo Gonet, denunció a Jair Messias Bolsonaro liderar “una organización criminal basada en un proyecto autoritario de poder”.
La acusación surge de las investigaciones sobre los violentos hechos ocurridos en enero de 2023, cuando miles de seguidores del ex mandatario intentaron asaltar las sedes del Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio de Planalto, y así impedir la toma de poder de quien había sido electo en las urnas.
Según la presentación, el ex mandatario y otras 33 personas -incluido su candidato a vice y recientemente detenido por obstaculizar la investigación, Walter Braga Netto- habrían pergeñado un plan para asesinar a Luiz Inácio Lula da Silva y al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, una de las figuras más odiadas por el movimiento ultraderechista.
“Los miembros de la organización criminal estructuraron en el palacio presidencial un plan para atacar instituciones, con el objetivo de derribar el sistema de poderes y el orden democrático, que recibió el siniestro nombre de ‘Daga Verde y Amarilla’”, dijo Gonet en la presentación de 272 páginas.
Entre otros delitos, Bolsonaro está acusado de intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho, golpe de Estado y de pertenencia a una organización criminal, entre otros delitos, cuyas penas podrían alcanzar los 43 años de cárcel.
El fiscal general ha enviado la denuncia al Tribunal Supremo, que ahora deberá convocar a una de sus dos salas para decidir si acepta la denuncia y abre juicio contra los implicados.
Aunque inhabilitado por la Justicia para presentarse a elecciones hasta 2030, quien fuera presidente entre 2019 y 2022 continúa siendo un peso pesado de la derecha brasileña y mantiene aceitados vínculos con otros líderes ultraderechistas, como Donald Trump o Javier Milei.
Durante la campaña electoral argentina de 2023 -incluso cuando ya estaba siendo investigado por el intento de golpe- publicó varios videos en apoyo a La Libertad Avanza. “Deseo de todo corazón que el próximo 22 de octubre seas el victorioso en las elecciones”, decía Bolsonaro.
El nexo entre ambos se vuelve aún más palpable por el hecho de que la Argentina se niega a entregar a cientos de brasileños acusados de haber participado en los violentos hechos que hoy complican al ex mandatario.