Redacción Canal Abierto | Diversas organizaciones sociales y política de Argentina solidarias con la causa saharaui -como la CTA Autónoma, distintas redes de activistas y referentes de Derechos Humanos- manifestaron su rechazo al estreno en el país de la película Sirat, del director franco-español Oliver Laxe, cuyo coguionista es el argentino Santiago Fillol.
Las entidades sostienen que, si bien la obra se presenta como una propuesta “espiritual y mística”, omite “deliberadamente cualquier referencia a la condición de territorio ocupado del Sáhara Occidental y a la existencia del pueblo saharaui”. Para las organizaciones firmantes, esta omisión constituye una toma de posición política, especialmente considerando que la producción cuenta con el auspicio del Reino de Marruecos.
“Expresamos nuestro rechazo al blanqueamiento del colonialismo marroquí y la grave omisión de la existencia del pueblo saharaui que se realiza en este filme”, subrayaron las organizaciones firmantes.
En el comunicado, recuerdan que el Sáhara Occidental es considerado por las Naciones Unidas uno de los 17 territorios no autónomos pendientes de descolonización, al igual que las Islas Malvinas, y que forma parte de la Unión Africana, con el reconocimiento de 84 países a la República Árabe Saharaui Democrática.
Asimismo, denuncian que “la película legitima el relato marroquí sobre su frontera sur con Mauritania, ignorando que desde 2020 el Frente Polisario se encuentra en guerra con Marruecos”. También señalan la existencia “del muro de 2.720 kilómetros construido por Marruecos, que divide el territorio ocupado del liberado”, y la situación “de más de 200.000 saharauis que viven en campamentos de refugiados en Argelia, además de miles en la diáspora”.
Las organizaciones cuestionaron además la decisión “de la Academia de Cine de España de seleccionar Sirat como representante para los Premios Oscar 2026, pese a la responsabilidad histórica del Estado español en el proceso inconcluso de descolonización del Sáhara Occidental”.
Finalmente, las entidades firmantes hicieron un llamado al mundo del arte y la cultura “a actuar con sensibilidad y respeto frente a la lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación”, y reafirmaron su solidaridad con su causa por la libertad, la independencia, la paz y la justicia.
La lucha por la descolonización
El Sáhara Occidental es un territorio africano ocupado por España desde 1884 y convertido en provincia española en 1958. En mayo de 1973 se fundó el Frente Polisario como organización de lucha por la independencia del pueblo saharaui. En 1975, el Reino de Marruecos llevó a cabo la llamada Marcha Verde, una agresión armada que incluyó bombardeos con napalm y fósforo blanco para expulsar a la población saharaui, además del desplazamiento de colonos marroquíes para ocupar ilegalmente el territorio. Seis días antes de la muerte de Francisco Franco, el régimen español organizó su retirada y cedió la administración de dos terceras partes del territorio a Marruecos y una tercera parte a Mauritania mediante los Acuerdos Tripartitos de Madrid.
Entre 1980 y 1987 Marruecos levantó, en seis fases, un muro defensivo conocido como el Muro de la Vergüenza, con cinco pasillos de entrada y salida a lo largo de unos 2.720 kilómetros, vigilado por más de 100.000 soldados —la mitad de su ejército— y flanqueado por entre siete y diez millones de minas antipersonales.
La guerra se suspendió oficialmente en 1991, cuando el Frente Polisario y el gobierno marroquí aceptaron el Plan de la ONU (Resolución 690), que incluye un alto el fuego, intercambio de prisioneros, repatriación de refugiados y la celebración de un referéndum bajo supervisión de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). Sin embargo, los avances han sido prácticamente nulos debido a la insistencia marroquí en imponer condiciones que garanticen la anexión del territorio y al bloqueo sistemático de los esfuerzos de la ONU.
El Frente Polisario, reconocido por Naciones Unidas como único y legítimo representante del pueblo saharaui, exige el cumplimiento del derecho internacional y la realización de una consulta en la que el pueblo pueda pronunciarse libremente por la independencia o la autonomía.
El Reino de Marruecos, en alianza con Estados Unidos, Francia e Israel, pretende imponer por la fuerza una autonomía bajo tutela colonial de los territorios saharauis. El pueblo saharaui ha respondido con masivas manifestaciones a pesar de la persecución política, represión, torturas y desapariciones forzadas. A pesar de estas adversidades, el pueblo saharaui ha construido un Estado y una organización social basados en la resistencia pacífica.
El referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU continúa siendo sistemáticamente bloqueado por Marruecos y sus aliados.



