Por Nahuel Croza | El jueves 26 de febrero, en la ciudad de Ginebra, tuvo lugar la tercera ronda de negociaciones entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán, con el objetivo de llegar a un acuerdo en torno al programa nuclear iraní. Dos días después Donald Trump, en combinación con Israel, lanzó la Operación Furia Épica, bombardeando más de 500 objetivos a lo largo del territorio iraní y asesinando al líder supremo Alí Khamenei.
“El problema con Irán es que tiene misiles balísticos y, al mismo tiempo, capacidad nuclear. Entonces, es un potencial peligro para Estados Unidos y sus aliados en la región”, sostiene en diálogo con Canal Abierto Said Chaya, doctor en Relaciones Internacionales, coordinador académico de las carreras de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, especializado en Medio Oriente. “En función de esto se venían llevando a cabo una serie de cumbres, la última el jueves en Ginebra; y otra que estaba prevista para este lunes, una reunión de equipos técnicos en Viena; y miércoles o jueves, hacer otra en Ginebra.
Por supuesto, los ataques israelíes y estadounidenses frustaron los encuentros y la posibilidad de llegar a un entendimiento. Algo que Chaya califica como “una locura”.
La última reunión de Ginebra había concluído sin acuerdos. Washington habría solicitado a la nación asiática que renuncie a la (no probada) intención de fabricar armamento nuclear; que destruya las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahan; entregue los 600 kilogramos de uranio enriquecido que aparentemente posee; acepte las restricciones permanentes al programa de desarrollo nuclear y la supervisión continua del cumplimiento de este acuerdo.
“Marco Rubio declaró en estas horas que ellos estaban dispuestos a esperar una semana más, como había dicho Trump, pero sabiendo que Israel estaba próximo a atacar, Estados Unidos decidió sumarse al ataque. Esto derivó en una represalia iraní hacia los países del Golfo, en los cuales hay bases militares estadounidenses, y también a objetivos en Israel”, sostiene el analista internacional.
Por otra parte, Hezbollah (el partido y milicia libanesa chiita, con influencia iraní) se involucró en el sur de Líbano, lanzando artillería hacia la capital israelí, y Tel Aviv respondió: prepara una invasión por tierra y, una vez más, la población libanesa comenzó un desplazamiento de la región en vistas de que vuelve a convertirse en un escenario bélico. Así vemos que lejos de resolver algo, el ataque de EEUU e Israel está profundizando el conflicto y hundiendo a la región en una guerra no tan breve como esperaban.
“Mi impresión es que el ataque iraní a los países del Golfo Pérsico fue una estrategia para presionar a Estados Unidos, o sea, para que estas naciones presionen a la Casa Blanca para que detengan la operación. Después de la muerte de Khamenei, esos ataques se convirtieron en otra cosa, Irán demostró que está dispuesto a pelear una guerra que a Estados Unidos le queda muy lejos, y a arrastrar a ella a los vecinos del Golfo, que son símbolo de estabilidad en la región”, advierte el experto.
Teherán también demostró que tiene poder de fuego, mayor al esperado: “Mi impresión es que iba a ser una campaña de un par de días. Que en cierto modo se confundieron, esperaban un escenario como el de Venezuela, pero la muerte de Khamenei generó una bronca mucho más grande en Irán, que acabó por generar respuestas mucho más fuertes”.

La situación política interna de Irán
Tras la muerte de Khamenei y parte de su alto mando, se abre la incógnita por la sucesión. El investigador y docente sostiene que “Irán atraviesa un conflicto muy grave hace ya varios años: una crisis multidimensional, una crisis de legitimidad política donde hay muchos grupos que se están cuestionando la lealtad al gobierno. En los últimos años, el régimen se sostiene en base a la represión. La crisis económica de ve incrementada por las sanciones internacionales y una inflación del 50%. Es un escenario muy complejo”.
La muerte de Khamenei agrega mayor complejidad a ese escenario. “En lugar de generar un caos en el país como pretendían los agresores, terminó unificando de alguna forma a la población, al igual que la guerra de 2025 y beneficiaron al gobierno iraní. En lugar de generar protestas contra el gobierno, en un contexto de bombardeo de fuerzas extranjeras, lo que hacen es generar el rechazo de los iraníes hacia esas agresiones. Esto denota que no hay un conocimiento profundo de lo que sucede en Irán, y Estados Unidos pretende emerger como salvadores del pueblo iraní, cuando el pueblo iraní no quiere saber nada”.
“La situación se está complejizando hora a hora y esto que iba a ser una aventura de fin de semana se va a prolongar, por lo menos, varios días en un conflicto de largo plazo, que va a tener momentos de mayor y de menor intensidad”, advierte Chaya.
“Salvo que Estados Unidos resuelva llevar adelante un ataque a gran escala, que borre Teherán y luego haga una invasión para impulsar el cambio de gobierno que es lo que están buscando. No veo un escenario en el cual sin una invasión en el terreno Trump logre generar un cambio de cuajo en Irán”
China, Rusia y el petróleo del Golfo Pérsico
El 20% del petróleo mundial proviene de la región en conflicto y debe atravesar el estrecho de Ormuz en gigantescos buques-tanque a los que Irán o sus aliados hutíes de Yemen pueden afectar con ataques con drones o por vía acuática. Ya varios de estos ardieron en llamas al desoír el bloqueo iraní, al igual que refinerías e instalaciones petroleras en todo el Golfo. Esto provocó ya un alza del precio internacional del petróleo y del gas: este aumentó un 50%.
“El principal cliente de ese petróleo no es Estados Unidos, menos de un 10% viaja hacia norteamérica; el problema lo tiene China que, sin embargo, ha optado por no involucrarse y lleva un tiempo largo balconeando”, analiza Chaya. “En todos los conflictos que vemos en la región ejerce, fundamentalmente, una presión diplomática y punto, no actúa activamente. Pero se va a ver fuertemente afectada. En los próximos cuatro o cinco días va a comenzar una escasez de petróleo que va a elevar nuevamente los precios. Ahí veremos si China va a tomar alguna medida”.
Rusia por su parte está estancada en su conflicto con Ucrania y la OTAN. “Rusia no balconea, permanece al margen. Creo que tiene suficiente con lo que está pasando en Ucrania. Desde el 2024 para acá, después de la salida de Siria decidió apartarse de la región y consiguió el aval de Estados Unidos para avanzar sobre Ucrania, por eso Washington trata de forzar un acuerdo con Rusia”, concluye Chaya.
Netanyahu y su amigo Trump
La decisión de Trump de atacar a Irán fue un logro del primer ministro israelí, el criminal de guerra Benjamin Netanyahu. Durante semanas los gobiernos de ambos países discutieron la posibilidad de una ofensiva militar sobre Irán para acabar con el régimen.
“Al bombardear Irán, Israel ahora cuenta con la ayuda de Estados Unidos, de mi amigo el presidente Donald Trump, y del ejército estadounidense. Esta coalición de fuerzas nos permite hacer lo que he anhelado durante 40 años”, declaró Netanyahu.

Chaya sostiene “tengo la impresión de que Estados Unidos está jugando el juego de Israel y no al revés. De que Netanyahu los llevó a este escenario”. De hecho, estas fueron las declaraciones del propio Rubio: “decidimos atacar porque Israel iba a adelantar su campaña contra Irán”.
Consultado sobre las razones de Trump para avanzar en Medio Oriente, Said opina “creo que fue una aventura de corto plazo, que pensaron que iba a ser una forma de presión sobre Irán y el resultado no está siendo el que ellos pensaban que iba a ser”.
Entre las razones, el analista destaca la intención de hacerse del control del petróleo y la cuestión geopolítica. “Pero también Trump es un gran shock maker, un gran fabricante de shocks. Esto es parte de eso. Pero me parece que esto no es un shock, un show o una maniobra como la extracción de Maduro en Venezuela. Esta acción va a tener un alcance mucho mayor. Ya han muerto 10 o 12 soldados estadounidenses, al menos es lo que han declarado hasta ahora, y no sé qué es lo que va a suceder si finalmente este escenario se multiplica, qué es lo que puede suceder en casa. Este desorden internacional que promueve Trump no es muy distinto al que está promoviendo en su propio país. Está llevando adelante una guerra sin el apoyo del Congreso, con escaso apoyo popular y no está claro que la población quiera involucrarse en este conflicto”, concluye.

