Israel detuvo a 175 activistas de la flotilla humanitaria a Gaza: hay cinco argentinos

Las fuerzas israelíes interceptaron a los barcos de la misión internacional a Palestina. Netanyahu celebró el operativo. Los dirigentes Celeste Fierro, Pablo Giachello, Raúl Laguna Bosch, Mónica Schlotthauer y Ezequiel Peressini, entre los capturados.
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Redacción Canal Abierto | Israel detuvo a unos 175 activistas que participaban de la Flotilla Global Sumud con destino a Gaza, luego de interceptar al menos 22 embarcaciones en aguas internacionales cerca de Grecia. Entre las personas retenidas se encuentran cinco dirigentes y activistas argentinos.

La misión estaba integrada por 58 barcos y buscaba abrir un canal humanitario hacia la Franja de Gaza en medio del bloqueo israelí. La organización denunció que fuerzas navales abordaron parte de la flota, inutilizaron embarcaciones y dejaron a cientos de civiles en una zona afectada por tormentas.

Desde Israel, el primer ministro genocida Benjamin Netanyahu celebró el operativo y confirmó que había ordenado impedir la llegada de la flotilla. En un mensaje publicado en X felicitó a la marina israelí y se burló de la iniciativa global afirmando que se evitó el arribo del “convoy de simpatizantes de Hamas” a las costas de Gaza.

Los cinco argentinos forman parte de una delegación internacional que viajaba junto a activistas de distintos países. Se trata de Celeste Fierro, legisladora porteña electa por el Frente de Izquierda y dirigente del MST; Pablo Giachello, dirigente del Partido Obrero dentro del FIT-U; Raúl Laguna Bosch, militante de la corriente Nuestra Patria; Mónica Schlotthauer, exdiputada nacional del FIT-U y delegada ferroviaria; y Ezequiel Peressini, exlegislador provincial de Córdoba por Izquierda Socialista.

La interceptación generó nuevas críticas internacionales por el bloqueo sobre Gaza y por el accionar israelí fuera de sus aguas territoriales. Organizaciones solidarias reclamaron la liberación inmediata de todas las personas retenidas y el respeto al derecho internacional.

Además de las detenciones posteriores, la propia organización había denunciado horas antes del operativo que varias embarcaciones fueron hostigadas por lanchas militares con personal armado que se identificó como israelí. Según relataron, apuntaron con láseres y armas semiautomáticas contra los tripulantes y les ordenaron ubicarse al frente de los barcos y ponerse de rodillas.

La Flotilla Global Sumud también advirtió que sus comunicaciones estaban siendo interferidas mientras avanzaba hacia Gaza con ayuda humanitaria. El convoy buscaba romper el bloqueo naval impuesto sobre la Franja y visibilizar la crisis humanitaria en el enclave palestino.

Tras la interceptación, la misión denunció destrucción de embarcaciones, retención arbitraria de activistas y cortes de comunicación en alta mar. Distintos gobiernos europeos reclamaron explicaciones por la situación de sus ciudadanos, mientras organizaciones solidarias exigieron la liberación de todas las personas detenidas.