Proletarización y pauperización: el modelo laboral que propone Milei

Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, analiza la caída del empleo formal y avance de la informalidad. “Hoy la tasa de desocupación nos dice relativamente poco del mercado de trabajo”, advierte.
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Publicado el 16 de septiembre de 2026

Redacción Canal Abierto | Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) son contundentes respecto de lo que vive el mercado laboral: en junio se perdieron 12.260 puestos de trabajo formales y, contra noviembre de 2023, son 354.128 los asalariados registrados que perdieron su empleo. El sector privado registrado acumula trece meses consecutivos de caída, con la industria y el comercio a la cabeza. En paralelo, la informalidad y el cuentapropismo crecen a un ritmo sostenido, configurando un nuevo mapa laboral donde tener trabajo ya no es sinónimo de tener derechos.

En ese marco, Luis Campos, coordinador del Observatorio por el Derecho Social de la CTA Autónoma y del Instituto de Estudios y Formación (IEF), sostuvo en que la discusión no puede reducirse a la tasa de desocupación. “Hoy la tasa de desocupación nos dice relativamente poco de lo que está pasando en el mercado laboral”, advirtió durante su paso por Agenda Propia. El investigador señaló que el verdadero termómetro es la presión efectiva sobre el mercado laboral, un indicador que suma desocupados abiertos, subocupados demandantes y ocupados que buscan activamente otro trabajo. “Si sumamos esas tres categorías, estamos en el 30%”, precisó.

Para Campos, la transformación no solo afecta a los trabajadores y las trabajadoras. “También afecta a una parte de lo que podríamos llamar la pequeña burguesía: las pequeñas empresas, los pequeños comerciantes, que también están enfrentando una situación muy complicada. Todo aquel sector que está ligado a la evolución del mercado interno, al consumo interno, la está pasando mal”, describió.

El investigador explicó que “estamos atravesando un proceso de proletarización y pauperización. Proletarización porque estos pequeños comerciantes, pequeños empresarios que pierden su capital y que se transforman en trabajadores, porque no tienen más que hacer en el mercado que vender su fuerza de trabajo. Profesionales también. No les queda otra. Y pauperización, porque las condiciones de vida de toda esa masa de población van cayendo paulatinamente, a distintas velocidades, de manera muy heterogénea”.

En ese sentido, mencionó las 31.000 empresas que van cerrando, en su mayoría micro y muy pequeñas, con poco empleo. “Son ellos también los que van a la búsqueda de una alternativa”, apuntó. Y señaló que el impacto es desigual según el sector y la geografía. “No es casual que esta cola por un puesto de trabajo en una parrilla que vimos ayer se haya dado en el Gran Buenos Aires. Hay algunos sectores que no están tan mal en materia de empleo, lo que pasa es que son muy pocos y no crean mucha fuerza de trabajo. En términos sectoriales podríamos decir la minería, el petróleo, la energía, el gas. Pero eso no demanda mucha fuerza de trabajo”, precisó.

Campos puso como ejemplo el crecimiento del empleo formal en Neuquén, la única provincia de las 24 que mostró un avance significativo en la última década: 45.000 puestos en diez años, ligados a Vaca Muerta. Sin embargo, relativizó su impacto. “Son 45.000 puestos de trabajo en Neuquén, para Neuquén. Es una reconversión, una discusión productiva, social. Después hay que ver qué infraestructura va a recibir esos nuevos trabajadores y sus familias: qué escuelas, qué rutas, qué servicios públicos. Ahora, esos 45.000 nuevos trabajadores que hubo en Neuquén, al promedio del país, no le hicieron ni cosquillas”, sostuvo.

El investigador fue categórico al responder a las declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien había augurado la mudanza de millones de personas hacia la cordillera y la Patagonia. “La verdad es que es un número que es una fantasía total”, afirmó.

La caída del empleo formal tiene un doble impacto. “Lo que está pasando es un fenómeno que es el peor de los mundos por dos lados distintos. Por un lado, porque cae el empleo formal, cae el empleo que tiene más salarios, que tiene más protección de derechos. Y además, los que se quedan en el empleo formal tienen ingresos que son cada vez más bajos. Esto a los hogares les pega de una manera total, porque pierden puesto de trabajo, pero también pierden ingresos: si no perdieron el puesto de trabajo, su salario cae”, sostuvo Campos.

El fenómeno que más crece en términos laborales es el cuentapropismo informal. “O sea, el trabajador, la trabajadora que trabaja por cuenta propia y que no está inscripto en el sistema de seguridad social, que no paga el monotributo. Ni siquiera paga el monotributo”, subrayó Campos.

Y explicó la diferencia entre la estadística y la realidad. “Para estar ocupado en el INDEC, el encuestador te pregunta si trabajaste al menos una hora en la última semana de referencia. Si trabajaste una hora, hiciste Uber durante una hora, sos una persona empleada. Eso no es un problema de la estadística, es una definición internacional. Lo que pasa es que no hay que quedarse con la tasa de desocupación”.

Por eso, insistió en mirar la presión efectiva sobre el mercado laboral. “Los desocupados abiertos, los subocupados demandantes y los ocupados demandantes. Los ocupados plenos que, por ejemplo, hicieron la fila ayer en la parrilla: ‘yo tengo trabajo, un trabajo a jornada completa, formal o no formal, pero busco más, busco cambiar de trabajo’. Si sumamos esas tres categorías, estamos en el 30%. Uno de cada tres trabajadores está buscando activamente trabajo”, expuso Campos.

Un huracán de cola y una fuga de capitales imparable

Consultado sobre la posibilidad de revertir este modelo, Campos fue cauto al plantear que “nunca sabemos qué nos depara el futuro, ni en el corto ni en el mediano ni en el largo plazo. Mucho menos en un contexto global que está en una profunda redefinición. Esa pregunta está muy asociada a cómo Argentina se va a insertar productivamente en el mundo que viene, que todavía no tenemos claro cómo es”.

Sin embargo, no dudó en señalar que, con un gobierno de esta orientación, la situación no hará más que profundizarse. “Argentina no está teniendo viento de cola: está teniendo un huracán de cola. Los términos de intercambio están en los niveles más altos de la historia. Lo más absurdo es que en un contexto de elevada disponibilidad de divisas, este gobierno tiene déficit de divisas y necesita endeudarse para seguir sosteniéndose. Estábamos en 2.000 millones de dólares por mes de fuga de capitales; ya estamos en los 3.000 millones de dólares de fuga de capitales”, lamentó el especialista.

La acción colectiva como única salida

Para el investigador, la reversión de este escenario requiere organización y movilización. “Nada de eso se va a poder discutir si no es con acción colectiva. Si no es con movilización, si no es con organización. Si los trabajadores, las trabajadoras, las organizaciones, no podemos salir a plantear ese debate por el futuro —que de hecho lo estamos haciendo; hace un ratito mencionaban que están los trabajadores de las universidades, la comunidad universitaria movilizándose en las calles—, pero la profundización de ese proceso es la que nos va a poner en condiciones de plantear alguna alternativa”, concluyó Campos.

Programa completo

Mirá ésta y otras entrevistas en Agenda propia*, un streaming de Canal Abierto que aborda la coyuntura disputando el sentido de la agenda.

Con la conducción de Gladys Stagno y Manuel Rodríguez, y la participación del secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, y del economista y presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano.

*Todos los martes, a partir de las 11, en vivo por streaming en el canal de YouTube de Canal Abierto.

Equipo audiovisual: Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Juan Alaimes.