Milei anticipó que piensa usar las reservas del Banco Central para llegar competitivo a las elecciones 

Desde París, afirmó que tiene una “bazuca de dólares” para enfrentar lo que llamó “intentos golpistas”. En plena crisis y fuerte caída en la imagen presidencial, volvió a posponer una supuesta bonanza económica: “2028 va a ser el mejor año económico de la historia”.
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Publicada 01/10/2026

Redacción Canal Abierto | Desde la majestuosidad del Château de la Muette en París, sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Javier Milei dio un discurso marcado por la falta de autocrítica y una mirada persecutoria.   

Ante un público compuesto por banqueros, empresarios y gobernadores aliados en el marco de la Argentina Week, el mandatario afirmó que el Gobierno cuenta con una “bazuca de dólares” -por las reservas del Banco Central- para amortiguar la volatilidad financiera y repeler supuestos “intentos golpistas” de la oposición. 

Al desglosar ese presunto blindaje, el Presidente contabilizó desembolsos previsibles del Fondo Monetario Internacional, divisas adquiridas por la autoridad monetaria, préstamos multilaterales e incluso tramos del swap con China. Sin embargo, la lectura política que surge tras los fuegos artificiales retóricos es clara: el Ejecutivo está dispuesto a quemar las reservas públicas con el fin de contener la brecha cambiaria y llegar con aire financiero al turno electoral. 

La metáfora bélica no es casual, sobre todo en tiempos de militarización de la Quinta de Olivos y retórica violenta contra la oposición. También en el marco de un giro «malvinero» que muchos interpretan como un esfuerzo por construir un enemigo común que valide las posiciones de un Gobierno desentendido de la cuestión soberanista.  

Ruidos financieros y desconfianza creciente 

Las palabras de Milei buscan tapar las grietas de un frente financiero cada vez más crujiente. Durante los últimos días, por ejemplo, la escalada del riesgo país, hoy por encima de los 600 puntos.  

O bien el enfriamiento de la actividad -por no decir, recesión a secas- que atraviesa la Argentina. Y que se expresa en caída del consumo y la producción en casi todas las areas, salvo las extractivistas.  

Lejos de la “lluvia de inversiones” prometida a los ejecutivos europeos en Francia, los grandes agentes económicos perciben que la calma cambiaria depende exclusivamente de un costoso andamiaje de contención que restringe el crédito interno y erosiona las cuentas del Banco Central. 

El despliegue internacional del Gobierno ocurre en un clima interno enrarecido, con una agenda política dominada por el avance de causas judiciales y denuncias por irregularidades en la administración de fondos públicos, contrataciones del Estado y sospechas de nepotismo que salpican al entorno presidencial directo.