Redacción Canal Abierto | A días del traslado de material del Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” a su nueva sede de Amancio Alcorta y Luna, el ingreso de agua durante el temporal de ayer y la falta de condiciones edilicias básicas están dañando de forma directa e irreparable colecciones históricas de su biblioteca y hemeroteca.
Libros técnicos, revistas especializadas, guiones mecanografiados, afiches, programas de mano y fondos documentales únicos de la historia del cine argentino tuvieron que ser sacados de apuro de cajas anegadas para ser desplegados en un rescate desesperado. El papel en contacto con el agua sufre deformaciones y pérdida de tintas inmediatas, pero el riesgo más letal es biológico: en menos de 48 a 72 horas, la humedad descontrolada desencadena brotes de hongos y moho capaces de destruir y contaminar todo el acervo.
El episodio ocurrió tras la tormenta que afectó a toda la ciudad. En el edificio se produjo el ingreso de agua por el colapso del desagüe pluvial, que afectó principalmente el sector donde se almacena la biblioteca. Una persona de la planta del museo a la que consultó Canal Abierto contó que los trabajadores estuvieron once horas sacando material de abajo del agua y que el material afectado quedó abierto para que se airee. Señaló que se actuó con rapidez y que eso evitó que se perdiera todo, pero aclaró que no se trata de un hecho aislado: es un problema de años.
Doce mudanzas y ninguna sede propia
El museo se fundó por una donación de la viuda de un conservador de máquinas de cine, Pablo Ducrós Hicken, y nunca tuvo sede propia. Ya pasó por doce mudanzas y, en cada una, se rompieron y perdieron cosas, tanto material patrimonial como muebles. Los espacios que alquilan no son los adecuados y, como son alquilados, nunca se abren las obras necesarias.
Según el testimonio de quien trabaja en el organismo, el espacio actual está alquilado al dueño de Art House y se pagan 60.000 dólares por mes, por adelantado y semestralmente. El cálculo que hacen los trabajadores es que con lo que se pagó para entrar se podría haber comprado un predio. El alquiler actual es de 1.200.000 por mes, a cargo de la empresa Trans Urban, una empresa que ni siquiera movía patrimonio.
La trabajadora remarcó que no es un problema de esta gestión, pero sí trazó una línea de tiempo crítica: en 2001, la gestión de Aníbal Ibarra les había otorgado un predio en lo que sería el Museo de Arte Moderno (MAMBA), pero la gestión Macri-Lombardi adjudicó todo al MAMBA y empezó la peregrinación.
En abril de este año, el museo se quedó sin directora. Allí los trabajadores tuvieron una reunión con la ministra de Cultura Gabriela Ricardes en la que se plantearon reuniones quincenales, pero hubo una sola. Entonces, desde el gobierno porteño se dijo que el predio actual terminaría siendo comprado.
Durante la gestión de Larreta, el edificio de Paseo Colón 255 fue la sede: se mudaron en 2022 y, ni bien se mudaron, el inmueble fue adquirido por IRSA. En esos cuatro años el edificio quedó vacío, con asensores que no funcionaban baños inutilizables y techos que se caían. Un día vinieron a decir que los desalojaban en 48 horas. El edificio no estaba preparado para que llegaran porque estaba en obra.
En 2018 hicieron un amparo a través de ATE para preservar el nitrato de celulosa, 600 rollos de películas. Esto no sólo tenía la finalidad de preservar ese archivo histórico sino la integridad de quienes allí trabajan, ya que ese material es altamente inflamable y puede generar una explosión.
María Valdez, secretaria de la Asociación de Amigos del Museo del Cine, señaló a Canal Abierto que “lo que sucedió es preocupante. Más que nada por las condiciones de la sede de Amancio Alcorta. En un acto de buena fe siempre confiamos en lo que nos van a decir las autoridades, porque es el acervo nuestro”.
Valdez detalló que el acervo no son únicamente libros y revistas: “son guiones, fotos, vestuario, aparatos cinematográficos, colecciones honorables y fotográficas, una serie de fondos documentales”. Y agregó que también manejan material fílmico y cineteca.
Sobre el estado de la mudanza, advirtió que “todavía las colecciones no están organizadas en el edificio nuevo y no terminaron las obras para recibir parte del acervo del museo”. Y subrayó: “el patrimonio en muchos casos es único e irremplazable. Y hoy no podemos mensurar, hoy no se pueden mensurar los daños del material que se mojó”.
Consultada sobre la respuesta de las autoridades, Valdez fue cauta: “No podría decirte nada al respecto porque no lo sé. Lo que nosotros recibimos es la información desde el museo de lo que está sucediendo con la inundación. Entonces, nuestra función como asociación es acompañar y ver. Esto es muy reciente”.
Valdez confirmó que la mudanza se produce por la venta del inmueble anterior: “Hay un edificio que pertenece al Ministerio de Educación, hasta donde sabemos, y ese edificio fue vendido. Entonces había que desalojarlo. El proceso de una mudanza tan compleja como la del museo empezó porque hay que entender que esto implica mucho tiempo y no se embala de cualquier manera”. Cabe destacar que para la mudanza se recurrió a los servicios de TransUrban una empresa dedicada a traslados, pero sin especialización en patrimonios, como lo exige una mudanza de este tipo.
Sobre la historia del museo, recordó: “Es uno de los pocos museos en la ciudad de Buenos Aires y en el país que tiene una historia muy dolorosa respecto de los edificios, porque nunca le dan edificio propio. Esto es: las mudanzas del museo son famosas dentro de él”. Y agregó: “Nunca se le dio al Museo del Cine un edificio que esté a la altura del patrimonio que tiene, que es un patrimonio de referencia no solo nacional sino internacional.”
Valdez también explicó que el museo está separado en distintas microsedes: la sede de Cafarena, donde se hacen los ciclos y las exposiciones, funciona bien para lo que la gente entiende por museo, pero gran parte del acervo no está exhibido. “Cuando yo te digo que hay una colección importantísima de depósito en vestuario, en guiones, en escenografía, en afiches de películas, todo eso no está exhibido. Como en todos los museos, no tienen exhibido todo su patrimonio”. Y remarcó que a ese material acceden investigadores nacionales e internacionales: “La biblioteca se usa muchísimo en ese sentido. Y bueno, ahora se dañó parte de ese acervo de la biblioteca”.
El reclamo
Desde la Asociación de Amigos del Museo del Cine esperan que el gobierno de la Ciudad tome acciones inmediatas. “Esperamos desde la asociación que el gobierno de la Ciudad inmediatamente tome acciones al respecto porque se pone en riesgo una de las colecciones más valiosas que tenemos, que es la de nuestro patrimonio audiovisual y corre riesgo si no se toman los recaudos suficientes”, afirmó Valdez.
Y cerró: “hacemos un llamado a la solidaridad y a la atención, porque habrá que ver los daños y también todavía falta mucho para mudar del museo. O sea, hay cosas para mudar y acondicionar. Que se pongan los recursos y la voluntad para que esto se termine rápidamente por la precariedad, si no va a afectar a todas las colecciones que están en el museo”.
La fuente consultada sobre el trabajo en el museo fue tajante: “No podemos trabajar, estamos atendiendo emergencias. Acá hay profesionales que necesitan tiempo y estabilidad para poder trabajar”.

