Fue transfemicidio: Un jurado popular condenó en Neuquén a Roberto Sánchez por el crimen de Azul Semeñenko

Se trata del primer crimen de odio reconocido en una condena por la Justicia de esa provincia. “A Azul no nos la devuelven, pero Azul tiene que ser la última”, expresó la familia tras conocerse el veredicto. Los detalles con la cobertura colaborativa de La Revuelta y Periodistas Feministas.
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Cobertura Feminista La Revuelta y Periodistas Feministas

Redacción Canal Abierto | Un jurado popular declaró culpable a Roberto Daniel Sánchez por el homicidio de Azul Semeñenko, triplemente agravado por ensañamiento, odio a su identidad de género y mediado por violencia de género. Se trató de un juicio histórico en la provincia de Neuquén, que se desarrolló a lo largo de 12 audiencias y contó con más de 30 testimonios.

Así reportaron para Agencia FARCO desde La Revuelta y Periodistas Feministas que realizaron una cobertura colaborativa del juicio.

Durante las jornadas, que iniciaron el 2 de octubre, compañeras de trabajo de Azul, organizaciones feministas, integrantes de la comunidad LGBTIQ+ y organizaciones sociales acompañaron el proceso. En la última audiencia, estuvieron presentes con un altar en homenaje a Azul, carteles y música.

Tras conocerse el veredicto, su hermano, Marco Millapán, destacó el acompañamiento colectivo y la importancia de la decisión judicial. “La verdad que haber conseguido este veredicto del jurado popular es fruto colectivo de cada uno de los que hoy están presentes y de los que nos han venido acompañando a lo largo de todo este año”, expresó.

“Logramos lo que todos queríamos, justicia por y para Azul. Esto fue un transfemicidio, esto fue un crimen de odio”, afirmó.

Por su parte, el fiscal jefe Agustín García señaló que el juicio implicó un importante desafío por la cantidad y complejidad de las pruebas presentadas. “Fue un juicio en donde había mucha información, muchos testigos, muchos peritos. Había que trabajarlo de tal modo que toda esa prueba fuera bien comprendida por el jurado, en el contexto en que se dan las cosas, acá no se puede aislar hechos individuales sin contextualizarlo”, explicó.

García también remarcó la relevancia del reconocimiento de las agravantes: “Es el primer caso en Neuquén, desde la reforma del año 2012, en el que se juzga a una persona con estas agravantes, era un desafío también para nosotros”.

El homicidio ocurrió durante la madrugada del 25 de septiembre de 2025 dentro de la vivienda de Sánchez, situada en la ciudad de Neuquén. De acuerdo con la acusación, dentro de la casa Sánchez atacó a Azul con golpes realizados con elementos contundentes y con un arma blanca. La autopsia confirmó que la víctima recibió 25 heridas de arma blanca.

Desde la querella valoraron el veredicto como un alivio para la familia, después de atravesar un largo proceso en busca de justicia. “Hoy es una brisa también que alivia un poco el fuego en el que se viven las injusticias, como venía viviendo la familia hasta este día”, expresaron.

Además, remarcaron que la decisión del jurado debe generar una reflexión social: “Declararon que fue un transfemicidio, pero esto tiene que construir también un aprendizaje a nuestra comunidad. Azul no nos la devuelven, pero Azul tiene que ser la última”.

Tras la declaración de culpabilidad de Sánchez, se espera que en los próximos días se realice la audiencia de determinación de la pena.

¿Qué pasó con Azul?

Como reconstruyó el medio La Tinta, durante las jornadas del juicio y a partir de la prueba reunida y de los testimonios de compañeras de Azul, de los familiares, peritos forenses, psiquiáticos y de criminalística, se logró comprobar la teoría de la fiscalía: el 25 de septiembre de 2025 en el domicilio del imputado, en Copahue al 1100, ciudad de Neuquén, Sánchez asesinó a Azul.

Minutos antes, Sánchez la había abordado en la calle, cuando ella ofrecía trabajo sexual. En la casa, Sánchez la asesinó con golpes y al menos 25 heridas de arma blanca. Posteriormente, envolvió el cuerpo en una lona y, cerca de las 4 de la madrugada, lo trasladó 16 kilómetros, casi al límite con Plottier, y lo descartó en un canal de desagüe donde fue hallado el 14 de octubre por personas que ocasionalmente pasaban por el lugar. “Lo arrojó ahí para intentar ocultarlo”, precisó el fiscal Agustín García en el alegato de clausura y cerró: “Sánchez no mató a Azul por algo que hizo; Sánchez mató a Azul por lo que era”.

En una de las audiencias anteriores del juicio, cuya crónica se puede leer en el medio especializado Latfem, el perito y licenciado en criminalística de la fiscalía, Eduardo Prueger, había dado detalles de por qué la forma en que Sánchez trató el cuerpo de Azul era un elemento clave para entender que es un crimen de odio.

“En eso hay un mensaje, que no solo va dirigido a Azul que fue asesinada. También está dirigido al colectivo al cual Azul representa. Hay un mensaje dirigido a las personas que comparten la misma identidad de género con Azul, es decir, son un objeto descartable en un desagüe”, explicó.

Con información de Agencia FARCO / Portada: Cobertura Feminista La Revuelta y Periodistas Feministas