Por Gladys Stagno | Apremiado por los vencimientos de enero, el Gobierno se puso a dar manotazos de ahogado para conseguir los dólares que faltan.
Sin decoro ni disimulo —y tras un fallido test en los mercados con el bono AN29, que apenas logró captar US$ 910 millones a la insólita tasa del 9,26%—, el Ministerio de Economía salió a cazar (y mendigar) el monto restante para alcanzar los más de US$ 4.200 millones que necesita para el 9 de enero, fecha en la que vencen cupones de capital e intereses de los bonos soberanos reestructurados.
Fue el propio Luis “Toto” Caputo quien, sólo un día después de que el Senado aprobara la Ley de Inocencia Fiscal, agitó mediante su red social X para que los argentinos sacasen “los dólares del colchón”.
“Si en sus bancos les piden cosas de más (léase, romper las p…), no pierdan su tiempo. Pueden ir al Banco Nación, donde su presidente dará la instrucción de cumplir estrictamente con la ley, esto es que la persona sólo tenga que mostrar que se ha adherido al régimen de ganancia simplificado —aseguró Caputo—. Depositan sus dólares en el banco y pueden disponer de los mismos inmediatamente, para realizar el consumo que quieran o para ahorrar ganando un interés, como en cualquier lugar del mundo”.
Ni corto ni perezoso, el propio Banco Nación, presidido por el flamante Darío Wasserman, publicó el domingo una invitación por la misma red: “A partir de mañana, te esperamos en todas nuestras sucursales para atenderte y recibir tus ahorros con la seguridad y el respaldo del BNA, en el marco de la nueva Ley de Inocencia Fiscal”.
Pero llegó el lunes 29 y la ley no se publicó en el Boletín Oficial, por lo que el BNA debió borrar el tuit y todos quedaron en offside.
Qué dice la ley
La Ley en cuestión habilita a que quienes poseen dólares no declarados puedan ingresarlos en el sistema formal sin explicitar su procedencia. En ese tren desesperado para habilitar una suerte de nuevo blanqueo de capitales de dudosa procedencia (aunque el Gobierno niega que lo sea), el BNA aseguró también que aceptará billetes de todas las series, incluso los del viejo diseño “cara chica”, que las inmobiliarias argentinas rechazan desde hace años.
Pero sin la reglamentación de la norma, y con las reglas contra la evasión y el lavado de activos aún vigentes, hay desconfianza entre los posibles blanqueadores.
El monto codiciado no es nada despreciable: se calcula que los dólares que están fuera del circuito financiero legal, en manos de particulares, rondan los US$ 250.000 millones.
¡Liquiden!
La medida no fue la única muestra de desesperación que salió desde el Ministerio de Economía. Desde el gobierno de Santa Fe aseguran que Caputo está presionando al gobernador Maximiliano Pullaro para que liquide urgentemente los US$ 800 millones que la provincia tomó por obras.
Pero el plazo para hacerlo es de 180 días y, con un nuevo esquema de bandas para actualizar el tipo de cambio por inflación en puerta —entrará en vigencia el 1 de enero—, en Santa Fe no quieren liquidar ahora, imaginando que en breve habrá un escenario más propicio.
De hecho, el mercado espera con ansias lo que vaya a pasar el viernes 2 de enero y, expectativas mediante, en estos días la divisa tiende al alza.
Durante todo 2025, el frente financiero estuvo marcado por cambios de esquema y tensiones cambiarias recurrentes que fueron sorteadas sobre todo gracias al apoyo inédito del FMI y del Tesoro de los Estados Unidos, aunque no sin costos.
Como resultado, y según datos de la consultora Vectorial, el tipo de cambio acumula en el año una suba del 40,3%. Una cifra que, todo indica, será más abultada en 2026.

