Redacción Canal Abierto | La segunda jornada de las audiencias públicas por la reforma a la ley de Glaciares, en la que se prevé que participen unas 200 personas de forma remota, nuevamente está signada por los pedidos de nulidad. Es que recién se puso en marcha tras la media sanción del proyecto en Senadores, omitiendo el proceso de consulta previa a las comunidades indígenas y excluyendo a más del 99% de las personas inscriptas.
Una de las que quedó afuera –como denunciaron varios de los oradores- es nada menos que a la coordinadora del Inventario Nacional de Glaciares, cuya función de protección –además- quedará debilitada si se sanciona el proyecto. Uno de los que lo señaló fue Pablo Eugenio Villagra, del Instituto Argentino de Nivología (IANIGLIA). “La menciono para dar cuenta de que ha quedado gente afuera que tiene mucho que aportar a la discusión”, subrayó.
Villagra además planteó con claridad la posición de los especialistas del instituto sobre la reforma: “En nuestra opinión la ley aprobada en Senadores no representa una mejora respecto a ley vigente, porque deja áreas con hielo sin proteger y no elimina ambigüedades. Por el contrario, genera nuevas, y además desdibuja el rol científico y tecnológico y lo subordina al designio político de las autoridades competentes de cada provincia”.
En particular, el especialista cuestionó el concepto de “protección de reservas estratégicas de recursos hídricos” y de “proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas” que se introducen en los artículos 1, 3 bis, 5 y 8 de la reforma aprobada en Senadores.
“Desde el punto del visto glaciológico, todos los cuerpos de hielo cumplen con este rol: de reserva hídrica, cuando el agua está congelada; de aporte, cuando esta derritiéndose; y de regulación, en procesos de congelamiento y descongelamiento”, explicó. Por eso, dicho concepto “genera incertidumbre porque además de ser incorrecto no explicita los mecanismo por los cuales se determinará la importancia hídrica”. “Todos los cuerpos de hielos deberían estar protegidos, estén o no en Inventario. De lo contrario, generan una incertidumbre mayor a la señalada en la ley de vigente, y la vulnerabilidad de nuestro Instituto ante errores en inventario”.
“A título personal”
Uno de los pocos oradores que en esta segunda y última jornada de audiencias se expresó a favor de la reforma fue Pablo Marcet, un geólogo que se presentó a título personal pero que, casualmente, integra nada menos que la Junta Directiva de Panamerican Silver, corporación que se presenta como la principal productora de plata del mundo y que se desempeña en el sector desde hace más de 35 años.
El directivo señaló que los distintos argumentos que cuestionan la reforma “son mensajes que apelan al miedo y al desconocimiento”. Para defender esa posición, se refirió a distintas informes que minimizan la importancia de los glaciares y los ambientes periglaciares para las reservas de agua dulce.
“En la provincia de San Juan, donde están la mayoría de los proyectos de cobre alcanzados por las ambigüedades de la ley, un estudio de la Universidad Nacional de San Juan estima que el derretimiento de los glaciares aporta hasta un 4% del escurrimiento aguas abajo. Las crioformas potencialmente alcanzadas por la reforma propuesta –agregó- aportan una proporción ínfima, indetectable de ese volumen”.
Juan Genaro Yacobs, secretario general de la CTA Autónoma de Punilla, Córdoba, fue uno de los primero es responderle. “Quiero abrir el debate porque aquellos del sector científico que pretenden avalar la reforma hablando de las magnitudes de agua -algo que puede ser relativo- omiten decir que toda agua que pasa por un proyecto minero pasa a estar contaminada con metales pesados y químicos, que luego jamás son procesados”, lo que afecta a las comunidades cercanas así como a las economías locales, añadió.
“Por mencionar solo un caso”, sostuvo, “podemos nombrar a la comunidad de Choya en Andalgalá, Catamarca”.
Una reforma para tapar las violaciones a la ley de Glaciares
Otra de las intervenciones destacadas fue la de María Pía Silva, de la Colectiva de Defensoras del Agua del Famatina, habitante de Sañoagasta, un pueblo de 2000 habitantes en el departamento de Chilecito, La Rioja.
“Denunciamos que en la provincia de La Rioja el glaciar El Potro está siendo impactado por el proyecto minero Vicuña y Luna Huasi, emplazados a 200 metros debajo del glaciar y en zona periglaciar. También está impactado por los proyectos José María, Filo del Sol y Los Helados, todos proyectos que responden a BHP y Lunding Minining. Estas corporaciones tienen sus campamentos mineros en ambiente periglaciar”.
Por eso, apuntó, “quieren modificar la ley de glaciares porque sus actividades son ilegales y están fuera de la ley de glaciares”. “Es el ambiente que en época de verano se deshiela y nutre las cuencas agua abajo. De hecho, la cuenca del Rio Blanco nace en el glaciar El Potro, por eso denunciamos que si el glaciar se destruye se quedarían sin agua La Rioja, San Juan, San Luis, La Pampa, Mendoza y el sur de la provincia de Buenos Aires, sostuvo la activista.
“¿De qué control científico hablan?”
Julia Astegiano, ecóloga e investigadora CONICET en Mendoza, cuestionó duramente el proyecto de reforma a la Ley de Glaciares y, en particular, la falta de legitimidad científica de las modificaciones.
“Soy parte de la Asamblea que hizo público un informe institucional del CONICET Mendoza que criticaba fuertemente la declaración de impacto ambiental del proyecto megaminero de cobre San Jorge, en Uspallata. Ese informe fue censurado, duró 22 horas en la página del CONICET, porque resumía de manera contundente las razones por las cuales la megaminería contaminante, extractivista, terricida –como dice Moira Millán- no va a tener nunca licencia social”. “Ciencia digna censurada”, agregó la investigadora, “¿de qué control científico hablan?”, interpeló.
Millán, weychafe de la Lof mapuche Pillán Mawgiza, quien habló unos minutos antes que Astegiano, denunció con crudeza la “puesta en escena circense” de las audiencias, “que constituyen haciendo de cuenta que es una democracia participativa donde todos pueden hablar”.
“Estoy en la provincia de Chubut, en la zona de Concovado. A cinco kilómetros de mi casa hay un río que se llama rio Hielo y se constituye por los glaciares”. Por eso, “la agresión a los glaciares es una agresión a nuestra vida”. Y tras anunciar que no iba a usar todo el tiempo de su exposición porque su tiempo era para luchar y defender la vida y el agua, advirtió: “No vamos a aceptar ninguna medida legal que avance contra la vida de los glaciares, vamos a la luchar y convocamos a todos a luchar”.
Portada: Página/12 (archivo)

