La falta de mantenimiento en las rutas le cuesta al país US$ 25.000 millones al año

El número surge de un comunicado de la Cámara Argentina de la Construcción, en el que aseguran que el sistema vial está en “emergencia”. La pérdida en divisas equivale a lo que liquida anualmente el sector agroexportador.
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Redacción Canal Abierto | Argentina pierde 25 mil millones de dólares al año por la falta de mantenimiento de las rutas.

El cálculo fue realizado por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) que, en el comunicado difundido luego de la última reunión de su consejo federal —realizado esta semana en Rosario—, manifestó su preocupación por “la emergencia que atraviesa la infraestructura”.

“La falta de mantenimiento, la paralización de obras y la ausencia de un plan integral han generado una deuda de infraestructura que compromete la seguridad vial, la competitividad logística y la calidad de vida de la población”, sostiene la declaración.

Y agrega: “Argentina pierde 25 mil millones de dólares al año por la falta de mantenimiento adecuado. Sin infraestructura, no habrá crecimiento ni desarrollo sostenible”. Puestos a comparar, se trata de un monto equivalente a lo que liquida el sector agroexportador durante todo un año.

COMARCO también recuerda que fue la propia OCDE la que señaló que la falta de inversión en infraestructura es uno de los principales problemas estructurales de la Argentina. “Sin resolver este déficit, el país no podrá integrarse competitivamente al comercio internacional ni sostener un proceso de crecimiento de largo plazo”, plantearon los constructores.

Conflicto con municipios y provincias

La declaración se inscribe en un conflicto que motivó que la semana pasada unos 150 intendentes de todo el país se movilizaran al Ministerio de Economía para reclamarle a Luis “Toto” Caputo por los fondos que la Nación le adeuda a las provincias.

El monto principal responde a los 3,5 billones de pesos que el Gobierno recaudó por el Impuesto a los Combustibles, que no utilizó ni para bajar el precio de la nafta o el gasoil, ni para realizar obras en rutas, que es para lo que está destinado.

A esto se suma la deuda que el Estado Nacional mantiene con las empresas constructoras. “La falta de definición sobre el bono anunciado para su cancelación genera incertidumbre y agrava la crisis financiera del sector. Cada día de demora implica más empresas al borde del colapso y más empleos en riesgo”, sostiene COMARCO.

Asimismo, y si bien valora “el inicio del sistema de concesiones viales”, la Cámara plantea que “aún falta mucho trabajo por hacer para que estos mecanismos se traduzcan en mejoras efectivas de la red vial” y advierte que igual “debe resolverse el mantenimiento de los 30 mil kilómetros de rutas que no resultan concesionables, y que constituyen una parte vital de la conectividad nacional”.

Del mismo modo, señalan que  el sector privado también se encuentra en crisis “reduciendo proyectos y frenando inversiones” y está golpeando a más de 60 ramas de la economía vinculadas.

También destacan el esfuerzo de provincias y municipios que han sostenido inversiones en infraestructura, pero advierten “que estos aportes resultan insuficientes frente a los desafíos productivos y sociales que enfrenta el país”.

Y finalizan con un “llamado urgente a todos los actores políticos, sociales y económicos para diseñar y ejecutar un plan nacional de infraestructura”, que  constituya “una política de Estado, con horizonte de largo plazo”.