Redacción Canal Abierto | La Argentina volvió a quedar mal posicionada en un ranking internacional que mide el comportamiento de las élites políticas y económicas. Según el Elite Quality Index 2026 (EQx), elaborado por investigadores de la Universidad de St. Gallen junto a la Foundation for Value Creation, la Argentina ocupa el puesto 104 entre 151 países evaluados.
El índice define la “calidad de las élites” como la capacidad de los grupos de poder para “crear valor sostenible para la sociedad” y no para apropiarse de rentas mediante mecanismos de “extracción de valor”. La lógica detrás del estudio, según sus autores, es medir si las élites utilizan su poder “para agrandar la torta para todos” o para quedarse “con la mayor porción posible a costa de los demás”.
En ese marco, el caso argentino aparece asociado a un modelo de “estancamiento económico”, 18 puestos menos que en 2025 y el último lugar entre las élites de América Latina.
A costa de los demás
El EQx se consolidó en los últimos años como uno de los índices internacionales más utilizados para medir la relación entre poder económico, capacidad estatal y generación de desarrollo. Su eje central es distinguir entre élites que producen riqueza social y aquellas que concentran beneficios “a costa de los demás”.
El informe describe escenarios en los que las élites logran preservar posiciones de poder y capacidad de coordinación, pero sin traducir eso en desarrollo sostenido ni mejoras estructurales para el conjunto de la sociedad.
La investigación toma 148 indicadores vinculados a variables económicas, políticas e institucionales. Entre otras dimensiones, analiza “destrucción creativa”, “captura regulatoria”, “valor del trabajo”, innovación y capacidad de generación de riqueza de largo plazo.
Según la universidad suiza, los países donde predominan élites de baja calidad tienden al “estancamiento económico” y al “descontento social”. En contraposición, las élites de alta calidad son aquellas capaces de impulsar procesos de “creación de valor sostenible”.
En la cima del ranking aparece Singapur, que conserva el primer lugar por séptimo año consecutivo. Detrás se ubican Estados Unidos y Japón, mientras que China escaló hasta el puesto 11, definido por los autores como “la clasificación más alta jamás alcanzada por una economía no avanzada”.
En lo que refiere a América Latina, Argentina quedó última, por debajo de Colombia (76°), Brasil (72°), Perú (67°), México (64°), Uruguay (47°) y Chile (32°).
El trabajo también advierte sobre cambios en el equilibrio global. Mientras varias economías asiáticas mejoran posiciones, países tradicionalmente bien ubicados —como Suiza, Reino Unido o Australia— muestran “declives menores pero constantes”. Para los autores, esto demuestra que la “calidad de las élites no es permanente” y requiere “destrucción creativa continua” y límites constantes a las dinámicas de “transferencia de valor”.

