Publicado originalmente el 24/07/2026
Por Inés Hayes | Recientemente se llevó a cabo en Washington una reunión de alto nivel con representantes de 60 países, incluyendo a nuestro canciller Quirno. El tema central fue el “resurgir del terrorismo”. ¿Por qué deberíamos prestarle atención a algo que parece ser solo una cumbre más de política exterior?
Porque no es una reunión más. Es el nacimiento de una nueva doctrina de seguridad que busca justificar acciones represivas a escala global. Marco Rubio, desde la Secretaría de Defensa, planteó que estamos ante una ola similar a la de los años 70 —mencionando organizaciones como Montoneros o las Brigadas Rojas—, argumentando que hoy enfrentamos una amenaza transnacional que requiere una respuesta coordinada. Lo grave es cómo definen esa amenaza.
En el streamming del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma, la periodista especializada en política internacional Telma Luzzani analizó las implicancias que esta cumbre puede traer de cara al futuro.
¿Quiénes son, según este planteo, los enemigos de esta nueva era?
-Han creado una bolsa de gatos donde mezclan inmigrantes, marxistas, anarquistas, islámicos y narcotraficantes bajo una misma etiqueta: los odiadores de Occidente. Es un planteo binario de “el bien contra el mal”. Lo más alarmante es el trasfondo lombrosiano del discurso: no solo juzgan por lo que hacés, sino por cómo te ves físicamente, tu vestimenta o tus gestos. Es una mezcla de macartismo y nazismo: persiguen al diferente, al que no opina como ellos.
¿Qué objetivo estratégico se esconde detrás de esta narrativa?
-El objetivo es garantizar la impunidad para el saqueo de recursos. Es un paraguas ideológico que permite justificar intervenciones violentas en países soberanos. Ya lo estamos viendo en Venezuela, en el acoso a Cuba o en el ataque a pescadores en el Caribe, a quienes etiquetan de «narcotraficantes» sin pruebas ni debido proceso. La doctrina les da el «permiso» para actuar sin rendir cuentas.
Mencionaste que esta vez el alcance es distinto. ¿En qué consiste esa novedad?
-La novedad es la inclusión explícita del “enemigo interno”. Ya no se trata sólo de amenazas externas; ahora se apunta a la prensa, a la academia y a las universidades. Además, cuentan con herramientas de vigilancia masiva, como la tecnología de empresas tipo Palantir, que permite hacer perfiles de ciudadanos, clasificándolos en “activos” o “simpatizantes”, lo que facilita una persecución sistemática y automatizada.
Para sostener esto, ¿qué métodos utilizan para convencer a la opinión pública?
-Utilizan el método de la desinformación y la mezcla deliberada. Mezclan hechos aislados, como un atacante solitario en un centro comercial, con intentos de magnicidio o activismo social, usando datos incomprobables. El objetivo es instalar un sentido común que haga parecer natural la represión. Desde las organizaciones sociales tenemos que estar preparados para ver qué respuesta damos a esta persecución que se está organizando a nivel mundial.
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