De la grieta al “ningunismo”

El último estudio de Creencias Sociales del Observatorio Pulsar de la UBA muestra que el sector de la sociedad que no se identifica con ningún espacio ni candidato se encuentra en crecimiento. ¿La política deja de ser el eje rector de la vida?
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Redacción Canal Abierto | El Observatorio Pulsar de la UBA presentó este mes la primera parte de su estudio Creencias Sociales 2026, un relevamiento nacional que indaga sobre la relación de los argentinos con la política, la convivencia social y las normas morales. El trabajo está basado en una muestra de 1.252 casos relevados entre mayo y junio de este año y arroja un diagnóstico contundente: la sociedad argentina se encuentra en su punto más alto de desinterés político y de distancia respecto de los partidos.

El informe, titulado El ascenso del ningunismo, muestra como dato sobresaliente que el 63% de los argentinos declara tener poco o ningún interés en la política. La cifra implica un salto de 18 puntos porcentuales respecto del año anterior. Se trata de la cifra más elevada desde que el observatorio inició la serie de mediciones.

En paralelo, el 42% de los encuestados asegura no sentirse identificado con ningún partido o espacio político, también el registro más alto de la serie. Este porcentaje era del 37% en 2023 y del 25% en 2024, lo que evidencia una escalada sostenida de la desafección partidaria.

“El crecimiento del ningunismo y llegar al punto más alto de la serie que tenemos en el observatorio representa una sociedad argentina, una parte importante de la sociedad argentina que se identifica con el ningunismo centrista”, explicó a Canal Abierto Facundo Cruz, coordinador general del observatorio y politólogo de la UBA.

“Esto es, no se siente representada o no está cercana a ninguna de las opciones políticas vigentes y al mismo tiempo el autoposicionamiento es en el centro, como un lugar de refugio”, amplió Cruz.

Los ningunistas no son un grupo marginal, sino un segmento transversal al género, la edad y el nivel educativo. El informe los describe como personas que tienen posiciones sustantivas sobre la realidad, pero que no se encuentran en las categorías ni en las palabras que utiliza la política. El 42% se convierte así en un dato estructural: la política partidaria ha dejado de ser un espejo en el que esa porción de la sociedad pueda reconocerse.

El centro como zona de refugio

En la escala ideológica que va de 1 (izquierda) a 10 (derecha), el promedio de autoubicación de los argentinos es de 5,3, exactamente en el centro. Los ningunistas se ubican en el 5,1, mientras que los simpatizantes de La Libertad Avanza se posicionan en el 7,5, los de Juntos por el Cambio en el 6,7 y los del peronismo en el 3,8.

Este dato refuerza la idea de que el centro político opera como una zona de refugio para quienes no quieren ubicarse dentro de las divisiones que propone el ecosistema político. No se trata de una sociedad radicalizada, sino de una que huye de los extremos y de las etiquetas identitarias.

Sin embargo, Cruz advierte que este fenómeno no debe leerse como un dato definitivo ni como el fin de la grieta. “Estos datos lo que nos está brindando en realidad es información sobre la demanda, es lo que la sociedad está demandando en términos político-electorales. ¿Por qué digo que no necesariamente estos datos muestran el fin de la grieta? Porque hay que ver cómo reacciona la oferta”, afirma el politólogo.

El coordinador del observatorio explicó que el escenario político-electoral es dinámico y que el ningunismo podría disolverse si la oferta política reacciona. “Hay que ver si la oferta política desde ahora hasta el año que viene, cuando llegue la elección general, presenta opciones o una opción que vaya a ocupar ese espacio de centro y al mismo tiempo que genere identificación y simpatía política para que el ningunismo vuelva a bajar y aparezca una identificación con algún espacio político, ya sea de los vigentes o uno nuevo”, señala Cruz

Cruz fue contundente en su diagnóstico: “Por eso pueden convivir el ningunismo centrista con la grieta, porque una cosa es la demanda y otra cosa es la oferta. La demanda está, lo que todavía no aparece es una oferta política concreta, ya sea de un espacio político nuevo o de uno de los vigentes que vaya a satisfacer esa demanda que aparece en los datos del informe”.

Tolerancia política en lo personal, desconfianza en abstracto

A pesar de la distancia de la política, el estudio encontró que esa desafección no se traduce en conflictos en la vida cotidiana. El 82% de los argentinos no cree que se pueda saber si una persona es buena o mala por sus opiniones políticas; el 70% aceptaría estar en pareja con alguien de ideas políticas opuestas; y solo el 26% dice que le molestaría tener vecinos simpatizantes de un partido diferente.

La política, según el informe, no parece ser una identidad suficientemente fuerte como para ordenar amistades, parejas o vecindades. Sin embargo, esta baja disposición a excluir puede ser tanto un signo de convivencia democrática como un síntoma de despolitización profunda.

La desconfianza, en cambio, aparece en abstracto: el 71% de los argentinos cree que, en general, no se puede confiar en la mayoría de las personas. El informe señala que “la desconfianza no vive en los vínculos reales sino en la idea que tenemos de ‘los demás’”

El bolsillo ordena: una moralidad selectiva

El estudio también exploró los límites de la tolerancia frente a distintas transgresiones sociales, y el resultado muestra una moralidad guiada por el pragmatismo económico. Las conductas más aceptadas son aquellas vinculadas al consumo y la economía informal.

Así, comparar ropa o productos falsificados es considerado «total, bastante o poco aceptable» por el 56% y ver películas o series por plataformas piratas es aceptable para el 51%. Pero el rechazo se vuelve abrumador cuando las transgresiones implican corrupción, daño a terceros o ruptura de contratos sociales básicos: votar a cambio de dinero es rechazado por el 91%, ser infiel a la pareja es rechazado por el 85 y cruzar un semáforo en rojo es rechazado por el 84%.

El informe concluye que no estamos ante una sociedad indiferente a las normas, sino ante una moralidad selectiva: la transgresión se vuelve más tolerable cuando se percibe como privada, cotidiana o sin damnificados directos. El mercado valida lo que la ética cívica condena.

Participación comunitaria: la soledad como norma

El cuadro de una sociedad de pertenencias débiles se completa con el capítulo de la participación social. El compromiso con organizaciones comunitarias es mínimo: el 16% participa en grupos religiosos, el 15% en clubes deportivos, el 14% en organizaciones de ayuda social, el 5% en agrupaciones políticas y apenas el 4% en sindicatos.

El informe resume esta situación con una frase contundente: “Hay posiciones, valores y fronteras morales, pero pocos espacios de pertenencia capaces de convertirlos en experiencia colectiva. Más que una sociedad despolitizada en sus contenidos, parece desconectada de las instituciones, organizaciones y comunidades que tradicionalmente articulaban esos contenidos”.

Una sociedad de pertenencias débiles

El primer informe de Creencias Sociales 2026 deja un diagnóstico complejo: una sociedad que se aleja de la política y desconfía de los partidos, pero que en la práctica es tolerante con la diversidad y rechaza la corrupción. Una ciudadanía que valora la convivencia pero no se involucra, y que juzga con severidad las conductas que dañan a terceros, mientras acepta con naturalidad las que benefician el bolsillo propio.

El ningunismo, en este marco, no es una ideología ni una declaración de principios, sino un dato sobre la demanda. Como advierte Facundo Cruz, su porvenir no está escrito y “depende de que la oferta política, con sus liderazgos, propuestas y relatos, sea capaz de salir a buscar a esos millones de argentinos que hoy se sienten huérfanos de representación”. La grieta, lejos de desaparecer, podría reactivarse si la competencia electoral se reordena en torno a ese centro que hoy parece vacante. El desafío, para los partidos y para el sistema político en su conjunto, está planteado.

Ilustración: Marcelo Spotti