Lozadur: Buscan crear un parque de la memoria y un centro de formación en cerámica

Una asamblea de vecinos lucha por recuperar el predio en el que funcionó la histórica fábrica de platos de porcelana de Villa Adelina, intervenida por la dictadura y con varios trabajadores desaparecidos. El municipio de San Isidro quiere hacer edificios.
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Publicada 01/10/2026

Por Leo Vázquez | La Asamblea Lozadur Para los Vecinos nació en mayo en Villa Adelina con el objetivo de lograr que una parte del lugar donde funcionó la histórica fábrica de cerámicas sea destinada a un parque de la memoria y a un centro de formación profesional con orientación ceramista. Buscan preservar la historia obrera del lugar y recuperar para uso comunitario un sector que actualmente se encuentra semiabandonado.

Luchan contra la amenaza de que en ese lugar se construyan edificios a partir de la reciente modificación del Código de Ordenamiento Urbano que habilitó la construcción de torres más altas y con departamentos de 35 metros cuadrados lo que, advierten, aumentaría drásticamente la cantidad de habitantes y haría colapsar servicios y cloacas, entre otras cosas, además de modificar las dinámicas de convivencia barrial y borrar las huellas de una historia marcada por luchas, desapariciones y el recuerdo de una tradición nacional que acompañó a generaciones. Es que la dictadura no solo secuestró a varios de los empleados y sembró el terror entre los operarios y el vecindario, sino que además intervino la conducción y alteró dramáticamente el rumbo económico del gigante ceramiquero y porcelanero.  

El intendente actual del partido de San Isidro es Ramón Lanús, del PRO / Juntos por el Cambio, quien junto a los bloques oficialistas y aliados del Concejo Deliberante local impulsan un desarrollo inmobiliario.

Fabiana Altamiranda, Fabián Vera Pinto, Florencia Leiva y Alejandro Tramarenco, integrantes del grupo autoconvocado, visitaron FM Reconquista de Villa Hidalgo en José León Suárez para una entrevista en la que participó Canal Abierto, y describieron que la planta productora ocupaba cinco hectáreas en un terreno de ocho en total, y que durante su período de mayor actividad llegó a contar con más de 3.000 trabajadores y trabajadoras que alcanzaron una producción de dos millones de piezas por mes durante las décadas de 1960 y 1970.

Uno de los principales reclamos está vinculado con la memoria de los trabajadores de la fábrica. Los vecinos buscan reconstruir esa historia mediante la recopilación de documentos, testimonios y otros materiales.

“Es un reclamo que representa intereses comunitarios, esa historia trágica tiene un pasado bastante sombrío y sangriento, hay trabajadores desaparecidos, la nomina de la embajada de Estados Unidos habla de más de 20, nosotros damos fe de que son seguro 10 obreros de la planta, entonces queremos preservar esa memoria”, dicen los vecinos.

“Este grupo viene a recordar esa memoria triste pero también la parte luminosa, a recordar que somos barrios que surgimos del trabajo y que se formaron alrededor de esas fábricas”, agregan.  

El sitio podría tener el mismo triste destino que el Astillero Astarsa en Tigre, transformado a partir de 2011 en el barrio náutico privado Venice Ciudad Navegable. El taller de barcos fue escenario de grandes conflictos y represión durante la dictadura, fue ocupado por el ejército desde 1976 y al menos 16 trabajadores fueron desaparecidos.

En 2014, un juicio por delitos de lesa humanidad que investigó la represión a los obreros en la zona norte del conurbano bonaerense terminó con condenas para el genocida de Campo de Mayo Santiago Omar Riveros, el dictador Reynaldo Bignone y otros siete represores. Muchos de los delitos probados en el debate fueron perpetrados contra 32 trabajadores de los astilleros Astarsa y Mestrina, Cerámicas Cattáneo y Porcelanas Lozadur.

De esa causa se desprendió otro expediente que apuntó contra la participación civil. En 2023, la jueza de San Martín Alicia Vence citó a un grupo de exdirectivos y exgerentes de las dos compañías ceramistas a prestar declaración por su participación en 15 secuestros. Se trata de los empresarios Carlos Garparutti, Alfredo Katzenstein, Alfonso Amoroso, José Penas y Miguel Puigdevall. El proceso es uno de los tantos que espera llegar a juicio oral.

El proyecto

La Asamblea explicó que la lucha es por el sector que se encuentra en la parte posterior de la propiedad que actualmente está ocupado por materiales en desuso. El planteo contempla que ese espacio tenga un destino comunitario: Además del parque de la memoria, proponen instalar un Centro de Formación Profesional con orientación en cerámica, “un oficio que está en extinción”.

La ubicación exacta está delimitada por Avenida Ader, Guayaquil, Perito Moreno (donde era la entrada de la fábrica) y termina en la calle La Calandria, donde se encuentra la parcela donde se asentaría la iniciativa vecinal.   

La municipalidad es dueña del predio y ya destinó una parte al uso común, ya que allí funcionan la Chacra Educativa San Isidro Labrador, el Campo de Deportes municipal Nº5, la Escuela de Policía y una planta de reciclado y poda de árboles. Sin embargo, las familias advierten que el gobierno local persigue “un gran desarrollo inmobiliario del que los vecinos vamos a quedar excluidos para beneficio de unos pocos”.

“No se sabe si está abandonado, hay basura, roedores, todo tipo de insectos, vehículos desmantelados, se mueve tierra, no sabemos si esa tierra que traen está contaminada, la vereda es un enchastre los días de lluvia, se inunda esa parte de la calle, el reservorio está tapado”, dicen sobre la fracción en cuestión.

“Básicamente estamos peleando con el municipio, pretenden usar el predio que nosotros queremos destinar al uso comunitario para un negocio inmobiliario”, insisten.  

La iniciativa ya fue presentada ante la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires y cuenta con acompañamiento de Adolfo Pérez Esquivel, de algunos familiares de los desaparecidos y de la Defensoría del Pueblo de San Isidro. Todos los concejales ya fueron informados y los legisladores de la oposición ya expresaron su apoyo. Al intendente le han entregado el texto pero solamente prometió limpiar el lugar.

“Hay que estar atentos a que un día nos levantemos y estén las maquinas”, alertan.

“Nosotros portamos la antorcha porque somos los vecinos de alrededor de la fábrica, pero Lozadur habla de la historia de Argentina, de la historia del trabajo, de la industria de nuestro país y hasta de Latinoamérica”, sintetizan.

La historia

Lozadur era una empresa ceramista líder a nivel nacional e internacional, asentada desde hacía varias décadas en Villa Adelina. Proveía de vajilla de loza y porcelana a todo el país y a países vecinos. Su productividad se basaba en la numerosa mano de obra, con más de 1.000 trabajadores y momentos de 3.000, en su mayoría mujeres y con bajos salarios.

Sus orígenes se remontan a 1939 y en plena dictadura, tras los conflictos de finales 1977, la planta fue intervenida y varios de sus delegados y obreros fueron detenidos y desaparecidos. En el 85 la empresa se convirtió en cooperativa y en el 87 finalmente cerró. En memoria de esas luchas, el 30 de octubre se conmemora el Día del Trabajador Ceramista.

“En el 80 quiebra Lozadur, de capitales belgas, y el gobierno de Alfonsín le dio la plata al sindicato que logró subsistir unos años más”, rememoran los integrantes de la asamblea.

Cuando los primeros dueños franceses abrieron, la fábrica se vio favorecida por el cierre de importaciones impuesto por la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, la apertura indiscriminada durante el terrorismo de Estado de los años 70 fue uno de los motivos que dinamitaron su suerte.

“El gremio de ceramistas era muy fuerte y por la cantidad de gente que tenía Lozadur era la más fuerte del país, entonces siempre hubo mucho conflicto por reclamos de mejoras salariales, porque imagínense lo que era trabajar en esa fábrica, con hornos a más de mil grados, transportar la materia prima, arcilla y cerámica en carros, tracción a sangre”, cuenta Florencia, que además es museóloga y se encarga de reconstruir la historia de la fábrica de platos.

“No fue la única industria de cerámicas, pero fue la más importante no solo en términos de tamaño sino en cantidad de obreros. Estaba Cattaneo también en Villa Adelina, Tsuji, Verbano, Hartford en Lomas de Zamora con un final parecido a Lozadur, pero lo que la hace ganar en mística es que no hay persona que no haya tenido uno de estos platos o los reconozca”, destaca.

“Yo soy nacido y vivo actualmente ahí, y tengo muy presentes los horarios de trabajo, muchos vecinos que trabajaban manifestaban sus condiciones laborales de niveles infrahumanos, y empleaba mucha mano de obra femenina, tenía una guardería donde dejaban los niños. A las 6 de la mañana sonaba la bocina y era un desfilar de obreros y obreras, bajan del tren en Villa Adelina y el tren se vaciaba”, cuenta Fabián.

“Era requerida la mano de obra femenina para la decoración, y además una problemática que sigue hasta hoy en día: la mujer siempre percibe menos salario que el hombre”, recuerdan.

Para ampliar la organización y ganar en fuerzas, la asamblea apuesta a una campaña de recolección de firmas, actividades informativas y la difusión mediante la cuenta @lozadurparalosvecinos.