Redacción Canal Abierto | Las políticas antipopulares de Mauricio Macri cosecharon en quince meses de gobierno protestas a lo largo y ancho del país. Los trabajadores alcanzaron a nacionalizar luchas sectoriales, pero faltaba la acción unitaria de la clase, demorada por la indefinición de la CGT.

Hoy todas las centrales sindicales y las organizaciones sociales paralizan la Argentina con diferencias de método: Mientras la CGT, la CTA de los Trabajadores y algunas organizaciones sociales resolvieron no movilizarse, la CTA Autónoma y algunas comisiones internas decidieron ocupar la calle.

De esta manera, se prevén concentraciones en las principales ciudades del país. En Buenos Aires, habrá protestas en Puente Pueyrredón, Puente La Noria, General Paz y Constituyentes, Acceso Oeste, Panamericana y ruta 197, y el Obelisco.

El acatamiento a la huelga ya es masivo y, por supuesto, la adhesión de los gremios de transporte magnifica la medida. Por el contrario, una minoría se encolumna detrás Gerónimo Venegas, jefe de la UATRE y referente de las 62 Organizaciones Peronistas, brazo sindical del Gobierno. Por fuera de su estructura, tampoco para la Federación de Petroleros e Hidrocarburíferos: uno de sus sindicatos cedió a la flexibilización laboral (tareas nocturnas y reducción del mínimo de operarios) a cambio de postergar posibles despidos.

Se podría decir que la convocatoria de la CGT se demoró casi un año. En abril de 2016, la central por entonces dividida convocó a un acto, presionada por los despidos de trabajadores de la construcción y en el Estado, resistidos por ATE en la calle. Para esa altura, el gobierno había ejecutado ya sus medidas más regresivas: exención impositiva al complejo agroexportador y las mineras, devaluación y pago a los fondos buitres.

Con el correr de los meses, mientras se sucedían protestas y paros en sectores de base, la CGT ya unificada en un triunvirato especulaba con arrancarle al gobierno quién sabe qué para dar vuelta la tortilla. De esta manera, la central accedió a constituir un Consejo Económico y Social junto al Gobierno y las empresas.

El cierre de PyMEs nacionales, la continuidad de los despidos, el aumento de las importaciones y el techo salarial impuesto durante las primeras semanas de 2017 condimentaron un caldo de cultivo que estalló el 7 de marzo, en el acto de la CGT frente al Ministerio de Producción. Allí, cientos de trabajadores abuchearon a los dirigentes sindicales que habían eludido fijar una fecha de paro general.

Habrá que ver cuál será la evaluación que adopte el gobierno luego de la medida de fuerza, aunque se prevé que reforzará su deslegitimación, como viene haciendo desde el sábado pasado tras el #1A.

Por otro lado, es una incógnita cómo moverá sus piezas la CGT: si profundizando un plan de lucha o acomodando sus cuadros en el mapa electoral.