Redacción Canal Abierto | Los trabajadores en conflicto de Cresta Roja participan este miércoles de la movilización impulsada por los despedidos de Pepsico que acampan en Congreso, que se realizará a partir de las 7.30 de la mañana desde el Obelisco hacia el Congreso Nacional. Mientras tanto, aguardan la resolución de la audiencia que se está realizando en el Ministerio de Trabajo.

Cuando la Justicia entregó la avícola Cresta Roja a la compañía Proteinsa, la nueva empresa se comprometió a pagar las indemnizaciones correspondientes a los 1500 operarios en conflicto y dar continuidad a la totalidad de los trabajadores mediante nuevos (flexibilizados) contratos laborales.

Poco tiempo después, a mediados de 2016, el gobierno utilizó el caso como propaganda política mostrando a Cresta Roja como ejemplo de la pretendida reactivación laboral. El presidente Mauricio Macri junto a la gobernadora María Eugenia Vidal anunciaron la reapertura de la fábrica con un tercio del personal que estaba antes de la quiebra declarada a fines de 2015.

Pero los conflictos nunca se solucionaron: 400 trabajadores no retomaron su empleo, las indemnizaciones que debían pagarse en diciembre no se abonaron, la semana pasada se conocieron 51 telegramas de despido y desde hace dos días las puertas de las dos plantas de El Jagüel y Monte Grande (Esteban Echeverría) permanecen cerradas con un cerco de la policía bonaerense y Gendarmería que impide el ingreso de los más de 900 empleados de la compañía.

La protesta, pacífica, se constituyó con un corte parcial en la Autopista Ezeiza-Cañuelas a la altura del kilómetro 31, mano a Capital.

Luego de informados los 51 nuevos despidos, protestas y movilizaciones mediante, el Ministerio de Trabajo no ordenó la reincorporación pero dictó una conciliación obligatoria, por lo que la empresa no está autorizada a cerrar sus fábricas.

Cristian Seemayer, uno de los trabajadores despedidos, cuenta a Canal Abierto desde la  protesta en la Richieri que “los delegados no están hace tres meses acá; ahora nos encontramos con las dos plantas cerradas por decisión unilateral de la empresa; no vinieron los camiones con los pollos y eso afecta a las dos plantas, y también a la granja, los molinos y las incubadoras. Son más de 4 mil personas que no están trabajando”.

Al igual que sucedió en la imprenta AGR del Grupo Clarín y en la fábrica de Pepsico en Vicente López, los 50 nuevos despidos fueron informados el jueves pasado con una lista pegada en el portón de ingreso y la entrega de una fotocopia del telegrama con un número de teléfono para negociar la indemnización.

El vocero de los trabajadores recientemente despedido asegura no saber “qué es lo que va a hacer la empresa; dicen que somos barrabravas y que no dejamos trabajar normalmente a la gente, pero acá están los portones totalmente liberados para camiones y operarios, nosotros estamos a un costado de la ruta”.

En este momento se realiza la audiencia entre los trabajadores y las autoridades en el Ministerio de Trabajo. Con respecto a la posible resolución del conflicto Seemayer explica a este portal: “Esperamos que mañana volvamos a trabajar y que nos paguen lo que nos deben. Estamos esperando la indemnización desde diciembre; ya se cumplió el plazo que le dio la jueza que era julio, y ahora sumamos 51 despidos sin argumentos”.

A modo de triste conclusión, los trabajadores cuestionan la utilización político-mediática que el Gobierno Nacional hizo del caso Cresta Roja: “Acá lo que ha dicho el gobierno, que es un ejemplo de planta modelo, es todo mentira, porque desde que vino el Presidente a decir todo eso hay 400 compañeros que no han sido llamados para volver a trabajar. La empresa no está bien, tiene muchas falencias estructurales, éramos 1500 operarios y actualmente hay 900 personas trabajando y haciendo el trabajo de 1500. Hemos perdido un montón de derechos adquiridos como horas extra y los premios de fin de año”.