Redacción Canal Abierto | Nadie podía creer pasadas las 21 los resultados oficiales reflejados en la tevé. Esteban Bullrich obtenía un 36,5% de los votos, Cristina Kirchner un 31,6% y Sergio Massa un 16,2%. Hasta entonces ninguna encuesta había dado como ganador a Cambiemos y hubo una, incluso, que ubicaba a 1País segundo, detrás de Unidad Ciudadana.

La escena le permitió a María Eugenia Vidal primero y a Mauricio Macri después nacionalizar una victoria que hasta el momento sólo tenía asiento demoledor en la ciudad de Buenos Aires y Córdoba. Las actas bonaerenses cargadas no llegaban todavía al 4%.

De esta manera, la gobernadora de la provincia más grande hablaba en Costa Salguero sin haber sido formalmente candidata. Dio las gracias, dijo sentirse emocionada como aquella noche de 2015 cuando destronó al peronismo encabezado por Aníbal Fernández y se dirigió “a vos”, el sujeto imaginario que sufrió maltrato e indiferencia durante 25 años. ¿Había ganado?

A las 22.45 el presidente Macri subió al escenario. Felicitó a Elisa Carrió y enseguida a la estrella de la noche: María Eugenia Vidal. Recién después a los candidatos Bullrich y Ocaña. “No confronté con el gobierno anterior; hay que poner la energía en otra cosa; no me arrepiento”, señaló mentiroso el presidente. Y volvió a hablar de los 25 años de sufrimientos y el tercio de pobres que dejó el kirchnerismo.

¿El mensaje sobre los 25 años habrá tenido como objetivo convencer al 30% de votantes no kirchneristas sobre qué tiene que hacer en octubre? Puede ser, es esperable que una parte de la cosecha, en especial en “la ancha avenida del medio” massista, fugue hacia las alternativas más competitivas. ¿Lo de Vidal en el centro de la escena fue un virtual lanzamiento 2019? Puede ser, hoy ya no lo descartó.

Mientras tanto, los datos de la tercera sección electoral, el distrito más antimacrista de todos, demoraban en cargarse. Si el búnker de Cambiemos era una fiesta de globos de colores y canciones pro, el de Unidad Ciudadana en la cancha de Arsenal estaba vacío.

Desde otro lugar apareció en escena Sergio Massa. Agradeció el acompañamiento de 2 millones de votantes, dio por sentado el triunfo del oficialismo y criticó el ajuste de ahora y la corrupción de antes.

Su castillo de naipes, apuntalado por las encuestas de Raúl Aragón que vaticinaban su ingreso como senador con el 26% de los votos, se derrumbaba incluso en Tigre, donde finalmente perdió en las categorías de diputados nacionales y concejales. Fue a las claras el perdedor de la elección y cabe preguntarse: ¿Tuvo una fuga de votantes a último momento? ¿Perdió lo mismo que le permitió a Cambiemos equiparar a Unidad Ciudadana? Hilario Moreno del Campo, de Encuestadores Dicen, le aseguró a  Canal Abierto que así fue.

Pobre fue la esperable performance de Florencio Randazzo, incluso en los distritos en que le dieron apoyo los intendentes Katopodis (San Martín), Zabaleta (Hurlingham) y “Bali” Bucca (Bolívar), primer candidato a diputado nacional por Cumplir. Sólo ganó en Monte Hermoso, Castelli y Chivilcoy.

Recién a la medianoche comenzaron a cargarse las actas de la tercera sección electoral y la distancia entre el kirchnerismo y Cambiemos comenzó a achicarse lentamente hasta la detención parcial del escrutinio, que aventaja al oficialismo con cinco mil votos. Recién a las cuatro de la mañana Cristina  Kirchner habló en vivo. Se dio por ganadora. El amperímetro no había cambiado para el resto.

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