Redacción Canal Abierto | “Esta lucha no termina, sino que recién empieza”, sostuvo el maestro cajamarquino y dirigente gremial Pedro Castillo en la Plaza Dos de Mayo de Lima frente a centenares de docentes en huelga que portaban carteles con la inscripción “Volveremos”.

Esta escena es de comienzos de septiembre de 2017. Tras 75 días de paro el Congreso Nacional Extraordinario de los SUTE regionales (Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación) levantaron la medida de fuerza iniciada en junio que jaqueó al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

Pedro Castillo en la Plaza Dos de Mayo, septiembre de 2017
Pedro Castillo en la Plaza Dos de Mayo, septiembre de 2017

Al parecer Castillo no hablaba en vano. Cuatro años más tarde llega a disputar la presidencia del Perú sin ser percibida su preferencia electoral en ninguno de los sondeos realizados en los últimos meses. Una vez más, las encuestas demuestran alta falibilidad, escasa transparencia y lo ineficientes que son para relevar el verdadero sentir popular, fuera de las calles iluminadas de las capitales o las oficinas con chequeras de los grandes partidos.

Como ejemplo, en un relevamiento con fecha 31 de marzo pasado, la encuestadora IPSOS realizó un simulacro electoral que ubicó a Perú Libre –creciendo frente a estudios previos– en un séptimo lugar con un 7,9% de las preferencias. Castillo duplicó holgadamente estos guarismos y se ubicó primero.

Este voto, invisible desde la capital, fue fuerte en las provincias del sur, en la región andina central, y mengua en la región amazónica y costera y, obviamente, en Lima ciudad y provincia.

Castillo pasó de ser un candidato marginal a esta sorpresa. Un primer lugar con un 16% (N. de la R.: ese era el porcentaje a primera hora de la mañana, al cierre del día y con el 89% de las actas escrutadas se acerca al 19%) muestra la dispersión absoluta del voto. En la elección anterior este era el porcentaje de un tercer puesto y ahora es quien lidera el comicio”, señala Víctor Miguel Castillo*, peruano residente en Buenos Aires, en la cobertura de este domingo de FM La Tribu y Marcha.

 

La huelga de 2017

José Pedro Castillo Terrones es un maestro de Chota, en la provincia de Cajamarca, en el noroeste del país. Su nombre cobró conocimiento nacional por ser uno de los líderes de la huelga del magisterio de 2017, que comenzó en Cuzco y se expandió por todo el país, con un acatamiento mayor al 60% de los trabajadores de la educación.

El conflicto se inició por el incumplimiento de las promesas electorales de PPK que había prometido aumentos salariales a los docentes y sólo lo hizo en forma parcial dejando de lado a docentes contratados y con un incremento menor al esperado. Otros reclamos de la protesta eran el aumento del presupuesto educativo y la derogación de la Ley de la Carrera Pública Magisterial.

Castillo emerge junto a otros líderes gremiales locales como una nueva dirigencia que desde el interior del país impulsa la creación de los SUTE Regionales (o SUTE-R) frente a lo que consideraban la traición de la conducción nacional del gremio SUTEP, liderada por sectores del partido de izquierda Patria Roja.

La candidatura de Castillo a la presidencia surge de la invitación de Vladimir Cerrón, secretario general del partido Perú Libre. Impedido de ocupar ese lugar debido a una condena de 4 años de prisión en suspenso por un caso de corrupción en el desempeño del cargo de gobernador regional de Junín e inhabilitado para ejercer cargos públicos, puso la vista en el dirigente gremial.

Entre las principales propuestas de gobierno Perú Libre propone:

  • Impulsar un referendum que decida si se convoca una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución.
  • Incremento del presupuesto para la educación equivalente al 10% del PBI.
  • Intervención del estado en la economía, estatizar “sectores estratégicos”.
  • Ingreso libre a la universidad peruana.
  • Programa Perú Libre de Analfabetismo: existen 2,7 millones de analfabetos, principalmente mujeres.

 

Campaña y covid

La campaña del “profe” Castillo comenzó a fines de diciembre del 2020 con su afiliación a Perú Libre. A mediados de enero dio positivo de COVID-19 por lo que recién un mes después retomó su recorrida por el interior del país realizando actos en varias ciudades pese a las restricciones por la pandemia que azota con dureza al Perú, con un sistema de salud superado por la enfermedad. Desde las pequeñas comunidades llegó hasta el cierre de campaña en Lima con gran afluencia de público en las plazas San Martín y Dos de Mayo.

Pedro Castillo representa una izquierda más tradicional, del interior del país, de Cajamarca en la sierra norte del Perú. Verónika Mendoza, candidata de Juntos por el Perú, representa a una izquierda más urbana y cosmopolita, más transversal y conciliadora, por eso su voz siempre fue más preponderante y su convocatoria tiene más llegada a los militantes de izquierda, tanto para seguirla como para atacarla”, señala Víctor Miguel Castillo.

“La de Pedro Castillo fue una campaña silenciosa, muy marginal. El empieza a ser nombrado en los medios recién después del debate que hizo el Jurado Nacional de Elecciones hace poco más de una semana. Recién ahí se empezó a saber qué proponía. También participó otro candidato de izquierda del interior, Marco Antonio Arana, que sacó el 0,5%”, describe Víctor. “Castillo es de una izquierda conservadora, ligada al campo. Se manifestó en contra del derecho al aborto y otros temas que tienen que ver con las luchas feministas y se declaró en contra”.

“Castillo plantea una asamblea constituyente y tiene una agenda progresista de izquierda, pero con ribetes polémicos para una izquierda cosmopolita. En algún punto se puede comparar con Evo Morales en el sentido del perfil machista y con declaraciones polémicas que supo tener el ex-presidente boliviano. Tiene un discurso de clase y una reivindicación del indigenismo y enfrenta a la derecha”, agregó el comunicador.

 

Cómo pararse en la segunda vuelta

“Tenemos los tres tipos de fujimorismo peleando por entrar a la segunda vuelta. El fujimorismo empresarial de Hernando De Soto. El fujimorismo conservador religioso de López Aliaga, del partido Renovación Popular, de color celeste en referencia al aborto. Y el de Keiko Fujimori, el fujimorismo de las mafias y la corrupción, que trampea con los jueces, clientelar, el fujimorismo rancio. Los tres pelean el segundo lugar detrás de Castillo. El cuarto lugar es el de Yohny Lescano, una centro derecha conservadora. Es el candidato del partido de Merino”, destaca Víctor Catillo.

El escenario de la segunda vuelta es complejo para la izquierda. Según los sondeos de escenarios posibles, Pedro Castillo perdería con cualquiera de los candidatos de la derecha que lo secundan. “La derecha es pragmática para juntarse en estos escenarios. De Soto siempre fue asesor de Keiko y Aliaga también estuvo cerca de Fujimori, no van a tener prurito de aliarse en contra de cualquier opción de izquierda”, sostiene el periodista. “Moderarse no resultó. Cualquier propuesta de izquierda es vinculada a Sendero Luminoso. Hay una disputa por la memoria, la derecha cataloga todo intento de cambio como terrorista y senderista como forma de obturar el cambio. Pero debemos disputar la memoria, Sendero fue enemigo de la izquierda”.

“Hay una memoria que se activa para impedir que el fujimorismo vuelva al poder”, señala Víctor. Keiko nunca pudo llegar por este fenómeno a la presidencia, es de esperar que se active este reflejo social para detener al próximo candidato fujimorista… Al momento de cerrar esta nota, Keiko acaba de pasar al segundo lugar con el 77% de las actas escrutadas.

 

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*Maestrando en Estudios Interdisciplinarios de la Subjetividad de la Universidad de Buenos Aires

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