Redacción Canal Abierto | La semana pasada se conoció la noticia de que el represor Luis Abelardo Patti obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria que le permitirá cumplir sus dos condenas a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad en un country.

El ex comisario consiguió que la Cámara de Casación le adjudicara una presunta discapacidad en su salud. Sin embargo, ni los peritos de las querellas ni los del Ministerio Público Fiscal indican que debe ser internado o enviado a su hogar. El beneficio fue concedido por el juez federal de Rosario Omar Paulucci, quien determinó la cuestión con una visita al represor -a sola vista y desoyendo las recomendaciones de los profesionales- y apelando a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que utilizan los detenidos por delitos de lesa humanidad para salir de las cárceles. La resolución va a ser apelada por el fiscal Adolfo Villate.

Manuel Gonçalves Granada es uno de los hijos de desaparecidos durante la dictadura, que logró reencontrarse con su verdadera historia y su familia biológica en 1997. Su padre fue secuestrado y desaparecido por una patota que incluía a Patti. Ahora le cuenta a Canal Abierto cómo recibió la noticia:

“Muy mal. Yo conviví con la impunidad en este país. Tengo claro lo doloroso que es a diario que quienes secuestraron, torturaron e hicieron desaparecer a mi papá o a mi mamá, o a cualquiera de los 30 mil compañeros, puedan estar en este caso disfrutando de su familia, cosa que nosotros no hemos podido hacer. Patti es padre y hoy vuelve a su casa a ejercer su rol de padre, y nosotros a nuestro papá no lo tenemos porque él lo hizo desaparecer”.

Luis Patti tiene 66 años y fue condenado en 2011 y 2016 a pasar el resto de su vida en la cárcel. Hasta ahora permaneció detenido en el Hospital Penitenciario Central de Ezeiza, donde tiene asistencia médica de todas las especialidades las 24 horas, una celda de lujo y una buena relación con el mando penitenciario. En su causa no hay ningún informe del Cuerpo Médico Forense que indique que tiene que ir a una casa ni ser internado.

Durante la impunidad menemista, Manuel comenzó a recuperar su identidad mientras Patti era intendente de Escobar, el distrito en el que militaban sus padres. Gastón Roberto Gonçalves desapareció el mismo 24 de marzo de 1976, en Zárate. Permaneció detenido en la Brigada de San Martín y en la Comisaría de Escobar. El 2 de abril de ese mismo año sus restos fueron hallados sobre la ruta y sepultados como NN en el cementerio local. En 1996 su cuerpo fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Por ese crimen, entre otros, el ex comisario represor recibió su primera perpetua.

“Desde la dictadura misma los familiares y los organismos de derechos humanos y todas las personas que se involucraron en la búsqueda de la verdad siempre tuvieron que batallar contra el poder judicial. Hay honrosas excepciones, pero siempre tuvimos que estar detrás exigiendo que investiguen y esclarezcan, y si correspondía una condena no sólo dictarla sino después hacerla efectiva. Así que esto no es novedoso”, lamenta el nieto recuperado N° 57.

Gonçalves Granada confiesa además que el hecho le genera “mucha inestabilidad emocional, pero además mucha bronca respecto de lo que pudimos conseguir en un proceso histórico, que había logrado vencer la impunidad y los miedos. De una sociedad que muchas veces por no confiar en el sistema judicial no había podido volcar las pruebas, y esto sí pasó cuando muchos de los sobrevivientes se pudieron sentar ante la justicia a contar su verdad, y esa verdad fue la que determinó que estas personas debían estar condenadas a perpetua en una prisión. Siento que es un enorme retroceso”.

La trayectoria de Patti fraguando complicados estados de salud es de larga data. Cualquiera podría decir que, inclusive, ha deshonrado a la fuerza de la que fue jefe y a su propia fama mal ganada de hombre bravo, fingiendo tragicómicamente afecciones que nunca han sido confirmadas por los médicos, y protagonizando puestas en escena tan ridículas como inverosímiles, como cuando se hacía ingresar en camilla a los juzgados, entre otros espectáculos lamentables.

Sin embargo, esta vez más de uno pagó la entrada: además de Paulucci, Germán Castelli, el juez de ejecución del TOF 3 de San Martín, quien tomó la decisión de darle la domiciliaria el 2 de junio; los integrantes de la Sala IV de Casación que por mayoría le hicieron lugar a la resolución. Y el médico forense de la Cámara Federal de Rosario, José Roberto Settecasi, sobre cuyo informe se basó Paulucci.

Hay mucha gente que aún vive en Escobar que denunció a Patti mientras era intendente y luego fueron perseguidos y amenazados. Otras personas atestiguaron contra él a partir de la reapertura de los juicios de derechos humanos. Todos ellos, ahora serán vecinos del genocida, cuando llegue a su casa del barrio privado “Septiembre Country Club”.

Manuel Gonçalves Granada es el único sobreviviente de la masacre de la calle Juan B. Justo, en la que fue asesinada su madre en 1976 en la localidad bonaerense de San Nicolás, cuando tenía apenas cinco meses. Se salvó gracias a que su mamá lo escondió en un placard cuando comenzó el feroz ataque de las fuerzas conjuntas, que terminó con la vida de Ana María del Carmen Granada, y de toda la familia Amestoy que vivía allí, incluyendo los dos hijos de 3 y 5 años.

Foto: Noelia Monópoli

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