Redacción Canal Abierto | En principio serían ocho los principales impuestos que se modificarían: aportes y contribuciones de la seguridad social, impuesto a las ganancias corporativas y personales, impuesto sobre los créditos y débitos -más conocido como “impuesto al cheque”-, ingresos brutos, sellos y aduanas interiores, impuestos internos, tributos ambientales, y hasta el impuesto a la transferencia de inmuebles. El plazo de implementación será gradual: de uno a cinco años.

“Vamos hacia un sistema más equitativo e igualitario”, definió el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, a los objetivos de la reforma que el Gobierno piensa enviar al Congreso de la Nación en las próximas dos semanas.

Si bien a primera vista parecieran positivos varios de los anuncios, sobre todo en materia de simplificación y eficacia, habrá que ver la letra chica y las herramientas de instrumentación que el Gobierno propondrá cuando remita el proyecto a los legisladores.

El costo total sería de 1,5% del PBI en cinco años”, planteó el ministro en relación a la posible profundización que estas medidas ocasionarían al agujero que hoy ya sufren las cuentas públicas.

Desde su asunción, en diciembre de 2015, el oficialismo viene haciendo fuerte hincapié en la necesidad de reducir un déficit fiscal preocupante. En septiembre las cuentas públicas volvieron a cerrar con un rojo de $64.781 millones. Así, en los primeros nueve meses de 2017 el déficit sumó $347.826 millones, un 85% superior al de igual periodo del año pasado.

Sin embargo, entre la batería de anuncios brilló por su ausencia una modificación de base que desde hace años vienen reclamando sectores políticos y sociales. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), una carga fiscal que cae sobre las espaldas de los consumidores finales (es decir, la mayoría de la población), es considerado uno de los impuestos más regresivos e injustos. En Argentina el IVA se aplica en torno al 21%, una de las tasas más altas del mundo.

En esta materia, el funcionario sólo anunció que habrá una reducción en un plazo de cuatro años de la alícuota del impuesto a las Ganancias corporativas de 35 a 25 por ciento para ganancias que no se distribuyan, es decir, que se reinviertan en el circuito productivo. También habrá un régimen de devolución acelerada de saldos de IVA para inversiones de largo plazo que “subsane la distorsión que actualmente genera el impuesto”.

Siempre con la mira puesta en la pata patronal, el ministro habló de la implementación gradual de un mínimo no imponible para contribuciones patronales que se fijaría en 12.000 pesos.

Una de las medidas que parecerían ir en un sentido positivo es la implementación de un impuesto a la ganancia de capital realizada con la venta de un segundo inmueble (mientras este no sea casa propia), cuya alícuota sería del 15 por ciento.

Según el proyecto, la alícuota del impuesto interno a los vinos y sidras subirá de 0 a 17%; de las cervezas del 8 al 17% y el champaña también de 0 a 17%.

Por último, Dujovne se refirió a una modificación del impuesto a los combustibles que estaría atado a la cantidad de emisiones de dióxido de cárbono, algo que ya se aplica en numerosos países del mundo.

Algunas de las frases que dejó el ministro durante la presentación del proyecto de reforma tributaria:

– “Llegó el momento de enfocarse en los impuestos para prolongar el crecimiento por muchos años. Vamos a poder expandir la base impositiva para poder tener más inversión eficiencia y competitividad. Se trabajará con las provincias en la eliminación de ingresos brutos, sellos y las aduanas interiores”.

– “Vamos a avanzar en un sistema impositivo equitativo y moderno, cumpliendo con las metas fiscales que tenemos. Nuestros dos objetivos son bajar el déficit y bajar la presión impositiva, y para eso necesitamos un plazo gradual de cinco años”

– “La reforma es de implementación gradual. Bajan en un período de cinco años y se debe a que tenemos objetivos que compiten entre sí. En el largo plazo, no compiten, porque menos impuestos son menos evasión y más recaudación.

– “En la Argentina tenemos hoy impuestos al trabajo que exceden por mucho los vigentes en los países de la región y el mundo. Globalmente rondan el 17%, en la región es del 13% y en la Argentina son del 21%, dependiendo de si son actividades productoras de bienes o servicios. Vamos a ir a niveles mucho más bajos”

– “El impuesto a la renta corporativa que es del 35% es muchísimo más elevado al que rige en la región y el mundo. El capital es móvil y mientras la Argentina estuvo cerrada, dejó de mirar al mundo donde todos los países competían para traer inversiones. Con este proyecto, la Argentina da un paso fundamental en para ser competitiva”

– “Proveemos al sector privado con un camino de mucha certidumbre donde van a poder trabajar sabiendo el esquema tributario que van a tener en cinco años. Es un camino gradual que muchos países han implementado antes, ya algunos beneficios los vamos a empezar a recibir varios años antes”

– “La Argentina tiene un nivel de inversión muy baja en relación a su PBI. Fue 15% este año y el año que viene será de 17%. Si miramos el indicador gradual del Foro Económico Mundial, en el rubro de incentivos del sistema impositivo a invertir, el país ocupa el puesto 135 sobre 138. Tenemos un problema y hay que enfrentarlo al ritmo que podemos con las herramientas que tenemos”

– “Impuestos como Ingresos Brutos o el impuesto al Cheque generan efectos muy nocivos e impactan en una pérdida de la productividad para la economía en su conjunto. Al cabo de cinco años vamos a eliminar el impuesto al Cheque”

– “Vamos a enviar el proyecto de ley en no más de dos semanas y esperamos un trámite rápido. Nos vamos a reunir con los interbloques del Congreso. Pensamos que las fuerzas de la oposición acompañen este esfuerzo que estamos haciendo por volver a tener una Argentina competitiva, viable y más equitativa, pero veremos en el trámite parlamentario qué nivel de consensos podemos alcanzar”

– “Con respecto a las modificaciones de la fórmula, no se ha hecho una mención a un número. Necesitamos un cálculo de ajuste mejor que el actual, que mezcla ingresos impositivos y salarios y no es el esquema que se utiliza en otros países. No hay países de la OECD que tomen esa fórmula. Queremos ir a una fórmula que tome un período de tres meses que es más representativa y defiende mejor el ingreso real de los jubilados”

– “El mínimo no imponible para los activos financieros gravados se determinará en la reglamentación. El monto que manejamos es de $ 52.000 para los rendimiento que tengan esas inversiones al año”

– “Si nada cambia en nuestra reforma, el costo total sería de 1,5% del PBI en cinco años, pero pensamos que la reforma genera un incremento del PBI y una baja de la evasión. Eso implica una estimación potencial para la Argentina del 0,6% de crecimiento anual que genera un costo fiscal de apenas el 0,3% del PBI según nuestras simulaciones”.

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