Redacción Canal Abierto | Entre los anuncios del ministro de Transporte, la quita de subsidios –y el aumento consecuente- a colectivos, trenes y subtes ganaron los títulos por el impacto cotidiano que generan. Sin embargo, Guillermo Dietrich también anticipó otro recorte que impactará en la economía argentina, de diversas maneras: el gobierno nacional dejará de subsidiar a Aerolíneas Argentinas a partir de 2020.

“Los subsidios a Aerolíneas vienen cayendo”, festejó el Ministro de Transporte, sugiriendo que la baja en el dinero que el Estado destina a la empresa de bandera se debe a la mayor rentabilidad esta última. Pero no. “Se pinta como un logro que el Estado aporte menos por pasaje, cuando la compañía sigue teniendo prácticamente el mismo gasto y lo que va a pasar es que Aerolíneas se va a tener que empezar a endeudarse en forma privada”, explica Mateo Ferrería, secretario gremial de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA).

En su anuncio, Dietrich precisó que de los 130 dólares que el Estado pagaba en concepto de subsidio por cada pasaje vendido por la línea aérea, ahora paga 14 dólares, en 2019 pagará 7 dólares y cero en 2020. A la vez, aseguró que las low cost no recibirán ningún subsidio estatal, lo que tampoco es real. “Avianca hizo un convenio con el gobierno de Tucumán que le garantiza el 65% de llenado de todos los aviones que toquen el suelo tucumano –detalla Ferrería-. FlyBondi acaba de hacer un acuerdo con el acuerdo de Córdoba para que la exceptúen de Ingresos Brutos. También iba a invertir 35 millones de dólares en el aeropuerto de El Palomar para remodelarlo y poder utilizarlo y al final fue el Estado el que terminó poniendo más de 50 millones de dólares”, relata Ferrería. 

Un achique a la medida de las low cost

Con el octavo territorio más extenso del mundo, para el país la aerolínea de bandera cumple una función social. Aerolíneas Argentinas es la única que vuela a La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y otras conexiones en el corredor federal, petrolero y atlántico. Muchas de esas conexiones no son rentables, pero enlazan a las regiones y favorecen las economías regionales.

Ante el anuncio del desembarco de las low cost, en febrero de 2017, los gremios aeronaúticos comenzaron a advertir sobre los riesgos que éste conllevaba en muchos aspectos, como la seguridad del pasajero, la pérdida de puestos de trabajo y la posibilidad de un achique de Aerolíneas. Casi un año después, con el inminente lanzamiento de FlyBondi en el mercado nacional, las consecuencias ya están a la vista: Aerolíneas canceló sus vuelos a Barcelona, una de las rutas aéreas más rentables que volaba con un piso del 90% de pasajes vendidos.  También cerró las sucursales de Resistencia –segunda en ventas después de Córdoba-, la de Cabildo y Congreso, en Ciudad de Buenos Aires y planea concretar los cierres de las de Puerto Iguazú, Bariloche y San Isidro.

“Necesitan que Aerolíneas y Austral se achiquen para que estas empresas puedan empezar a funcionar -resume el dirigente gremial y asegura que la quita de subsidios y la consecuente toma de deuda tiene un final anunciado-. Nosotros ya lo vivimos. Cuando las empresas tienen una deuda privada de alrededor de 1000 millones de dólares empiezan las crisis y le piden al Estado un salvataje. Se va competir a pérdida hasta que quede sólo una empresa low cost volando a algún destino y, como no tiene competencia, va a encarecer los pasajes”.

Nuestros temas