Redacción Canal Abierto | “Nuestro principal dueño es Noctua Partners II LP, una sociedad registrada en las islas Caimán, e, indirectamente, Martín Guyot y Luis Caputo. La principal dueña de nuestra afiliada Noctua Assets Management LLC es Noctua Partners I LP, una sociedad de Caimán e, indirectamente, Guyot y Caputo”, informó Noctua a las autoridades norteamericanas.

En los documentos, Luis Caputo aparece como “dueño indirecto” entre 2009 y 2015 del 75% de las acciones de Princess International Global Ltd., una sociedad creada en las islas Caimán. Por intermedio de Princess, el ministro controló entre el 50 y el 74% de Affinis Partners II. Por último, Affinis Partners II es la controlante de al menos el 75% de Noctua International WMG LLC, la gerenciadora de fondos de inversión con los que Caputo administró los fondos creados en Caimán.

Si bien es cierto que el actual ministro de Finanzas formalizó su desvinculación de la empresa con sedes en Delaware y Miami en noviembre de 2015 -justo antes de asumir como secretario de Finanzas-, esto de ninguna manera lo exime de responsabilidades. Sobre todo porque evitó incluir dicha información en sus últimas declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA), algo que debió haber hecho cuando menos en 2015 (para el periodo fiscal 2014) y en 2016 (para el periodo 2015).

Sin embargo, en su descaro a la OA, el ministro señaló: “Nunca fui propietario ni accionista de Noctua ni de Princess sino asesor, administrador, fiduciario y/o mánager, por lo tanto que no debía declararlas”.

Cabe señalar que bajo la dirección de Caputo, se calcula que Noctua manejó inversiones millonarias de terceros, y acumuló más de u$s356 millones en 2017. Así lo demuestran los documentos de la Securities and Exchange Commission (SEC), la comisión de valores de los Estados Unidos, a los que accedió el equipo argentino de Paradise Papers.

Entre tantos casos de funcionarios involucrados a cuentas offshore, el del ministro finanzas es sin duda de los mas escandalosos. Entre otras cosas por tratarse del hombre a cargo, nada mas y nada menos, que de las finanzas y la emisión de deuda. Sino también por la banca que, a diferencia del renunciado Díaz Gilligan, recibió de la cúpula del Gobierno. “Lo recontra banco. No tengo dudas de su integridad y de su capacidad. Jugaba la Champions League, no jugaba en la B. Y dejó todo para venir a jugársela por su país”, dijo en su momento Marcos Peña sobre Caputo.

Argentina offshore

Las estimaciones del National Bureau of Economic Research (NBER) habían calculado, allá por septiembre del año pasado, que una décima parte de la riqueza del mundo se encuentraba en paraísos fiscales. Esa proporción asciende a un 15% en Europa, pero llega casi hasta el 60% en el Golfo y algunos países latinoamericanos. Entre ellos, Argentina, que está quinta en el ranking mundial de países con más dinero en cuentas offshore, detrás de Rusia, Arabia Saudita, Venezuela y Emiratos Árabes Unidos. Dinero que, claro, no tributa al fisco nacional.

Para el NBER, hay 220.000 millones de dólares de argentinos en cuenta offshore. Esto representa el 40% del PBI nacional. Es decir que si ese dinero hubiese pagado impuestos, el Estado habría recaudado 21.406 millones de dólares sólo en 2016 (439.893 millones de pesos, al cambio actual), lo que equivale al 4,4% de su PBI.

Las cuentas offshore son la maniobra de evasión impositiva más popular y mundialmente utilizada. De un tiempo a esta parte, con la difusión de los escándalos Panamá Papers y Paradise Papers y otras investigaciones, se conoció que al menos 16 de funcionarios del gobierno de Cambiemos mantienen este tipo de cuentas. Entre ellos el mismísimo presidente Mauricio Macri, quien figura como director de dos empresas (Fleg Trading LTD y Kagemusha SA) junto con su padre, Franco, y su hermano, Gianfranco; el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren; el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, entre otros.

Evasión, fuga y desigualdad

En entrevista con Canal Abierto, el periodista Tomás Lukin (junto a Santiago O´Donnel, coautor del libro Argenpapers) habló de las implicancias y consecuencias de la trama de fuga y evasión detrás de la radicación de cuentas offshore en paraísos fiscales.

“Lo que hacen no es solamente sacar impuestos de lo que después se va a utilizar para financiar autopistas hospitales y escuelas. Lo que hacen es canalizar la fuga de capitales. Y la fuga de capitales es uno de los condicionantes estructurales para el desarrollo de la Argentina. Si la Argentina es un país subdesarrollado hoy, si la distribución del ingreso es tan desigual, una de las variables fundamentales que explican eso es lo que permite el mundo offshore”, señaló.

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