Redacción Canal Abierto | El miércoles 25 de abril, en las escalinatas del Ministerio de Agroindustria de la Nación los trabajadores realizaron una masiva asamblea luego de que se conociera el listado de 213 despedidos en SENASA que se sumaron a los 130 cesanteados en diciembre pasado.

Sin embargo, la crisis que atraviesa el organismo no responde únicamente a la ola de despidos –que sin lugar a duda vacían áreas completas-, sino también ante el retiro de los servicios de inspección veterinaria de los establecimientos frigoríficos para consumo interno que fiscalizan la producción y elaboración de alimentos, el cese en el pago de los alquileres de las 400 oficinas sanitarias de campo, y el levantamiento de programas para la prevención de plagas como el HLB (Huanglongbing, enfermedad provocada por bacterias y un vector que afecta diversas especies de plantas cítricas).

“Es desesperante lo que está pasando en el SENASA, no sólo por la reglamentación de una nueva ley que deriva el control a privados y delega funciones del Estado nacional, sino porque pone en riesgo mercados internacionales”, cuenta Nadia Soarez, delegada de ATE en el SENASA, y agrega: “Estamos en un contexto donde surgen brotes de influencia equina, rabia paresiante y altísimos índices de síndrome urémico hemolítico, y aún así vacían áreas de control, de apoyo administrativo y comunicación institucional”.

Según explica la referente gremial, quienes están al frente del SENASA y el Ministerio de Agroindustria “buscan un organismo al servicio de los grandes exportadores”.

En el mismo sentido, Matías Levin asegura: “si el control está en manos de los grandes privados, qué seguridad podemos tener de que los alimentos nos llevamos a la boca están controlados, certificados. Etchevere (Luis Miguel, ministro de Agroindustria y ex presidente de la Sociedad Rural Argentina) es el zorro cuidando el gallinero”.

Matías es uno de los 213 despedidos de la última semana y relata: “tuve el raro privilegio de que mi coordinador se sentara y me explicara el por qué de mi desafectación del organismo. Me aseguró que no tenía nada que ver con lo personal ni lo laboral. De hecho, teníamos varios proyectos para abordar. Es algo que no está sucediendo con la mayoría de los despedidos”.

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