Redacción Canal Abierto | Después de varios días de incertidumbre, el Gobierno terminó de confirmar la suspensión de la construcción de la cuarta central nuclear Atucha III, y se acordó con los chinos la instalación de Atucha IV para 2022 con tecnología sólo china y con un costo estimado en US$ 8.000 millones.

De acuerdo a los funcionarios de Cambiemos, la decisión de la Argentina de suspender el contrato de la central nuclear Atucha III responde a una decisión de “estricto recorte de gastos”.

Esto iría en consonancia con el plan de reducción del déficit público anunciado por el Presidente semanas atrás, ya que el proyecto iba a ser financiado en un 85% por China y Argentina tenía en su presupuesto un programa de endeudamiento inicial por US$ 9.000 millones que ahora no tendrá.

Sin embargo, Adrián Delao, secretario gremial de la junta interna de ATE Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), expresó: “La caída del acuerdo para la cuarta central, y la suspensión de la quinta, es una cuestión política, directamente relacionada con las nuevas relaciones del Gobierno con el FMI. Para que se inicien las obras de Atucha III, Argentina no ponía un peso. Por lo tanto no es una cuestión monetaria. Esto se iba a empezar a pagar recién cuando la planta esté produciendo energía, que si se iniciaba ahora iba a ser dentro de seis o siete años”.

A su vez, informó que esta decisión provoca la pérdida de aproximadamente 1500 puestos de trabajo entre las cinco empresas estatales dependientes del Ministerio de Energía, y en el sector privado la pérdida de unos 500 puestos de trabajo. Además, compromete el ingreso de otras tres mil familias cuya economía depende de la industria nuclear en la zona de Zárate.

Ante este panorama, los gremios que nuclean al sector anunciaron que están en estado de asamblea permanente. “Además del gremio de la construcción que se ve afectado por la suspensión de esta obra, hay despidos directos para los trabajadores de NASA previstos para efectivizarse a partir del 1 de junio. Por eso estamos analizando un plan de lucha para paliar esta contingencia y evitar las cesantías”, indicó Delao.

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Al mismo tiempo, agregó: “Mañana nos reunimos para aunar criterios y ver cómo seguimos.  Además el 31, que paradójicamente sería el último día de trabajo para muchos de nuestros compañeros, es el Día de la Energía Nuclear. Los tiempos son cortos y tenemos que actuar rápidamente”, finalizó el sindicalista.

 

De los más afectados

Para sumar a la crisis del sector, la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén –la más grande del mundo y principal proveedora de las centrales nucleares del país- lleva más de un año paralizada, y su reactivación dependía exclusivamente del acuerdo con los chinos para la construcción de la cuarta central.

Ante esta situación, se ponen en riesgo más de 500 puestos de trabajo de los empleados que además vienen sufriendo atrasos en el pago de los haberes.

La empresa, que pertenece al Estado Nacional (49%) y al Estado Provincial (51%) está paralizada desde hace un año. Entonces, el gobierno nacional ordenó una parada técnica que no debía extenderse por más de dos o tres meses pero que nunca se revirtió. Además, la situación se agravó en enero, cuando las partidas de dinero para el pago de salarios y proveedores comenzaron a llegar con atraso.

Esto llevó a los trabajadores a realizar medidas de fuerza que implicaron el corte de la ruta 22 por más de dos semanas.

Asimismo, ante la intención de los funcionarios de la provincia de ayudar en la causa, los empleados llevaron a cabo una actividad en la que senadores, diputados e intendentes de la zona recorrieron la planta y se interiorizaron en la importancia de su producción. En esta jornada, los ediles asumieron el compromiso de sumar voluntades para que la planta sea reactivada.

Nicolás Ventura, secretario adjunto de ATE PIAP, indicó: “Llevamos más de un año parados. Teníamos la posibilidad como planta de realizar un stock de 300 toneladas para las centrales nucleares que necesitan agua pesada que son Embalse, Atucha I y Atucha II. Incluso estaba la posibilidad de proveer a una cuarta central, pero finalmente este proyecto se cayó. Si bien hasta ahora no hemos tenido despidos, sí hubo intentos de avanzar en suspensiones con cobro mínimos de haberes y recortes, como venimos viendo que el gobierno nacional intenta hacer con todas las empresas estatales. Desde el gremio hemos logrado frenar todos estos intentos”.

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