Redacción Canal Abierto | El acuerdo con el FMI implica una serie de recortes que el Gobierno deberá hacer para llegar a cumplir las metas fiscales. El aviso de que gran parte de ello proviene de la obra pública, puso en alerta a empresarios y sindicatos que nuclean a los empleados de la construcción, y advierten que hay 430 mil empleos en riesgo.

De acuerdo a la información difundida por Hacienda, el recorte en gastos de la obra pública será este año de 0,7% del PBI, unos $60 mil millones. A ello se le suman los $30 mil millones que ya se recortaron en marzo.

El plan indica que el recorte será de 0,6% en 2019 y otros 0,3% en 2020. En total, el recorte equivale a 1,6% del PBI. Según el Gobierno, en términos reales el ajuste será de 81% en los tres años.

Esta situación provoca desconcierto en los trabajadores del sector y los pone en estado de alerta.

En este sentido, desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Afines (SITRAIC), emitieron un comunicado en el que expresaron: “Este anuncio del gobierno es querer apagar el fuego con nafta. Por un lado se quiebra uno de los resortes electorales de 2019, que era mostrarle al país el salto en la obra pública, y por otro, la medida va a producir decenas de miles de despidos en la construcción”.

Mientras tanto, desde el Gobierno apuestan fuerte al programa de Participación Público Privada como una manera de mantener activo al sector.

Sin embargo, desde los sindicatos opinan lo contrario. “Las PPP no reemplazan los $100 mil millones de los gastos que el Gobierno debe que recortar, sino que complementan la inversión del Estado. Estos programas van sujetos a la financiación de los otros capitales que los desarrollan, y el cuadro económico nacional e internacional es de fuga de capitales. Es decir que no hay una posibilidad para los capitales redituables de beneficiarse sobre la base de inversión en estos proyectos. Hoy lo que están haciendo estos posibles inversores es sacar los capitales de Argentina y colocarlos en las tasas con mayor beneficio, como en bonos o en letras. Si al dinero internacional para inversión pública lo utilizan para pagar vencimientos de deuda, el capital privado mucho menos se va a meter a invertir cuando no hay respaldo internacional”, dijeron desde SITRAIC.

Además, se refirieron al modo en que operan las empresas con estos programas. “Estas son obras que no requieren mano de obra intensiva. Utilizan mucha maquinaria y poco personal, lo que hace que este sea un escenario poco alentador para los empleados de la construcción”.

Finalmente, ante la falta de diálogo con los referentes del Gobierno, los sindicalistas decidieron iniciar medidas. “Estamos saliendo a organizar a los trabajadores desocupados y obreros de la construcción. Hay que dar una respuesta a la pérdida de puestos de trabajo que se está generando por la parálisis de la obra pública, que ya se está desarrollando. Y por otra parte, obviamente para respaldar a los compañeros que no cuentan con plan de trabajo y tenían la expectativa de incorporarse a un plan de obras. Ahora tendremos que seguir viendo cómo se introducen en el mercado, que es un mercado privado que también está golpeado”.

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