Redacción Canal Abierto |Hay un costo operativo que no se puede bajar, a menos que quieran subsidiar la operación. En ese caso tendríamos que declarar: soy un millonario excéntrico, quiero que la gente vuele gratis, me compro aviones y que vuelen gratis o pagando menos. Es un arma desleal de competencia, y el que se anime a bajarlas más, quién sabe qué métodos usará”. Las declaraciones de Enrique Piñeyro, piloto y médico aeronáutico, en diálogo con Canal Abierto, responden a la decisión gubernamental de quitar el piso a las tarifas aéreas que fue anunciada por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, como una medida en beneficio de los usuarios.

“Hoy están dadas las condiciones para eso. A Latam le simpatiza más de lo que le preocupa; Aerolíneas tiene el mejor equipo para poder llenar el avión a un mejor precio. La realidad es que cuantos más nuevos clientes se sumen al mercado, será mejor. Pero lo cierto es que para el consumidor siempre es positivo. Las empresas tendrán que competir”, sostuvo el funcionario en conferencia de prensa. Y con eso intentó desalentar las presunciones de que esto impactará muy positivamente en las finanzas de las aerolíneas low cost que desembarcaron en el país desde que comenzó la gestión Cambiemos, y negativamente en las de la estatal Aerolíneas Argentinas.

Sin embargo, para Piñeyro, el panorama no es tan alentador. “Las low cost, en general, nunca fueron buenas para la economía. Rara vez mantienen los mismos estándares de seguridad que otras compañías que no son low cost. En definitiva no aportaron nada bueno. En el mundo quebraron más de mil líneas aéreas desde la desregulación. En Argentina quebraron 21 líneas aéreas. Todas esas quiebras revierten sobre el erario, que es público, no aportan gran cosa, y son una competencia desleal para  Aerolíneas Argentinas”, dice el piloto.

Desde enero de 2016 ya no existía una banda máxima, pero el límite que establecía un precio mínimo para los pasajes aéreos persistió, aunque la devaluación que operó desde entonces lo fue abaratando hasta dejarlo muy cerca de los precios de los micros de larga distancia.

A poco de conocerse el anuncio de Dietrich, el consejero delegado de la filial local de la empresa noruega Norwegian, Ole Christian Melhus, se apresuró a declarar a través de un comunicado: “La experiencia en Europa indica que incluso las aerolíneas tradicionales se ven favorecidas y aumentan la venta de boletos por el ingreso de aerolíneas de bajas tarifas, puesto que ayudan a dinamizar el mercado. Estamos convencidos de que las autoridades han tomado una decisión que favorecerá el crecimiento del sector”.

Por su parte en Flybondi, que comenzó a operar el pasado enero, consideraron el anuncio como “una muy buena noticia para todos pero, más que nada, para el 93% de los argentinos que no vuelan en avión” y anticiparon que será beneficiosa “para el turismo y las economías locales”.

Claro que no es extraño que las low cost festejen: “Cuando hablamos de low cost, hablamos de negocios rentables. En cambio Aerolíneas tiene que volar para integrar al país, para integrar sus economías regionales, permitir a la gente desplazarse, para que las manufacturas de sus economías regionales lleguen a un puerto central ejecutor. Tiene muchas funciones que las low cost no tienen, y nadie las está protegiendo”, relata Piñeyro.

Y agrega: “Hay un piso, que si uno paga el salario de  los pilotos y la tripulación, el combustible en cantidades necesarias y el mantenimiento operativo adecuado, no puede ser inferior a eso. No sé cuánto más Aerolíneas podría bajar sus tarifas. En la década de los 60, los Estados subsidiaban sus aerolíneas de bandera, entonces la gente viajaba con precios accesibles. Este subsidio para la aerolínea repercutía en un beneficio inmenso para el resto de la economía. La línea aérea podía ser deficitaria, pero hacía que, en líneas generales, la economía de un país mejorara o llegara a ser superavitaria. Y si no se entiende una aerolínea de bandera con esa función, como una especie de salvia que comunica todas las hojas del árbol que es un país, estamos teniendo una miopía política, social y económica muy importante”.

Mientras, la medida comenzará a regir desde el 15 de agosto y se aplicará a los pasajes de ida y vuelta que sean adquiridos, como mínimo, con un mes de anticipación. Lo que para Norwegian “contribuirá de manera decisiva a impulsar el desarrollo del sector aerocomercial en la Argentina”.

Por su parte, APA, APTA, UPSA, UALA, APLA, ATCPEA y ATEPSA, gremios aeronáuticos que nuclean a los trabajadores del sector, manifestaron su desacuerdo con esta medida, y anunciaron un paro de actividades para el viernes 13.

La consigna será defender la aerolínea de bandera, y exigir el cumplimiento de los Convenios Colectivos por parte de las nuevas compañías aéreas.

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