Redacción Canal Abierto | En una balacera que se extendió de las cinco de la tarde del lunes 3 de septiembre hasta la una de la mañana del día siguiente, la policía de Chaco reprimió a un grupo de personas que intentó saquear un supermercado en Sáenz Peña, segunda ciudad en población a 170 kilómetros de la capital provincial.

En el día en que el presidente Mauricio Macri anunció que la pobreza va a aumentar, un joven de 13 años recibió un disparo en el tórax en este enfrentamiento. A pesar de los intentos de reanimación, Ismael murió en el hospital.

Otro menor –cuya identidad no fue confirmada– fue alcanzado por una bala de goma que impactó en la zona periorbitaria cercana al ojo, con perdigones incrustados.

Según informaron diversas fuentes de la provincia, el fin de semana pasado hubo amenazas de saqueos en Resistencia. También se registró un robo que sirvió de excusa para desplegar personal policial y de gendarmería en la zona sur de la ciudad.

“Lo que pasó es consecuencia de lo que estamos viviendo en el país. En toda la provincia se nota mucho el hambre, sobre todo en los barrios periféricos. Volvió de una manera que no veíamos en mucho tiempo. Hay gente que recurre a revolver la basura. Nos parecía que algo así podía ocurrir, pero honestamente llegó antes de lo que pensábamos”, expresó Marcelo Molodezky, referente de La Garganta Poderosa en Chaco.

Mientras, Cristian Lezcano, miembro de la asociación Barrios de Pie de la zona, agregó: “la  gente estaba pidiendo comida. La situación aquí es muy crítica. En este último tiempo nosotros abrimos muchos merenderos y comedores. No tenemos precisiones de dónde salió la bala pero la cuestión acá es que estamos en una situación grave, y nos parece que con balas de goma y balas de plomo no se soluciona la crisis que estamos viviendo”.

Chaco es una de las provincias más pobres del noroeste. Tiene altos índices de malnutrición, un 50% de la población es pobre y en los grandes centros urbanos hay entre 400 y 600 asentamientos, con gente que sale del campo y se ubica en las grandes ciudades en busca de un mejor pasar.

La zona de Sáenz Peña, en especial la de los barrios de la periferia, en donde habitan pueblos originarios, está tomada por policías y gendarmes desde anoche, bajo la orden del gobernador chaqueño Domingo Peppo.

En el hecho intervino personal de la División 911, el comando especial de policía COM, la Comisaría Tercera, y la División de Investigaciones que actuó de civil, según informó la organización de derechos humanos chaqueña, Centro Nelson Mandela.

“Ayer, tres horas después de la muerte de Ismael, cerca de la una de la mañana, la policía seguía reprimiendo el barrio 713 Viviendas de los pueblos originarios del cual era parte el joven asesinado. Lo que no entiende la policía es que es muy difícil contener el hambre con balas”, manifestó Molodezky.

Hasta el momento, la familia de Ismael no hizo declaraciones, y la comunicación se hizo casi imposible porque sus teléfonos fueron incautados en el momento de la balacera. Además, hoy estuvieron abocados al velorio del niño.

“Los únicos que salieron a hacer declaraciones abiertas fueron funcionarios de la provincia, que lo único que les importó fue aclarar que la bala que mató a Ismael no salió de la policía. Su único interés es lavarse las culpas y no pensar que hay un pibe muerto, y que si esto sigue así todo va a empeorar”, finalizó el referente de La Poderosa.

 

 

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