Redacción Canal Abierto | “La Carta Abierta a la Junta Militar es un texto actual, recordemos que denuncia como atroz violación a los derechos humanos un 9% de desocupación, en 1977, la misma cifra que hoy en 2019”. La cita pertenece a Patricia Walsh, que ayer en la puerta de la última casa de su padre hizo una breve pero contundente relectura del texto que el propio Rodolfo Walsh escribió allí mismo.

Cerca de doscientas personas se juntaron a las 17 horas en el cruce de las avenidas Sarmiento y Rodolfo Walsh (ex Triunvirato), en el centro de San Vicente, y se internaron marchando unos mil quinientos metros hasta el humilde barrio el Fortín, que mezcla casillas de chapa y madera con quintas con pileta, autos abandonados con camionetas de lujo, y gallinas sueltas en las calles de tierra con perros de raza detrás de espesas ligustrinas. Es una típica zona obrera, que a medida que se aleja del centro deja ver más y más fuerte el contraste con la vida citadina. Es inevitable pensar lo aislado -en términos de infraestructura, servicios y transporte-, que estaría el lugar en 1977.

La marcha no conmueve a los vecinos, algunos se asoman para ver, pero la vida sigue…

Sin embargo sí se trata de una fecha significativa para la localidad. Tanto que el municipio dispone algunos patrulleros y efectivos de tránsito para acompañar amigablemente la movilización, que finalmente partió a las seis de la tarde.

Se trata de la décima caminata para reclamar que la vivienda sea expropiada y re-significada como Espacio de Memoria. Para eso hace falta una ley provincial que la declare “de interés cultural e histórico”, algo que ya hizo el Concejo Deliberante local.

Al otro día del secuestro de Walsh los marinos de la ESMA saquearon y destruyeron la casa, con apoyo de un grupo departamental de policías, que le indicaron el camino y brindaron asistencia logística a la banda de Massera. Luego de eso llegó Patricia con su familia pero al darse cuenta de lo que había sucedido escaparon inmediatamente. Finalmente la casa fue ocupada por la madre de uno de esos efectivos del cuartel sanvicentino. En la actualidad vive su hermana.

Patricia Walsh encabezó la nutrida columna de organizaciones sociales, de derechos humanos y gremiales que al caer la tarde, con poca luz natural, hizo ver las antorchas que adornaron el acto y los discursos en la puerta de reja, tapiada por una oportuna lona verde que, dicen los que saben, no se deja ver durante el resto del año.

La ex diputada nacional sentenció con firmeza: “Esa carta que explica claramente porque cometieron ese genocidio, esa carta que es un texto tan importante para conocer la historia de nuestro pueblo, tan valorado en nuestro país y en otros países, esa carta se escribió acá!”, y advirtió que “si no hubiéramos logrado que se aprobara la ordenanza en San Vicente, que resuelve que este es un sitio histórico, la casa donde se escribió la Carta Abierta ni siquiera estaría en pie, ya la hubieran tirado abajo, no pueden hacerlo porque es un lugar de interés municipal. En estos cuatro lotes había una sola construcción de paredes de adobe, y hoy, más allá que le pongan lonas se pueden ver otras construcciones nuevas”, dijo la mujer, que minutos antes había intentado espiar hacia adentro, al llegar, en lo que resultó uno de los momentos más emotivos de la jornada.

“Es importante que San Vicente reconozca su propia historia y sepa que la gente que llegó a esta casa lo hizo porque son familiares del sub Comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Ruben Oscar Sala, que muy probablemente sea uno de los que participó del operativo donde destruyeron la casa y saquearon la obra literaria de mi padre”

“Se robaron su último cuento, ´Juan se iba por el río´, se llevaron todo lo que encontraron, las garrafas, los artículos de la cocina, los elementos del baño, porque hacían eso, se robaban todo, entonces no puede ser que después de tantos años la familia de alguien que seguramente participó de ese operativo se haya quedado con la casa que sigue usurpada”, denunció.

Del acto participaron el concejal de Unidad Ciudadana Nicolás Mantegazza que impulsó la declaración de interés local, y el diputado provincial Miguel Funes, autor del proyecto de expropiación que explicó  que a fines del 2018 se dio la aprobación en la Comisión de Tierras y que ahora se encuentra en la Comisión de Presupuesto, que debe aprobarlo para que se pueda discutir en el recinto.

Una de las compañeras de H.I.J.O.S San Vicente leyó la nómina de los desaparecidos y las desaparecidas de la localidad, que finalizó con el nombre de Rodolfo Jorge Walsh y el grito atragantado de PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!

Ya sobre el final, Patricia Wlash ofreció una notable interpretación de La Carta Abierta: “Es un texto actual, recordemos que denuncia como atroz violación a los derechos humanos un 9% de desocupación, en 1977, la misma cifra que hoy 2019. Miseria planificada para millones de personas y propaganda abrumadora que nos quiere convencer de lo que ya no nos convencen más. Tenemos memoria, verdad y justicia, solamente la movilización y el compromiso de algunas bancas van a ser lo que nos permitan que esta casa sea lo que debe ser, un Sitio de Memoria donde ese texto, que es actual, se siga leyendo”.

Lejos, en aquella esquina donde se inició la concentración, cuando todavía brillaba el sol, un laburante se acercó con su bicicleta a uno de los manifestantes y le preguntó cuál era el motivo de toda esa gente reunida allí alterando el paisaje habitual. Se interesó particularmente por una bandera que tenía rostros en blanco y negro de periodistas víctimas del terrorismo de Estado y cruzó la calle para ver de cerca las fotos de los trabajadores de prensa desaparecidos.

La lucha por la recuperación de la Casa de Rodolfo Walsh sigue, las instituciones podrán responder a los reclamos de las organizaciones o darles la espalda, pero la memoria del pueblo es indestructible y avanza a pesar de todo…

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