Redacción Canal Abierto | “En lo personal, tengo una hipótesis: yo no sé si el presidente Mauricio Macri tiene segura su cabeza. Porque ¿qué pasa si antes de las PASO de agosto se produce otra corrida? ¿De qué se va a disfrazar el Gobierno?”.  La pregunta que se hace en voz alta el licenciado en Administración y especialista en finanzas públicas Héctor Giuliano no es descabellada.

En las últimas semanas, la disparada del dólar generó un clima social de descontento que detonó en un malhumor generalizado con la publicación de las cifras oficiales de pobreza, consecuencia directa de la política económica de Cambiemos.

“El monto de la deuda desde ya y por definición es impagable, por la actual y por las futuras generaciones. La Argentina vive en una trampa de deuda perpetua porque lo que paga el país no es un centavo de capital, sino intereses para renovar permanentemente los vencimientos de capital. Macri afronta el peligro de lo que le pasó a Alfonsín, tener que irse unos meses antes por no poder controlar la situación.

La única medida para sostener la divisa que el Gobierno parece tener es la subida de tasas -que ya rondan el 70% y pinchan la economía- y una inyección de dólares que aumenten la oferta pero que ya no hay de dónde sacar: todos los que entran se van en la deuda.

Según los números oficiales que se dieron a conocer hace pocos días, sólo lo que debe el gobierno nacional, sin tomar en consideración a las provincias ni al Banco Central, equivale a 332.191,8 millones de dólares. Esto es el 86,2% del PBI, y pensando en deuda per cápita, hablamos de 7549 dólares, o 332.191 pesos, por argentino.

“El monto de la deuda desde ya y por definición es impagable, por la actual y por las futuras generaciones. La Argentina vive en una trampa de deuda perpetua porque lo que paga el país no es un centavo de capital, sino intereses para renovar permanentemente los vencimientos de capital -sostiene Giuliano en diálogo con Canal Abierto-. El Gobierno está y va a seguir inexorablemnte atado a la trampa tipo de cambio-tasa de interés. Los acreedores vienen y dicen ‘o me das más tasa de interés, o me voy al dólar. Si me voy al dólar, el dólar sube, se traslada a los precios, y hay más inflación’. Y el Gobierno, vía el Banco Central tiene que seguir subiendo las tasas».

En febrero, Argentina colocó un total de 11.113 millones de dólares, monto que no se observaba desde abril del año pasado. Encima, se avecinan los meses más complicados: entre marzo y mayo se concentran buena parte de los pagos en moneda extranjera de todo 2019. “Este año le vencen al país por capital 50.700 millones de dólares de los que no se va a pagar un centavo. Por intereses, se pagarán 19.000 millones de dólares, casi un 40% del capital. Lo más grave es que el FMI no está prestando para aguantar a los acreedores de la deuda ni para sufragar el régimen fiscal, está prestando esta plata para aguantar el tipo de cambio, 9600 millones de dólares son para aguantar el peso de acá a fin de año”, aclara el especialista.

Sólo lo que debe el gobierno nacional equivale a 332.191,8 millones de dólares. Esto es el 86,2% del PBI, y pensando en deuda per cápita, hablamos de 7549 dólares, o 332.191 pesos, por argentino.

En las próximas semanas, debería llegar el siguiente desembolso del préstamo con el FMI, por 10.500 millones de dólares. Será el último del año, y no deja mucho resto para nada más, lo que habilita las especulaciones.

“El panorama que afronta el Gobierno es negro. No tiene forma de salir de esa trampa. Los mismos economistas le están diciendo que esto fracasó. Hay variables financieras que no controla. Macri afronta el peligro de lo que le pasó a Alfonsín, tener que irse unos meses antes por no poder controlar la situación”, analiza Giuliano, y no es el único. En una nota publicada en BAE Negocios, el periodista especializado en economía Alejandro Bercovich comparó la situación con aquella de 1989 “cuando el Plan Primavera empezaba a crujir y Raúl Alfonsín decidió adelantar las elecciones presidenciales para el 14 de mayo aun cuando tenía mandato hasta el 10 diciembre”.

“Previsor, el procurador general del Tesoro ya giró al primer piso de la Casa Rosada una carpeta donde detalla todos los aspectos legales de un eventual adelantamiento de las elecciones presidenciales. No quiere decir que sea el plan A ni el B, pero sí que empezó a estudiarse la alternativa”, agrega.

Asuma cuando asuma, la deuda es el principal componente del abrumador legado que deberá soportar el gobierno que siga al de Macri. Un legado que, ni abrigando las mejores intenciones, será superado sin dificultad.

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