Redacción Canal Abierto | Poco antes de las 10 de la mañana de este viernes comenzó el primer debate oral y público contra el ex jefe del Ejército, César Milani. La instancia judicial, conducida por el Tribunal Oral Criminal Federal de La Rioja, lo juzgará junto a otros 12 imputados por el secuestro y tortura de Pedro Olivera y su hijo Ramón en marzo de 1977.

Después de años de dilación, Cesar Milani fue detenido y procesado el 14 de febrero de 2017 por las dos causas por delitos de lesa humanidad en las que se encontraba denunciado.

La línea de tiempo que lo depositó en el procesamiento comenzó cuando declaró por primera vez, citado por el juez Fernando Poviña en la causa que lo acusa de ser encubridor de la desaparición del soldado Alberto Ledo -por la que también deberá afrontar un juicio oral y público en Tucumán, previsto para el 12 de septiembre-. Se retiró tranquilamente del juzgado sin ningún movimiento en su situación procesal, tal vez confiando en las estrategias y los contactos que le garantizaron un buen pasar judicial en los últimos años, cuando empezaron a surgir las denuncias en su contra. Pero ese día su suerte comenzó a desandar el camino de la impunidad.

Tres días después, declaró en la provincia de La Rioja ante el juez Daniel Herrera Piedrabuena, que consideró que había elementos suficientes para dejarlo detenido hasta que se defina su situación procesal. Y así fue que el General de la última etapa del kirchnerismo, que pretendió lavar su imagen acercándose a Hebe de Bonafini, trabajando en las villas con las Madres de Plaza de Mayo y “militando el proyecto nacional y popular”, se encontraba tras las rejas acusado de participar y colaborar con crímenes del terrorismo de Estado.

Dos semanas más tarde, el foco volvió a apuntar a la provincia de Tucumán, allí el magistrado lo procesó por “encubrimiento y falsedad ideológica”, por colaborar en ocultar el asesinato y la desaparición de Ledo, perpetrado por el superior de Milani, capitán Esteban Sanguinetti, que ya estaba procesado en esta causa

Fue el mismo Herrera Piedrabuena quien lo procesó como “participe secundario” en los secuestros de Pedro Adán Olivera y de su hijo Ramón Alfredo Olivera, ocurridos en 1977, por la cual se lo detuvo en el penal de Ezeiza, de Buenos Aires

También se conoció que le fue dictada la falta de mérito en la causa iniciada por Verónica Matta, que denunció su propio secuestro en La Rioja durante la dictadura. El procesamiento alcanza también al ex juez federal Roberto Catalán, ya condenado en la mega-causa de La Rioja.

La abogada querellante, Viviana Reynoso, declaró a medios periodísticos: “Quiero destacar la exhaustiva valoración de la prueba que ha sido colectada a lo largo de todos estos años y hay muchísima prueba no sólo testimonial sino también documental, que da cuenta no sólo de la existencia del hecho sino también de la participación de todos los imputados”.

A esos dos juicios orales y públicos se agrega un tercero, por presunto enriquecimiento ilícito, que también será juzgado este año.

Los hechos: En marzo de 1977, Olivera fue secuestrado en su casa y fue torturado durante los dos días en los que permaneció desaparecido. Cuando lo liberaron en la puerta de su casa se llevaron a su hijo, Ramón Olivera, a quien aplicaron “apremios ilegales” durante diez días.

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas