Federico Chechele | El peronismo que habita en Alternativa Federal, hasta que no demuestre lo contrario, no sólo es funcional al Gobierno sino que amontona para que Cambiemos no pierda en octubre. Mientras intenta recuperar a Roberto Lavagna, le divide la oposición a la Casa Rosada casi como una colectora.

Lo que da entidad a esta estrategia fueron los encuentros que se llevaron a cabo en los últimos días, y que se hicieron públicos, entre Mauricio Macri con Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto y Juan Urtubey.  La pregunta del millón es ¿Para qué se juntaron? Más teniendo en cuenta que los tres dirigentes peronistas arman y desarman una tercera vía electoral, según ellos por fuera de la grieta, pero con ansias de ganar las elecciones. “Ya la bajamos a Cristina por la mitad, ahora falta que se baje entera”, alardearon esta semana.

La indefinición de Lavagna con ese espacio está más cerca de lo que termine acordando Sergio Massa que el “límite” con que públicamente salió a diferenciarse sobre Daniel Scioli. Pero esta tesitura puede doblegarse si continúa haciendo declaraciones contrariadas. Los gobernadores peronistas lo apuran con chicanas: No tiene territorio y Margarita tampoco, sólo cuenta con los socialistas en una provincia que para colmo pueden perder.

Por lo pronto, Juan Schiaretti se cansó de esperar, reafirmó que Alternativa Federal tendrá fórmula propia pero terminó convocando a Marcelo Tinelli, el outsider que acumula mucha imagen negativa. En ese esquema, Massa aguantará sin pronunciarse hasta el 30 de mayo, día que el Frente Renovador realizará su congreso partidario.

El gobierno rompe más de lo que arma

Tratando de repuntar su imagen, el Gobierno muestra las obras que tiene a mano mientras paraliza las que había comenzado, ya que ningún indicador económico da signos positivos. Opera para salir ileso de la Convención que el radicalismo realizará el próximo lunes y todavía digiere la novena derrota electoral que produjo el triunfo del peronismo el domingo pasado en La Pampa con dos matices: salió segundo a 20 puntos y nuevamente perdió una capital.

Por ahora, lo que tiene más a mano, es profundizar una tercera vía electoral (Alternativa Federal) para no perder en primera vuelta; y disfrutar de la foto que al fin obtuvo de Cristina Kirchner sentada en el sillón de los acusados en Comodoro Py.

El Gobierno cuestiona el desafío de Cornejo y mira de reojo la interna radical. Así lo dejó en claro Marcos Peña cuando resaltó que «a un Presidente no se lo somete a una interna”. El gobernador de Mendoza confeccionó un borrador para llevar a la Convención Nacional que incluye pedidos para abrir Cambiemos, habilitar una PASO y permitir que haya listas de legisladores adheridas a distintas candidaturas presidenciales. Hay otro documento, mucho más moderado, que formuló el sector que responde a Ernesto Sanz.

«Todo está abierto a discusión», tiró el ministro del Interior, Rogelio Frigerio sabiendo que a los radicales hasta ahora no les dieron nada y que Macri es Presidente porque la UCR entregó la fuerza territorial.

Tras el acto fallido del vicejefe de gobierno porteño Diego Santilli, a quien casi se le escapa el nombre de la gobernadora bonaerense en lugar de “Macri” como candidato de Cambiemos, la Rosada difundió a través de sus operadores mediáticos la fórmula Macri-Vidal para tratar de frenar el Plan V.

En La Plata estallaron, y si bien se muestran orgánicos, le devolvieron encuestas donde el Presidente está entre diez y quince puntos debajo de la ex presidenta. Cansados de las operaciones, el entorno de la gobernadora repite de memoria la fórmula Vidal- Lousteau.

Sin embargo la preocupación es mutua, también crece la imagen negativa de Vidal. Si bien el problema para la gobernadora es que la elección bonaerense no tiene ballotage, el gobierno nacional, a través de un decreto, a principios de abril puso como reaseguro evitar las listas colectoras. Ellos también le tenían desconfianza a que Sergio Massa se postule para gobernador por dos frentes distintos.

Para colmo, en una nueva semana negativa de Cambiemos ocurrió la masacre en San Miguel del Monte por parte de la policía bonaerense, cuya jefa política es María Eugenia Vidal.

Además, las celebraciones por los 50 años del Cordobazo serán el miércoles con un nuevo paro general en el que, además de la CTA-Autónoma, la CTA de los Trabajadores, el Frente Sindical y las organizaciones sociales, esta vez sí serán de la partida los gremios de la CGT conducidos por la cúpula cegestista cercana la Casa Rosada, que el miércoles recibió al ministro Sica en la sede de la calle Azopardo.

La frutilla del postre la puso la ONU, desconociendo el axioma de Macri cuando pregona que Argentina ya no le da la espalda al mundo. En un duro informe consideró que, en un contexto económico adverso a nivel global, la Argentina se destacó negativamente y contribuyó a profundizar los desequilibrios mundiales. También advirtieron que en el país «el horizonte es altamente incierto» y señalan «la falta de capacidad del Gobierno para domesticar a la inflación».

El frente amplio de oposición presentó sus aliados 

En la sede de la calle Matheu, el Partido Justicialista hizo de anfitrión y recibió a 18 organizaciones políticas opositoras con la decisión firme de enfrentar al macrismo. Durante la reunión se estableció una agenda para ir cumpliendo con los aspectos jurídicos y quedaron en volver a juntarse para definir las reglas que regirán dentro de este frente de cara a las internas.

Entre los presentes estuvieron dirigentes de Unidad Popular: el economista Claudio Lozano y la presidenta del partido, Leticia Quagliaro. Casi en simultáneo, Víctor De Gennaro se reunió en el Instituto Patria con Máximo Kirchner y luego se sumaron el diputado nacional Wado de Pedro y el propio Lozano.

Se analizó el duro momento que atraviesa el país, el punto de inflexión a partir de que se dio a conocer la fórmula Fernández-Fernández para encausar cómo gobernar en la etapa que se viene poniendo por arriba las políticas sobre los nombres, la necesidad de una apertura amplia que convoque a las mayorías para ganar en primera vuelta y que se garanticen las Paso entre todos los que participen de este frente.

Mientras se sucedía ese encuentro, Alberto Fernández, emprendió su primer acto de campaña en Santa Cruz, en el mausoleo de Néstor Kirchner, como un gesto tranquilizador hacia la militancia kirchnerista que todavía lo ve de reojo. Hoy en Merlo saldrá a la cancha con su compañera de fórmula ante la atenta mirada de los bonaerenses.

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