Redacción Canal Abierto | La militancia del ajuste tiene su versión recargada. Como los números que mensuran la realidad no ayudan, la prensa concentrada acudió este fin de semana en ayuda de un gobierno con la imagen deteriorada. ¿El objetivo? Contribuir a empujar un poco más hacia el canibalismo al ya controvertido sentido común reinante, para que considere la posibilidad de justificar lo que hasta ahora pensaba injustificable.

El escándalo estalló este sábado, con el polémico titular de La Nación: “Trabajo infantil. ¿Es mejor que un niño trabaje, a que robe o se drogue?”. La nota de Micaela Urdinez, en rigor, no justifica el trabajo en la infancia ni incurre en la escabrosa dicotomía que asume el título, que deja para cierta niñez sólo dos caminos posibles. Por el contrario, habla de los chicos como “las principales víctimas” cuando “la vulnerabilidad es tan grande y el hambre acecha”. Pero el editor encargado de titular decidió jugar más fuerte y poner en letras de molde lo que el diario para el que trabaja, tribuna de doctrina, piensa.

El revuelo provocado mereció una reconsideración del medio más patricio de la Argentina y el título mutó a un austero “Trabajo infantil. ¿Cuáles son los mitos a desterrar?”. Sin embargo, que la nota haya salido apenas un par de días después de que el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica diera cuenta de que un 51,7% de los niños y niñas de la Argentina se encuentra bajo la línea de pobreza y que el 15,5% de los menores de 17 años realizan “tareas domésticas intensivas” o trabajan explica la escena de inhumanidad explícita.


Mientras, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) encabeza una campaña para erradicar el trabajo en la infancia, en el marco del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil que se conmemora cada 12 de junio. Porque, fuera de la redacción de La Nación, no hay lugar en el mundo donde se considere al trabajo infantil una salida a las drogas y la delincuencia.

La apreciación del matutino no fue la única mala noticia disfrazada de análisis sociológico que tuvo la prensa por estos días. El viernes, el noticiero de Telefe anunció que “los outlets de comida se vuelven una opción ante los aumentos de precios y cada vez son más los locales que ofrecen productos que están por vencer a bajo valor”. Y, rápidamente, le ofrecieron un servicio al televidente empobrecido: “todo lo que tenés que saber de esta modalidad de compra”.

La noticia que se ilustró con milanesas casi vencidas se promocionó como una salida creativa a la crisis la misma semana que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina informó que el primer trimestre del año fue el de menor consumo de carne per cápita desde 1958, cuando comenzó a medirse. 

La contracción en el consumo de carne es sólo un emergente: según las proyecciones del consenso de analistas de la city, Cambiemos terminará su mandato con una caída del PBI per cápita de, al menos, 7,4%; superior incluso al del gobierno de Fernando De la Rúa.

 

Ilustración: Marcelo Spotti

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