Por Clarisa Gambera* | La Jornada Norma Plá Feminista, en el Centro Cultural Leopoldo González -que estuvo repleto un domingo helado por la tarde-, expresó la necesidad de recrear estos encuentros/asambleas/debates. Un feminismo  transversal y diverso, donde la mirada de cada une, de cada sector, de cada organización suma, aporta, multiplica, amplifica y potencia la lucha.

Nos tocó a nosotras, las trabajadoras del Estado, hablar sobre qué significa, en un contexto de desempleo masivo y destrucción del salario, la consigna “Mi trabajo son tus derechos”. Lo hicimos en relación a la moratoria conocida vulgarmente como “jubilación de amas de casa”, política pública de ampliación de derechos que venía siendo cada vez más restrictiva y se caía el 23 de julio si no lográbamos, con la organización de las trabajadoras, ponerla en agenda y obligar al Gobierno a extenderla con la resolución Nº 158/19 de la ANSES del 26 de junio.

La moratoria jubilatoria permitió que miles de personas, mayormente mujeres, accediesen a una jubilación, beneficio que les permitió contar con un reconocimiento monetario por su trabajo hasta ese momento invisibilizado, no reconocido, precario, sin aportes. Los testimonios que circularon durante toda la tarde del domingo dieron cuenta de eso. 

“Trabajaba en una UDAI (Unidad de Atención Integral) y tuvimos la ANSES más repleta que recuerdo”, sostuvo una trabajadora durante el debate. “Yo soy computista, no atiendo al público, pero era tanta la demanda que reforzamos en ese tiempo los equipos de inicio de trámite”, agregó otra. “Yo, como dirigente gremial, acompañé la implementación de esta moratoria también con los reclamos de mis compañeras por las condiciones de trabajo”, se sumó una delegada.

Y los testimonios siguieron en la misma línea: “Tengo muchos años de trayectoria en la Anses siempre en el área previsional. Sentí una gran emoción por ser parte de este operativo. La gente venía con los pocos documentos laborales que había guardado muchos años, con miedo de dejarlos”. “Fue importante acompañar uno de los momentos de más caudal de trabajo del organismo, compartir la emoción de personas que no habían imaginado que podrían jubilarse”. “Recuerdo jornadas extensas de operativos, los debates que dimos al interior de los sectores para no demorar beneficios por prejuicios cuando no había impedimento más que los de la mirada restrictiva de género”. “Como trabajadoras nos encontramos muchas veces en el  debates hacia adentro y hacia afuera dando cuenta de que este beneficio nunca fue un regalo porque quienes ‘compraron’ años de aporte que les faltaban tuvieron que pagar lo que no pagó el Estado o los patrones por su trabajo precario o no remunerado”.

Así, quedó dicho que “Mi trabajo son tus derechos” es una consigna defensiva frente al atropello de un gobierno que celebra la profundización de su proyecto de Estado haciendo referencia al achicamiento que desde el 2016 se implementó con despidos, retiros voluntarios, jubilaciones adelantadas y no renovación de contratos, lo que dejó a miles de compañeres en la calle.

“Mi trabajo son tus derechos” es también la resistencia y defensa de las políticas públicas que son nuestra tarea cotidiana. Que trabajadoras expresen ese orgullo por ser parte de una iniciativa estatal que permitió que quienes trabajaron toda su vida  pudieron tener el derecho a jubilarse, y que sientan que una jornada en un operativo a contraturno, en una ciudad alejada, en una provincia pequeña, “a la que llegaban personas de comunidades situadas entre montañas, mujeres que trabajaban en tareas textiles, amas de casa, trabajadoras domésticas, personas a las que sus empleadores nunca les hicieron aportes”, marcó sus experiencias como trabajadoras.

“Mi trabajo son tus derechos” es que una trabajadora defienda la jubilación mínima de un beneficiario de la moratoria como si fuera la de su abuelo.

Hubo otros aportes. De las trabajadoras rurales, de la economía popular, travas, sindicalistas, jubiladas, estudiantes, pibas organizadas que rescataron el trabajo de sus mamás, tías, hermanas, abuelas y referentes del feminismo popular y pusieron en común las dimensiones y la complejidad que entra en juego en esta moratoria.

Y también hubo una conclusión, a  la luz de la explicación de las abogadas previsionales Andrea Vlahusic y Paola Gallo: la nueva resolución habla de prórroga pero no habilita a modificar la norma de origen, que ya era restrictiva, lo que la convierte en una trampa.

Por eso el martes 2 de julio a las 15 concentraremos en la ANSES (Córdoba 720, de la Ciudad de Buenos Aires) exigiendo una nueva ley que actualice las fechas de corte y amplíe el acceso para que sea de todes este derecho.

*Secretaria de Géneros de la CTA Autónoma Capital – Integrante del equipo de Género de ATE Nacional.

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