Redacción Canal Abierto | “La actual política con relación a la economía está significando una circunstancia de mayor avería para las mujeres. De modo que desde el feminismo, que transcurre mucho más allá de la cuestión económica y social, habrá que hacer una manifestación fuerte para minar la aspereza tremenda del patriarcado”.

Para Dora Barrancos trazar las líneas de conexión entre feminismo y cualquier tema de agenda no requiere de esfuerzo: cada situación es pasible de ser pensada en clave feminista porque el feminismo es una forma de mirar de la realidad y de imaginar cómo cambiarla.

La socióloga, ex investigadora del Conicet, actual precandidata a senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Todos  y una de las referentes más importantes que tiene el feminismo local dialogó con Canal Abierto sobre el camino recorrido y el que queda por recorrer, sobre diagnósticos y proyectos.

“Este tipo de gobernanza, este tipo de plan económico, de proyecto político, afecta sobre todo a las mujeres y a los grupos que corresponden a las diversidades de la sexualidad, que tienen una implantación en el mercado laboral con cierta labilidad –afirma sobre el macrismo-. Lo vemos toda vez que hay este tipo de proyectos políticos. En los 90 ocurrió así: la pobreza era de tipo femenino. Lo que está ocurriendo ahora, como ocurrió en los 90, es que crece la tasa de desempleo entre las mujeres”.

“Las feministas no somos punitivistas. Pensamos de manera muy arraigada y muy entrañable que al patriarcado no lo vamos a vencer con el Código Penal en la mano –asegura Barrancos-. Necesitamos puniciones y sanciones adecuadas, de enorme responsabilidad, de corte muy proporcional como debe ser en general la punición. Si llegamos al Senado, promoveremos una ley en el sentido de crear un aparato intermedio, un instituto público que pueda entrañar la resolución o intervenir en temas que tengan que ver con las violencias en sus formas no delictivas”.

Con una carrera larga y prestigiosa en el terreno académico, Barrancos decidió apostar fuerte en la política partidaria, y no es la primera vez. La apuesta tiene una explicación. “Mi pasión es la justicia. Si yo tuviera que definirme, diría que vive en mí una flamígera justiciera básica. Alguien que no acepta la injusta diferencia social, la ominosa diferencia, la exclusión, la discriminación”, cuenta.

Y es justamente la posibilidad, o no, de construir una justicia superadora de la justicia patriarcal actual uno de los desafíos que enciende los debates más acalorados hacia adentro del movimiento feminista. “Las feministas no somos punitivistas. Pensamos de manera muy arraigada y muy entrañable que al patriarcado no lo vamos a vencer con el Código Penal en la mano –asegura-. Necesitamos puniciones y sanciones adecuadas, de enorme responsabilidad, de corte muy proporcional como debe ser en general la punición. Si llegamos al Senado, promoveremos una ley en el sentido de crear un aparato intermedio, un instituto público que pueda entrañar la resolución o intervenir en temas que tengan que ver con las violencias en sus formas no delictivas”.

Y agrega: “Imaginemos lo que puede ser la continuidad de este estilo de gobernanza, que a toda hora esgrime una economía del facilismo punitivo. Hace más escenificaciones, por un lado, y por otro lado prodiga represiones tremendas, habilita el gatillo fácil y autoriza las fórmulas de punición menos conformadas a derecho. Llama la atención la enjundia de condena que hace la alta magistratura del país a figuras del sindicalismo y demás. Es desbordado, extralimitado, y es una pavorosa amenaza al estado de derecho”.

El camino por recorrer para las mujeres en política es arduo, pero Barrancos imagina que su candidatura representa “una oportunidad”. “Sé que estoy acompañada por cierta vibración de las feministas, especialmente creo que las que están celebrando aún más son las sub 20”, sostiene. E imagina una conformación del Congreso que permita que el Aborto legal, seguro y gratuito sea ley, finalmente, porque “es fundamental para la autonomía de las personas gestantes, es un derecho humano básico”.

Y resume: “Tenemos dos dimensiones fundamentales de las que ocuparnos, y una tercera que es muy gravitante. Una es el mercado laboral para las mujeres, terminar con la inequidad. Es el área donde más se infringen los derechos de las mujeres. La otra cuestión es cómo construir políticas para retirar la condición femenina a cargo de todos los cuidados. Y la tercera está probablemente antes, durante y después de las otras: prevenir la violencia contra las mujeres”.

 

Entrevista: Gladys Stagno

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