Redacción Canal Abierto | En Corrientes, 800 enfermeros y enfermeras están contratados a través de un convenio del Colegio de Enfermería con del Ministerio de Salud de esa provincia. Sin bonos, sin aguinaldo, sin cobertura social, y sin vacaciones, los sueldos van de $10.000 a $14.000. A las difíciles condiciones de trabajo, se suman los horarios prolongados y la cobertura de guardias. También, a los sueldos se les descuentan el 6% para el colegio el pago del monotributo.

Hace una semana, pese a las maniobras del colegio que los nuclea, los enfermeros realizaron movilizaciones por el centro de la ciudad para visibilizar su situación. Las autoridades de Salud recibieron a los delegados de los trabajadores y manifestaron no tener idea de la situación. Pidieron los listados y se comprometieron a comunicarse con los directores de hospitales para interiorizarse de las circunstancias.

Lo que resulta extraño es que el mismo Ministerio que transfiere los fondos a esta entidad privada –el Colegio de Enfermería- asuma desconocer a dónde y cómo se distribuye este dinero. Por su parte, Juan Salinas, presidente del Colegio, manifestó que la reunión fue muy efectiva. “Había mucha voluntad de seguir trabajando en conjunto y, a partir de este encuentro, vamos a reunirnos con todos los enfermeros para explicarles lo abordado”, dijo.

Sin embargo, esto no pasó. Esta mañana el conflicto se agudizó cuando los delegados de los enfermeros fueron recibidos por un funcionario de segunda línea del Ministerio de Salud que no les dio ningún tipo de solución. “Dejó deslizar varias amenazas y aprietes por haberse movilizado en las avenidas céntricas”, señaló Jorge Yabkowski, Secretario General de Fesprosa.

Desde que esto trascendió, la Federación de Profesionales de la Salud brindó cobertura legal y gremial a los trabajadores y está trabajando en abrir el diálogo con el ministro Ricardo Cardozo para destrabar el conflicto. Asimismo, solicitaron por escrito el cese de los contratos tercerizados a través del Colegio de Enfermería, y el pase a planta permanente inmediato de todo el personal precarizados, con salarios que igualen el valor de la canasta familiar difundido por el Indec.

Mientras tanto, los y las enfermeras continúan en estado de alerta. En caso de no resolver su situación, volverán a las calles.

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