Redacción Canal Abierto | Los últimos números oficiales que dio a conocer el Ministerio de Salud hablan de al menos 431 profesionales de la salud infectados con COVID-19.Según el sistema de vigilancia epidemiológica, 130 contrajeron el virus trabajando en establecimientos de salud, y el resto tienen antecedentes de viaje o son contactos estrechos de los mismos.

Por otra parte, ya son cuatro los profesionales que murieron por la enfermedad. La cantidad de infectados representa el 15% del total registrado en el país, uno de los porcentajes más altos a nivel mundial, ya que el promedio que se conoce es del 10%.

Desde que iniciaron los contagios, las distintas centrales sindicales insistieron en la provisión de equipos de protección personal para quienes se encuentran en la primera línea de batalla contra este virus. Sin embargo, en muchas provincias se reportó la faltante de estos elementos. Incluso el mismo Ministerio de Salud lo reconoció.

Esta semana, ATE, Fesprosa y la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA Autónoma, presentaron al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y al ministro de Salud, Ginés González García, la propuesta titulada “Bases para un Programa Nacional de preservación de los trabajadores de la salud”.

“En el marco de las dimensiones que adquiere la pandemia en la Argentina, la salud de los trabajadores de Salud ha pasado a incorporarse a las más críticas. No hay posibilidad de un saldo positivo de todos esfuerzos puestos en juego en esta contingencia, si quienes asistimos cada día a nuestra población perdemos nuestra salud y replicamos la enfermedad”, detallaron desde los gremios.

El monitoreo en tiempo real de las y los trabajadores, la provisión de EPP y la ejecución de protocolos en establecimientos públicos y privados de salud, conforman los ejes centrales del programa sugerido al Gobierno.

Lo cierto es que el carácter asintomático de muchos de los pacientes que asisten a las guardias hace que los trabajadores de la salud se contagien sin saberlo. “Esto tiene que ver con que el protocolo es muy escueto respecto al uso de los elementos de protección personal porque sólo se utiliza en caso de sospecha”, comentó a Canal Abierto Soledad Díaz Ayala, enfermera del Hospital Aeronáutico Central de la Ciudad de Buenos Aires.

El protocolo señala dos kits de protección. El 1 para ser utilizado en caso de sospecha de COVID-19, y el 2 para cuando hay confirmación del caso. “Si el paciente que entra no es sospechoso al momento y después presenta sintomatología propia del COVID-19, entramos todos los que estuvimos en contacto con él en sospecha y cuarentena preventiva hasta que se nos haga el hisopado. Hasta que no se compruebe que no estamos contagiados no podemos volver al puesto de trabajo. Es todo un equipo de trabajo que sale de circulación para atender pacientes. Ese protocolo no funciona”,  manifestó la enfermera.

Ya hubo numerosos contagios. El Sanatorio De la Providencia, en el barrio porteño de Balvanera, que debió cerrar tras comprobarse que 34 profesionales que trabajaban allí habían dado positivo de Covid-19. Tres médicos del Centro de Salud del Norte, de Villa Adelina, y una enfermera, una empleada administrativa, y la jefa de mucamas, también fueron infectadas en los últimos días. El Hospital Manuel Belgrano tiene 15 personas que integran el equipo de salud con coronavirus. El Hospital Italiano de Buenos Aires difundió un comunicado en el cual notificó de 19 casos positivos por COVID-19. Mientras, en Cipolletti, 14 trabajadores se infectaron en el Sanatorio Río Negro, lo que obligó a su cierre.

De hecho, Díaz Ayala estuvo en una cuarentena preventiva. Cuando llamó al número de referencia que les dieron para el COVID-19, le dijeron que la fiebre no era la suficiente y que los dolores de cabeza no alcanzaban. “Pero hace unos días sacaron un nuevo protocolo para sospecha de COVID y entraban los síntomas que yo presentaba. Como en ese momento no me hicieron hisopado, yo no sé si lo cursé”, comentó.

En este sentido, la enfermera del Hospital Aeronáutico Central, señaló: “El hecho de que a nosotros se nos restrinjan los elementos de protección en base a protocolos muy escuetos en cuanto a la sintomatología hace que se contagie con mayor facilidad el personal de salud, y son equipos irremplazables al menos por dos o tres días. De dar positivo, son 15 días que sacamos de circulación un equipo que puede ser de dos médicos, tres enfermeros, dos técnicos de rayos y algún administrativo que haya estado en contacto con el paciente”.

En Chaco la situación alarma. Del total de infectados, el 52,7% -105 personas- son trabajadores de salud. El mayor número de contagios corresponde al Hospital Perrando, el cuya propia directora resultó uno de los primeros casos autóctonos de Covid-19. En este establecimiento se registraron hasta el momento 60 contagios entre médicos y administrativos.

Si bien el pico de esta pandemia aún no llegó al país, en estos momentos no hay personal suficiente para hacerle frente. Los contagios entre los trabajadores sanitarios empeora la situación porque implica hacer cumplir dobles turnos a los que están disponibles.

La cuestión salarial y contractual es otro de los reclamos que se elevaron desde los sindicatos. “El trabajador de salud generalmente está sobreocupado, casi siempre con dos o tres trabajos. Si yo necesito cubrir la guardia de la noche, a la enfermera de la mañana no le puedo pedir que se quede otras seis horas porque a la tarde tiene que ir a cumplir horario a otra clínica. El estatal casi siempre tiende a trabajar también en el sector privado porque el promedio de lo que paga el Estado suele ser la mitad de lo que se cobra en el ámbito privado. El desfasaje es notorio, sin contar que hay mucha precarización”, aseveró Díaz Ayala.

En este momento, la planta de enfermería del Aeronáutico tiene 25 enfermeras monotributistas. “Las plantas vegetativas existen. Había gente en planta permanente que se jubiló y no abrieron concurso para que esas monotributistas tuvieran acceso a esa planta”, detalló la enfermera.

También, para cubrir las guardias de enfermería y los hoteles de cuarentena, el gobierno de la Ciudad de  Buenos Aires destinó entre 10 y 15 enfermeros de los hospitales. “La salud pública ha venido en deterioro progresivo los últimos años. El hambre por hacer de nuestros hospitales un negocio inmobiliario ha llevado al vaciamiento, a una pérdida salarial importante. Así, el Estado deja de ser competitivo para el profesional. Vienen más por el amor a la patria y a haberse formado en un hospital público que por lo que se les paga de salario”, expresó Díaz Ayala.

La enfermera, como muchos, agradece los aplausos de las nueve de la noche, pero siente que son insuficientes. “Si supieran que muchos de los compañeros a los que aplauden no tienen vacaciones, aguinaldo o elementos de protección personal se darían cuenta que con los aplausos no alcanza. Deberíamos elevar la voz y pedir por el reconocimiento al menos de la planta permanente. Eso ya sería un resarcimiento a tanto esfuerzo puesto en la salud pública y en el bien de la comunidad”.

En este sentido, la enfermera reflexionó: “Se celebra más al personal y a los auxiliares de salud como mártires que como héroes, porque si el aplauso no viene con mejora en las condiciones de trabajo son mártires. Está en conocimiento el riesgo que corren y aún así lo hacen. No hay que celebrar hacerlos bandera después de caídos, hay que cuidarlos para cuidarnos nosotros también”.

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