Redacción Canal Abierto | El domingo por la madrugada en las costas de La Guaira, cercanas a Caracas, el gobierno venezolano desactivó una operación mercenaria con, al parecer, intenciones golpistas.

Se trató de lanchas que, según comunicó el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, zarparon en Colombia tripuladas por un grupo de mercenarios, tanto venezolanos, desertores de las Fuerzas Armadas y civiles, como norteamericanos. De ellas fueron incautadas armas de alto calibre, teléfonos satelitales y vehículos con soportes para ametralladoras. El gobierno de Nicolás Maduro también informó que ocho personas resultaron muertas y hubo dos detenidos.

“El domingo en la madrugada se activó lo que luego se conoció como la Operación Gedeón – explica Marco Teruggi, periodista y sociólogo argentino radicado en Venezuela, en diálogo con Canal Abierto-. Fue frustrada porque el gobierno tenía inteligencia de lo que estaba pasando y estaba esperando a la primera lancha que llegó”.

El lunes, un nuevo grupo de mercenarios fue interceptado en el estado Aragua, en el pequeño pueblo de Chuao. Allí fueron detenidas ocho personas, entre ellas Antonio Sequea, quien también participó del intento de golpe del 30 de abril de 2019 que fue encabezado por Juan Guaidó y Leopoldo López.

Anoche, Maduro anunció la detención de otras cuatro personas y mostró a la prensa el testimonio de uno de los mercenarios norteamericanos que confirma el plan de incursión y los planes para capturar al presidente venezolano. También ratificó la participación de su par colombiano, Iván Duque, en el intento de inclusión, en consonancia con deseos de Donald Trump.

“Una parte de la operación que estaba desembarcando fue capturada, pero no significa que haya sido detenida. De hecho, es una operación pública. Quien está al frente es un contratista norteamericano de una empresa que se llama Silvercorp, que dice que es el estratega, y un conjunto de prófugos de las Fuerzas Armadas venezolanas, que de conjunto están diciendo que la operación sigue en pie”, aclara Teruggi.

Se trata Jordan Goundreau, quien junto al ex capitán Nieto Quintero, afirman por redes sociales comandar las acciones desde fuera de Venezuela.

Detrás del escena

“Hay otro debate, que es quiénes son los financistas y los autores intelectuales de esto, porque el discurso del contratista y de los militares es que ellos son luchadores por la libertad y que son una suerte de autogestión mercenaria en pos de ‘derrocar al dictador’ –detalla Teruggi-. Las investigaciones van diciendo que la trama tiene que ver con la DEA, que es la que organizó esta operación de forma encubierta, financiada a través de cárteles de droga que están en Colombia, donde se entrenaron estos grupos bajo el amparo del gobierno colombiano y desde donde zarparon hacia Venezuela. Por lo tanto la responsabilidad política de Estados Unidos y de Colombia desde el inicio ha intentado ser tapada”.

Es un hecho que en los últimos años, el gobierno venezolano ha advertido y sostenido que en Colombia funcionan centros de entrenamiento de mercenarios, y denunciado cuáles son sus lugares de operación sin que el gobierno de Duque acusase recibo.

Pese a su negativa a haber avalado de alguna forma las acciones de este grupo, Teruggi advierte que “es muy difícil” que estas ocurran “sin conocimiento del gobierno colombiano”.

Que esto ocurra en momentos en los que el mundo se encuentra paralizado por la pandemia de COVID-19 no es casual. “Hay una lectura de parte de Estados Unidos de que las condiciones están dadas para este tipo de operaciones, privatizadas y militares, y que el gobierno venezolano no tiene con qué resistirlas. Así que hay una pulseada”, analiza el periodista.

Sin embargo, resalta que las fortalezas de la gestión de Maduro quedaron expuestas en su capacidad para desarticular la operación vía inteligencia y “la organización popular que hay sido parte del operativo de detección” de las lanchas.  “Hay fragilidades del orden de lo económico, pero el operativo que se puso en marcha subestimó la capacidad de respuesta que iba a tener el chavismo”, asegura.

Por otro lado, las medidas tomadas para combatir la pandemia por parte del gobierno venezolano han conseguido contenerla y ostentar los números más bajos de la región en términos de muertes y contagios. En ese sentido, Teruggi considera que “ha fortalecido su confianza”. “Las diferentes líneas de trabajo han dado buenos resultados, la curva está bajo control, y en ese aspecto el gobierno ha recuperado fortaleza. Viendo lo que pasa en Brasil, en Ecuador o en Estados Unidos, parte de la población que odia al gobierno venezolano tiene que reconocer que no ha hecho las cosas mal”, finaliza.

 

Entrevista: Gladys Stagno

Foto: Manaure Quintero / Reuters

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas