Redacción Canal Abierto | Luis Antonio Stevan está detenido desde el 8 de febrero de 2019. Se lo acusa de haber asaltado a los empleados de una estación de servicio en Bernal Oeste, el 21 de enero de ese año.  Sin embargo, el acusado presenta pruebas que demuestran que en el momento se encontraba en otro lugar, mientras que quienes acusan no aportan más que testimonios contradictorios de las víctimas del hecho.

Según los denunciantes, el mediodía del 21 de enero de 2019 los empleados de la estación de servicio YPF ubicada en Avenida los Quilmes y Cerrito se fueron en un remís a depositar 720.000 pesos que constituían la recaudación de la jornada a una sede del Banco Santander en Wilde. En su primer testimonio aseguran que al llegar a Comandante Franco y Victorica fueron interceptados por una Kangoo roja de la que baja un hombre armado y les saca la plata. Cuando la camioneta se va, aparece un motociclista que, junto al remis, persiguen a los asaltantes, pero no logran alcanzarlos y los pierden.

Dos semanas después, es allanada la casa de la madre de Stevan, donde éste hacía años que no vivía. Al enterarse, Stevan acude al lugar y se pone a disposición. Allí se entera el delito del que es acusado y queda detenido en la Comisaría 5ª de Quilmes.

El mismo 21 de enero al mediodía, momento en el que supuestamente sucedía el robo, Stevan tenía un accidente de tránsito en Aristóbulo del Valle y San Luis, donde chocó su moto con un remís. Esto se ubica a unas diez cuadras de la Estación Quilmes del Ferrocarril Roca y a 5 kilómetros de donde se denunció el atraco. Tras el choque, Stevan acordó con el conductor encontrarse más tarde en su casa para coordinar las presentaciones a los seguros. Antes de volver, pasó por un taller mecánico ubicado en Ceballos y 166 para arreglar el caño de escape y la pata que habían quedado dañadas tras el choque. Allí se quedó un rato con el mecánico y otro cliente. A las 14 llegó a su casa para esperar al remisero e iniciar los trámites. Es decir que al menos tres personas lo habían visto en el momento del robo en otros lugares.

La causa se pone más compleja cuando, avanzada la denuncia, los empleados de la YPF cambian el color de la Kangoo, a la que en el primer momento indican como roja, pero que con el correr de los días se volvió bordó. Ante la pregunta sobre esta contradicción, aducen haberla visto en el perfil de Stevan en Facebook en donde aparece, efectivamente, la Kangoo bordó de su propiedad.

“La balanza siempre fue desequilibrada y acá se marca una vez más. Vale más lo que dice un empresario sin pruebas tangentes. Está el testimonio de los empleados de esa estación de servicio que declaran que saben que fue mi marido por información que sacaron de Facebook. Eso de por sí es totalmente bizarro”, expresa Melina, la compañera de Stevan en diálogo con Canal Abierto.

En esa época se estaba haciendo el metrobus en esa zona. Había cámaras que tomaban de lejos los ángulos que ellos mencionan que hacían en el recorrido para ir al Banco Santander. Ahí no aparece ni el robo, ni una Kangoo roja o ni una moto a gran velocidad. No aparece absolutamente nada de lo que ellos dicen. Aun así, mi marido sigue donde está”, lamenta.

Tampoco hubo noticias posteriores del supuesto motociclista que colaboró en la persecución. Llama la atención que alguien que demuestra solidaridad como para arriesgar su vida persiguiendo a personas armadas, luego no se ponga a disposición de las supuestas víctimas para dar su testimonio en la causa judicial.

Tanto el acusado como su familia ansían el inicio del juicio en el que esperan desarmar lo que sindican como una causa armada. Pero la pandemia y las medidas de precaución postergaron todo hasta mayo del año que viene. Para cuando esto ocurra, Stevan habrá pasado dos años y tres meses detenido.

En un principio, la defensa estuvo a cargo de un abogado cuyos honorarios fueron pagados por la familia mediante la venta de rifas y el pedido de préstamos. Cuando estas instancias se agotaron tuvieron que recurrir a la defensoría oficial.

El caso deja aristas en la órbita del interrogante. ¿Qué motivó al dueño de la estación a hacer esta acusación? Melina recuerda que no son absolutos desconocidos. Tiempo atrás, la hermana de Stevan trabajó unos días en la YPF y no se fue en buenos términos. “Creo que hubo una combinación de la venganza contra mi cuñada dañándola haciendo esto y a la vez beneficiándose con un auto robo”, afirma.

“Les vino como anillo al dedo un perejil así”, agrega en referencia a los antecedentes penales de Stevan. Al respecto, también cuenta que, “Días antes, la policía aparece en la pizzería en la que él trabajaba haciendo repartos, le preguntaron si él tenía antecedentes. Él le respondió que sí. Le dijeron que era porque se había perdido un nene y lo estaba buscando. Qué tiene que ver, no lo sé. Pero él, inocentemente, contestó eso. Es la verdad, pero es un tema ya cerrado en nuestras vidas. O eso creíamos. El sistema se lo sigue marcando todo el tiempo”. Al momento de los hechos, Stevan trabajaba en la construcción durante el día y haciendo repartos en una pizzería durante la noche.

Melina concluye lamentando que “van a pasar dos años y medio, para cuando sea el juicio. Cuando lo detienen yo estaba embarazada. Él se perdió el nacimiento del hijo, el año del hijo, el colegio de los chicos y eso nadie se lo va a devolver”.

 

 

 

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