Redacción Canal Abierto | En las últimas jornadas Argentina viene sufriendo una fuerte suba en los contagios de Covid-19, con más más de diez mil infectados y 200 muertes por día. Las causas que se atribuyen a esta escalada, según los especialistas, las causas son múltiples: desde la densidad poblacional en lo que respecta a la región conocida como Area Metropolitana de Buenos Aires, hasta el relajamiento en las medidas de aislamiento en provincias como Santa Fe o Córdoba.

De lo que no hay dudas es que son las principales ciudades del país donde se registran los principales focos de infección y circulación de la pandemia. Pero como toda regla, esta también reconoce sus excepciones: en algunos casos debido a la irresponsabilidad individual -como en Avellaneda, Santa Fe, cuando luego de meses sin casos su intendente infectado participó en la marcha del 17 de agosto, contagiando a al menos 7 conciudadanos-, y en otros por el más simple y llano desprecio institucional por la vida.

En este último grupo se se encuentra Ledesma, Jujuy, la localidad con más muertos de Covid-19 del país en relación a su población, con 73,9 fallecimientos cada 100 mil habitantes y una tasa de letalidad del 4,5% (más del doble de la media nacional, hoy en torno al 2%). Actualizados al 28 de agosto de 2020, los contagios allí ascienden a 1474 y las muertes a 66.

En aquel departamento ubicado a 112 kilómetros de la capital jujeña se emplaza el complejo agro-industrial Ledesma SAAI, uno de los grupos económicos más poderosos de la Argentina que emplea a más de 6000 trabajadores. Desde que comenzó la pandemia ya se registraron 10 empleados fallecidos con coronavirus. Y si bien oficialmente se habla de 350 contagios, la cifra sería aún mayor. “Si se hicieran testeos a todos los casos sospechosos y contactos estrechos de positivos, se triplicaría el número de casos”, asegura a Canal Abierto el titular del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL), Rafael Vargas.

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“No es que no existan protocolos, el problema es que no se aplican o se aplican sólo en función de la producción y la rentabilidad, y no para el cuidado de la salud de los trabajadores”, explica el dirigente del gremio nucleado en la CTA Autónoma. “No les importa la vida, obligan a ir a trabajar a trabajadores con síntomas, incluso a aquellos con enfermedades previas o mayores de 60 años. Por ejemplo, si se confirma un positivo se debería hacer la desinfección correspondiente, pero ha pasado que en algunos casos sólo han abierto las ventanas para airear el lugar”.

Lo cierto es que el riesgo al que se exponen los trabajadores ni siquiera se condice con una remuneración digna. De hecho, la paritaria salarial 2020 que se acaba de cerrar hace que un ingresante se lleve de bolsillo tan sólo unos $ 42.715.

Luego de varias presentaciones ante los ministerios de Trabajo de Nación y provincia, y desesperados ante la falta de respuestas, SOEAIL acaba de denunciar penalmente al directorio de la firma por los incumplimientos de protocolos de bioseguridad y la propagación del coronavirus. Entre otras cosas, la presentación judicial aduce la indiferencia empresaria y falta de medidas de control, como «no reducir la cantidad de trabajadores en circulación y por la falta de testeos al personal».

Otro de los reclamos que hace tiempo vienen levantando los trabajadores es el pedido de renuncia del jefe del Departamento de Medicina Laboral de la empresa, Diego Paredes. “Manda a los changos a laburar con síntomas, no le importa si estás mal”, cuenta Vargas.

“La empresa no se hace cargo y la respuesta del gobierno de la provincia es lamentable. El poder político y los medios temen meterse con Ledesma, nadie se atreve a meterse con los Blaquier”, sentencia el dirigente.

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