Redacción Canal Abierto | “¿Es posible ofrecer a cualquiera que lo necesite un empleo sean cuales fueran sus circunstancias? Y, si la respuesta es sí, ¿cuál es la razón para no hacerlo?”. Las preguntas son los disparadores que Pavlina Tcherneva se formuló para iniciar su investigación sobre el rol del Estado en la formación de empleo cuyo puntapié inicial fue el plan argentino Jefes y Jefas de Hogar.

En un contexto pandémico que dejó como secuela inmediata una crisis económica –con su correlato en el empleo- en el todo el mundo, la reconocida economista estadounidense presentó su libro En favor del trabajo garantizado, con los resultados de esa investigación y traducido al español por la editorial Lola Books, disponible en formato digital.

El mismo sugiere que, para mantenerse vigente, el poder económico crea y alimenta mitos. Y el mito que Tcherneva intentó desafiar es estructural para el modelo reinante: que el desempleo es algo natural e inevitable.

La idea de que un país no puede ocupar a todos sus recursos desocupados es vieja y parte de una mala comprensión del sistema monetario. Es también una incomprensión de que el desempleo es creado, no es un fenómeno natural. De hecho lo que es malo para la economía es el desempleo, no las políticas para garantizar pleno empleo”, afirmó la economista en una charla presentación del libro que fue transmitida por YouTube y auspiciada por el Grupo Bolívar.

Allí, rescató que el concepto de “empleo garantizado” no es nuevo, sino una idea que ha estado en el debate hace por lo menos cien años, desde el New Deal.  “Desde entonces, hemos oído las objeciones habituales: no podemos permitírnoslo, el desempleo es natural, y es malo para la economía. Lo novedoso es que rechazamos todas estas objeciones”, aseguró la especialista que ha colaborado en distintos países, incluido Estados Unidos, en el desarrollo de programas de creación de empleo.

“Tenemos un sistema que encoge y ensancha el empleo como un acto esencial en la fuerza de la macroeconomía, como un estabilizador. Las políticas económicas convencionales incluso piensan que cierto nivel de desempleo es algo deseable para pelear contra la inflación –detalló-. Pero la idea de que tiene que haber desempleo para contener los precios nos obliga a mantener la economía en una especie de depresión permanente. Y si los economistas computaran los costos sociales de mantener tasas tan elevadas de desempleo abandonarían esta idea. El desempleo no sólo produce la pérdida de producción y salarios, sino que también genera costos en los desempleados y en sus familias”.

 

Beneficios

Según Tcherneva, el “trabajo garantizado” consiste en un programa estatal que emplea a todos aquellos que soliciten un puesto laboral y les provee un salario que les permita una vida digna. El mismo debe ser “permanente y estructural” y, de acuerdo con su investigación, conlleva múltiples beneficios.

“El trabajo garantizado es la verdadera opción para la política macroeconómica”, consideró.

De acuerdo con su investigación, su principal beneficio es que funciona como un estabilizador económico. “Es una herramienta de lucha contra la inflación porque con él se estabiliza el precio más importante de la economía que es el salario”, enfatizó.

Por otro lado, este programa aumenta la productividad -“porque la productividad en el desempleo es negativa”- y porque durante el período de desocupación se pierden habilidades humanas.

Para Tcherneva, en la actualidad “nos enfrentamos a la paradoja de que a las empresas no les gusta contratar a las personas desempleadas, en especial a los desempleados de larga data”. A modo de solución, el programa permite facilitar la transición, ya que en una fase de crecimiento económico la gente migra de los puestos creados por el sistema público a mejores oportunidades en el sector privado. “Los gobiernos tendrán que seguir gastando para solventar el plan, pero lo harán empleando a las personas y creando valor social”, agregó.  Por añadidura, cuando la economía crece y las personas abandonan el plan, el déficit del Estado se encoge.

“Una de las principales ventajas es que ya no tendríamos recuperaciones sin empleo, tendríamos crecimiento con empleo”, resumió la especialista.

 

Rol del Estado

En la concepción de la economista, el Estado no sólo tiene la posibilidad de crear empleo, sino que tiene la obligación de hacerlo.

“En el mundo moderno, los países tienen soberanía monetaria: emiten su moneda y la controlan en distintos grados. Los gobiernos pueden imponer impuestos, multas, y obligaciones a los ciudadanos en la moneda de ese país –manifestó Tcherneva-. Es decir que, a través del sistema impositivo, crean el desempleo y son responsables por él. El empleo garantizado reconoce la responsabilidad del sistema público de resolver el  problema del desempleo, compromete recursos públicos para la atención de necesidades públicas. Es complementario con otras iniciativas públicas de carácter estratégico”.

Su análisis observa que en la actualidad la mayor parte del trabajo es privado y que para este sector “el empleo es un costo”. Y como, además, su misión no es ofrecer un puesto de trabajo a todos los que lo necesitan “nos hemos acostumbrado a un sistema económico donde hay un desempleo perpetuo”.

Pero el desempleo paga costos humanos, entre ellos situaciones laborales débiles y malas condiciones de vida para una gran parte de la población.

“El programa de empleo garantizado tiene que generar tareas en el sector público o en áreas que han sido olvidadas por el sector privado –enumeró la economista-. Es una combinación de garantía de salario mínimo y empleo en la base social, para que quienes estén ahí tengan condiciones de vida dignas. Al establecer condiciones basadas en un salario básico, el Estado está definiendo un estándar de vida a través del mercado de trabajo”.

En Estados Unidos, de hecho, se consideró a este plan uno de los componentes más importantes del Green New Deal, ya que, en basa al Acuerdo de París, “la transición verde tiene que ser justa también para los trabajadores”.

 

Experiencia argentina

Tcherneva basó parte de su trabajo en el Programa Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, que el gobierno de Eduardo Duhalde desplegó en la Argentina en crisis de 2002.

Para hablar de ese estudio fue convocada por el Grupo Bolívar, integrado por la Corriente de Pensamiento Político Pyme. el Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN), la Universidad de Moreno, la CTA Autónoma, Industriales Pymes Argentinos (IPA), Transformar Argentina, Consejo Productivo Nacional, y La Marchita, resistencia creativa.

Cuando Argentina entró en crisis y abandonó la convertibilidad recuperó cierto grado de soberanía monetaria. Desde entonces no consiguió manejar el problema de la deuda externa y sigue siendo un problema la forma en que se gestiona la macroeconomía –analizó la experta-. Pero en el medio pudo desarrollar su política fiscal para crear un programa de empleo muy grande en un plazo de tiempo muy breve”.

Y agregó: “El desempleo siguió siendo muy alto, la tasa se quedó en 7%, pero llegó a emplear hasta el 13% de la fuerza laboral. A medida que se fue recuperando la economía, el programa empezó a encogerse, lo cual nos da la evidencia de que tenía una efecto contracíclico”.

De acuerdo con su investigación, gracias a ese programa la tasa de desempleo “cayó muy rápidamente y Argentina no vivió un período de recuperación sin empleo”.

Los empleos creados por el Programa eran en el ámbito rural, en el reciclaje, en comedores populares, en refugios para gente en situación de calle, etc. En una encuesta que Tcherneva hizo con su equipo entre quienes trabajaban en él –donde las preguntas eran “¿te gusta trabajar acá? y ¿por qué?-, la mayoría decía que le gustaba tanto por el reconocimiento implícito en su participación como por el servicio a la comunidad.

“Decían que estaban haciendo cosas y estaban aprendiendo. Estar recibiendo un ingreso era la última razón que mencionaban -confirmó la economista-. Porque el problema del desempleo no es sólo la pérdida del trabajo. Las personas quieren trabajar por muchas otras razones como la participación y la dignidad. El plan Jefes y Jefas tuvo un impacto muy grande en mujeres muy pobres, a las que les preguntábamos si hubieran preferido una prestación asistencial al plan y todas dijeron que preferían el trabajo al dinero. Eso es importante a la hora de diseñar políticas y pensar si es suficiente con aportar una renta a quienes lo necesitan”.

La de Tcherneva fue la segunda charla de un ciclo que se inició con la de Warren Mosler, creador de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), sobre la recuperación de la soberanía monetaria y la aplicación de la TMM en la Argentina que se realizó el mes pasado.

Foto: Los Angeles Times

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas