“La ecología es la única ciencia que,
en tanto ciencia,
llama a una toma de conciencia”.
Yolanda Ortiz, 2016.

Por Redacción La tinta | Con el objeto de “garantizar la formación integral en perspectiva de desarrollo sostenible, apoyada en valores sustentables y ambientales para las personas que se desempeñen en la función pública”, el martes la Cámara de Diputados de la Nación aprobó el proyecto presentado por las diputadas Camila Crescimbeni, Eugenia Catalfamo y Gladys González.

El personal estatal, en todos sus niveles y jerarquías en los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación, deberán asistir a capacitaciones obligatorias que versarán sobre temáticas tales como: concepto del desarrollo sostenible y contribución de los objetivos de desarrollo sustentable nacionales, gestión de residuos sólidos urbanos, cambio climático, problemáticas ambientales, recursos naturales y biodiversidad, eficiencia energética, derecho ambiental, economía circular e impacto ambiental de las políticas públicas.

“La educación ambiental en funcionarios y trabajadores estatales resulta completamente necesaria para poner el foco en una gestión racional de los recursos y construir permanentemente actitudes que redunden en beneficio de la naturaleza; incorporando estos valores como horizonte de nuestra sociedad, ecológicamente equilibrada y sostenible”, agregaron las autoras de la ley sancionada el martes.

 

Yolanda

El nombre de la nueva ley es en homenaje a la doctora en Química Yolanda Ortiz, primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de Argentina, cargo creado en 1973 durante el último gobierno de Juan Domingo Perón. Ortiz fue, además, la primera mujer en tener este cargo en América Latina.

La científica tucumana, que trabajó hasta los 87 años y falleció en 2019, fue pionera en plasmar el paradigma de complejidad e integralidad del ambiente y sostenía la idea principal de que no es posible trabajar individualmente en ecología.

En 2013, en una entrevista que dio a Página/12, preguntaron a Ortiz qué implicaba ser ambientalista en los años en que empezó a trabajar en estos temas. “Para mí era descubrir un proyecto de vida. Cada cosa era como abrir una caja de Pandora (…) y  veía que se hacía la torta grande, que todos participaban. En ese tiempo pensaba que se podía trabajar solo y hoy realmente uno comprueba que no es posible trabajar individualmente en ecología, porque es el colectivo el que tiene que llegar al bien común, por la complejidad. Hoy, todavía no se entiende el paradigma de la complejidad, todavía seguimos reduciendo la realidad a rebanadas”, respondió la científica.

 

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