Redacción Canal Abierto | Asociaciones de documentalistas y productoras independientes de cine lanzaron una campaña buscando instalar la discusión acerca del alcance de las plataformas de streamming en la contribución al Fondo de Fomento Cinematográfico

Se trata de un mecanismo originado con la Ley de Cine sancionada en 1994, que establece una serie de aportes del 10% de las ventas de entradas al cine, alquiler y ventas de videos y el 25% de la recaudación del ENACOM. Esta recaudación es utilizada por el INCAA para solventar su funcionamiento y para financiar y subsidiar películas nacionales.

El correr de los años fue modificando su mecanismo y composición. El aporte inicial del 10% sobre entradas y videogramas se transformó en un derivado de ese mismo importe sobre el total, pero que el Tesoro Nacional derivaba del IVA. Y en 2007 se incluyó la Vía Digital Documental que flexibilizó mucho los requisitos, permitiendo que muchos realizadores lleguen a concretar sus películas.

Sin embargo, hay un reclamo que tiene que ver con la distribución de esos fondos.El grueso del fondo de fomento, a 20 años de la ley, se lo sigue llevando el cine industrial mainstream de productoras como Patagonik, Pol-Ka y los que están asociados a la televisión y, ahora, a las plataformas“, explica a Canal Abierto Juan Mascaró, director integrante de la agrupación de documentalistas DOCA. Juanto otros colectivos de distintos puntos de Argenitna lanzaron el documento “El año que vivimos sin el INCAA“.

El realizador recuerda que el fin de este fondo de fomento era el de generar una industria prácticamente inexistente y que su implementación llevó la producción cinematográfica nacional de una decena a una centena de largometrajes anuales.

Otro de los puntos en disputa es sobre quiénes deberían aportar, teniendo en cuenta por un lado la casi desaparición de los videoclubes y por otro el auge de las plataformas de streamming, un actor inexistente al momento de la sanción de la ley.

“Todavía no está ocurriendo en Argentina, pero en países como México Colombia o Chile es se comenzó a producir asociados a las plataformas. Las plataformas de alguna forma hacen un lugar para una película con un determinado formato con unos temas y tratamiento acorde a lo que es el cine mainstream en general. Ellos buscan un nicho de mercado más que riesgo artístico, narrativo y estético. Esas productoras están coproduciendo con de fondos públicos a través de un productor que luego la lleva a Netflix o Amazon”, sostiene Mascaró.

Y agrega que “es un caso interesante para pensar una tensión que se da hoy con los fondos del cine. Porque son películas que tuvieron el apoyo de un dinero del INCAA. Son películas con un ingreso grande por inversión y subsidios, pero además tienen un recupero importante porque tienen un esquema de distribución armado porque se exhiben en muchos lugares“.

Haciendo números, las organizaciones estiman que en los últimos años se da la situación de que solamente el 10% de los fondos destinados a subsidios derivó en la producción de documentales.

Las contingnecias de este 2020 impidieron que estos reclamos se realicen por medio de movilizaciones o eventos, pero a través de documentos en linea y recurriendo a sus quehaceres comenzaron a circular sus peticiones en el mundo virtual, al igual que otros espacios que encontraron allí la plaza pública en el año de la pandemia y el confinamiento.

Según estimaciones de las organizaciones del quehacer cinematográfico, incluyendo a las plataformas como aportantes se podría triplicar el fondo de fomento, llevarlo de los 4.000 millones de pesos con los que cuenta hoy a cerca de 10000 millones.

“Es una caja muy jugosa que hoy está en disputa. Todos quieren ese dinero para la producción de películas. Las plataformas no ponen nada porque es el dinero que paga el abonado, no es un impuesto sobre las ganancias de las plataformas. Eso es algo que aplica en España o Alemania con el 2% de las ganancias. El tema es que las plataformas plantean que si esa plata va al Fondo quieren producir con esa. Con la ley actual solo pueden producir personas o empresa con nacionalidad argentina“, explica el documentalista.

Y aventura que “se perdió una oportunidad histórica en 2020 de avanzar sobre estas medidas. Porque las plataformas aumentaron exponencialmente sus ganancias y recaudación porque la gente se asoció masivamente y todo el cine se volcó ahí. Además, el cine entró en una crisis sin precedentes, con la actividad totalmente parada y el fondo de fomento menguado porque las salas se cerraron así que era la oportunidad para en marzo o abril plantear que esa plata fuera para ahí, se triplicara el fondo y se repartiera más equitativamente”.

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