Redacción Canal Abierto | Restan menos de 30 años para que, según distintos acuerdos como los de Kioto y París, el mundo avance en un reemplazo importante de las energías convencionales por renovables, verdes o limpias. Esto inició una carrera desenfrenada de las potencias para hacerse con la mayor cantidad de litio posible a fin de poder fabricar autos eléctricos que dejen de consumir petróleo.

Si la primera oración del párrafo anterior pareciera ser una buena noticia para el planeta, no lo es tanto para ciertas regiones, las que tienen el codiciado mineral hoy denominado oro blanco.

De esta premisa parte En el nombre del litio, documental realizado por Tian Cartier y Martín Longo. Allí se muestra cómo el boom de esa materia impacta en El Moreno, comunidad de Salinas Grandes de Jujuy a partir del interés de los gobiernos provincial y nacional y corporaciones mineras de extraer de esos yacimientos sin tener en cuenta el impacto que la actividad deja en el ecosistema.

La película se introduce en la vida cotidiana de esa comunidad y es esa mirada desde la que se hace la narración. Eso no impide que integrantes del gobierno que encabeza Gerardo Morales y algún técnico corporativo también presten su testimonio dando su punto de vista.

La génesis del rodaje es la tesis doctoral de una amiga de los documentalistas sobre el tema. Con más de 15 años de trayectoria en realización de películas de este formato con temáticas sociales y ambientales, Cartier y Longo decidieron acompañarla a los trabajos en campo para registrar las entrevistas en video. Desde ese punto de partida el documental cobró vuelo y vida propios en 3 viajes de 15 días entre 2016 y 2019.

Cuando arrancamos con el documental, recientemente habían anunciado el fin de las retenciones a las exportaciones mineras, entonces parecía que se iba a inundar de multinacionales extractivas. Eso un poco fue así, pero fue también cambiando”, recordó Tian Cartier en diálogo con Canal Abierto.

El realizador explicó que el abordaje fue hecho a partir de dos ejes: “por un lado el punto de vista por un lado de las comunidades originarias del lugar y su preocupación por el medio ambiente y la defensa del territorio; por el otro lado las empresas privadas multinacionales y también los gobiernos que más allá de que cambie, el gobierno de turno siempre tuvo una tendencia hacia el extractivismo de materias primas, de recursos naturales de la Argentina sin valor agregado para exportarlo”.

“Nosotros procuramos que desde el documental mostrar el Estado y las empresas no están representados en una sola cara o en un solo arco político, sino que más allá de la persona de turno lo que hay es una fuerza del Estado que está muy en contra de la voluntad de las comunidades. O sea, por eso es un poco la propuesta estética del documental para mostrar esa voz antagonista de las comunidades está representada con múltiples archivos y personas y no solo a través de una sola persona, agregó.

En más de un momento la cámara de Cartier y Longo se anclan en un detalle particular: el teléfono celular del referente comunitario Clemente Flores. Esa es una de las chicanas que Morales lanza contra quienes se organizan contra la avanzada extractivista: “arman las asambleas desde Whattaspp”. El litio es el corazón de la batería de esa herramienta de comunicación.

Cartier confirma que esa imagen no es azarosa: “también nosotros al estar filmando, el documental utilizamos cámaras que tienen baterías de litio. Lo editamos en computadoras que tienen baterías de litio. Digamos un poco la idea también es reflejar esta contradicción y también poner en evidencia que más allá de las chicanas de Morales, poner en evidencia que no se está cuestionando el uso de esa tecnología, sino los métodos extractivos”.

“Porque todos estamos de acuerdo en que debe haber una transición energética para abandonar los combustibles fósiles y el petróleo para que deje de haber emisión de gases y que haya una reducción en el calentamiento global. Pero si cambiamos el petróleo por el litio y no nos cuestionamos nuestras conductas extractivistas como seres humanos entonces no estaríamos aprendiendo nada”, reflexionó

“La idea es evidenciar que las comunidades, como todo ser humano, se beneficia con los avances tecnológicos, pero que por usarlo no quiere decir que avale sus métodos extractivistas”, agregó.

Como todo material audiovisual cuyo estreno estaba pautado para el año pasado, En el nombre del litio tuvo que modificar su hoja de ruta producto de la pandemia y las medidas de confinamiento

“Nuestra idea era hacer protecciones en todas las comunidades de las salinas, que son más de 30, durante todo el 2020. Una especie de cine móvil itinerante como más que nada para brindar herramientas de información así y un poco devolverles todo el proceso que hicimos en esos tres años. Con la pandemia de por medio tuvimos que suspender ese ese esquema de difusión”, contó Cartier.

“Al mismo tiempo, también terminamos el proceso en el INCAA de subsidio al documental digital y mientras esperamos que se logre hacer un estreno en salas cinematográficas o en espacios, INCAA y en Cine.ar”, manifestó.

El domingo la película será liberada para verla desde su sitio oficial. La fecha tampoco es antojadiza. “Lo que decidimos por una cuestión de urgencia de la temática y un poco para instalarlo en el debate en la agenda ambiental y política y que no se siga pasando el tiempo era estrenarlo una vez que lo termináramos y lo terminamos. Hace unos meses entonces decidimos esperar al 1º de agosto para darle un peso más simbólico que es el primero de agosto es el día de la Pachamama y decidimos liberarlo, online y gratuito hasta el 9 de agosto que es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas”.

“Entre esas dos fechas decidimos liberar el documental para que lo puedan ver la mayor cantidad de gente posible en todos los lugares y sobre todo instalar el debate porque no es un documental que proponga una solución, sino que muestra las cosas que estamos haciendo mal para instalar el debate y encontrar mejores alternativas”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

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