Por Elisa Corzo | Plata y políticas para paliar los efectos de la crisis climática en las poblaciones y evitar que la temperatura global supere los 1,5 °C arrastrando al mundo al “colapso”, son los ejes de la COP30, la cumbre sobre cambio climático que reúne a 195 países del mundo y que desde este lunes 10 de noviembre sesiona en la ciudad amazónica de Belém, en el estado de Pará, Brasil.
En mensaje publicado la semana pasada en medios de todo el mundo, el anfitrión del encuentro, el presidente brasileño Inácio Lula da Silva, puso sobre la mesa uno de los dilemas que atraviesan a estos eventos: la parálisis que sufren las iniciativas de los organismos multilaterales. En ese marco, pidió a los líderes del mundo que esta sea “la cumbre la verdad”.
“En cada Conferencia sobre el Clima, escuchamos muchas promesas, pero vemos muy pocos compromisos reales. La era de las declaraciones de buenas intenciones ha terminado: ha llegado el momento de los planes de acción”, afirmó.

Y es que los tiempos apremian. En lunes 10, ya en la inauguración de la Cumbre, Lula señaló que a pesar de los avances alcanzados desde el Acuerdo de París, el ritmo mundial sigue siendo insuficiente para contener el calentamiento del planeta. “Estamos yendo en la dirección correcta, pero a la velocidad equivocada”, advirtió.
En esa línea, y al recordar las recientes inundaciones en el sur de Brasil y el huracán Melissa, en el Caribe señaló: “El cambio climático ya no es una amenaza futura, es una tragedia del presente”.
También se refirió a uno de los grandes escollos de la misión: la avanzada de gobiernos que directamente niegan el cambio climático, entre ellos, el Estados Unidos de Donald Trump, el segundo gran productor de gases de efecto invernadero, que se ausentó de la cumbre. “Vivimos en una era en la que los oscurantistas rechazan las evidencias científicas y atacan a las instituciones. Es hora de infligir una nueva derrota a los negacionistas”, expresó.
Distintos medios se hicieron eco, además, de los faltazos de las autoridades de la India y de China, los otros dos que ocupan el podio de la contaminación. Xi Jinping, no obstante, envió a su vice, Ding Xuexiang, y lo propio hizo su par indio.
En su discurso en Belém, Xuexuang subrayó la inclusión de los compromisos de reducción de emisiones en el nuevo plan quinquenal del gigante asiático.
Las propuestas
En sus distintas intervenciones, Lula fue trazando las propuestas que impulsará en esta COP, siguiendo los objetivos planteados: cumplir los compromisos climáticos asumidos, fortalecer la gobernanza global y situar a las personas en el centro de la toma de decisiones sobre el clima. Entre ellas:
-La creación del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), un mecanismo financiero para la preservación de los bosques que, en su lanzamiento, fue acompañada por 53 países y ya recaudó 5.5 mil millones de dólares. Predicando con el ejemplo, Brasil destino mil millones.
–La declaración de Hambre, Pobreza y Clima: La iniciativa busca reconocer “que los sectores más vulnerables de nuestra sociedad son los más afectados por los impactos del cambio climático”. Ante esto, “los planes de transición justa y adaptación deben tener como objetivo combatir la desigualdad”, expresó Lula. “Nuestro compromiso en la lucha contra el calentamiento global debe estar directamente vinculado a la lucha contra el hambre”, afirmó.
-Creación de un Consejo sobre Cambio Climático en la ONU, “una nueva estructura de gobernanza con la fuerza y la legitimidad necesarias para garantizar que los países cumplan sus promesas, y un paso efectivo para revertir la actual parálisis del sistema multilateral”, explicó Lula.
Al borde de los puntos de inflexión
En su novena carta a la comunidad internacional, el presidente designado de la COP30, el Embajador André Corrêa do Lago, puso el foco en los estudios científicos más contundentes que advierten sobre la necesidad de acelerar con las medidas contra el cambio climático para evitar –en sus palabras- “el colapso”. El objetivo central, afirmó, es “mantener vivo el objetivo de 1,5 °C mediante la aceleración de la implementación y el fortalecimiento de la cooperación internacional”.
Entre esos estudios, destacó los informes sobre la Brecha de Emisiones y de Adaptación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y el Informe de Síntesis de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático). Según la ONU, los 113 países que ya se comprometieron concentran el 69% de las emisiones de gases nocivos en la atmósfera. De acuerdo a informes preliminares, “las emisiones de gases que causan el efecto invernadero deben caer un 12% hasta 2035”.
Mientras, el estudio más claro y contundente al que se refirió es el Reporte Global de Puntos de Inflexión , al que contribuyeron 160 científicos de 23 países.
El estudio “confirmó que el mundo ha entrado en una nueva realidad”. “El calentamiento global avanza hacia un aumento de más de 1,5 °C, lo que empuja a la humanidad hacia una zona de peligro en la que múltiples puntos de inflexión pueden desencadenar transformaciones en cadena que se refuerzan mutuamente”, señaló Corrêa do Lago.
Pero -destacó- “la misma ciencia que nos alerta sobre los riesgos también nos muestra caminos hacia la esperanza. Demuestra que es posible activar puntos de inflexión positivos, umbrales en los que los cambios tecnológicos, comportamentales y sociales se aceleran hacia un desarrollo con bajas emisiones de carbono y resiliente”. Aquí, la cooperación internacional es la clave, subrayó.
En un mensaje hacia la COP30, el informe alerta: “La oportunidad para prevenir ciertos puntos de inflexión dañinos e irreversibles se está agotando rápidamente. Si esperamos a tener la certeza de que se han cruzado los puntos de inflexión antes de actuar, será demasiado tarde. Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) actuales y los objetivos vinculantes a largo plazo o de cero emisiones netas no son suficientes para prevenir puntos de inflexión dañinos. Comprometen al mundo a un calentamiento global que probablemente superará los 2 °C antes de 2100. Por lo tanto, se necesita una acción sin precedentes por parte de los líderes en la COP30 y los responsables políticos de todo el mundo para prevenir puntos de inflexión dañinos”.
¿Cómo llega Argentina?
Con la ausencia de Javier Milei aún no hay precisiones sobre cómo será la participación argentina en la COP30. Como señalaron desde Jóvenes por el clima, “Milei ya adelantó su posición cuando el año pasado retiró a la delegación argentina de la COP29 y nos dejó afuera de las negociaciones sobre financiamiento climático más importantes de la historia”, cuestionaron.
Entre los destinos de esos fondos figuran, por ejemplo, la implementación de sistemas de alerta temprana, la construcción de hospitales y caminos que no colapsen ante grandes lluvias, de tecnología para que los productores no pierdan la cosecha cuando hay una sequía, de parques solares que generen trabajo y energía limpia, de sistemas de riego inteligente o para reforestar.
Otra de las organizaciones que analizó cómo llega Argentina a esta COP30 es FARN, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales. “Argentina llega a esta cumbre con más interrogantes que certezas sobre su rumbo climático. Si bien el país mantiene compromisos internacionales como el Acuerdo de París y sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), la implementación real de sus metas enfrenta un fuerte retroceso”.
“Desde diciembre de 2023 –precisaron- el cambio de rumbo del Poder Ejecutivo implicó recortes presupuestarios entre un 28,1% y un 83,2% en áreas ambientales, la paralización de programas clave, la falta de medidas de adaptación y un discurso negacionista frente a la crisis climática, debilitando la capacidad estatal de respuesta y la credibilidad internacional del país”.
FARN también destacó que esta COP30 se ponga el eje en la reducción de emisiones de metano, “responsable del 25% del calentamiento global”. “En Argentina, más del 60% de las emisiones de metano provienen del sector agropecuario, un 29% del sector energético —principalmente por fugas en la producción y transporte de petróleo y gas— y alrededor del 7% del manejo inadecuado de residuos, con más de 5.000 basurales a cielo abierto en todo el país”, detallaron.
Y advirtieron que “aunque el país adhirió en 2021 al Compromiso Global del Metano, comprometiéndose a reducir sus emisiones un 30% para 2030, aún no existen metas sectoriales ni un monitoreo sistemático”.
Portada: Foto de Hermes Caruzo/COP30

