Redacción Canal Abierto | Esta madrugada, la capital de Venezuela fue epicentro de una flagrante violación al derecho internacional como pocas veces se vio en la historia moderna. Entre explosiones y aviones volando bajo, se supo que Estados Unidos estaba atacando Caracas. El propio mandatario norteamericano Donald Trump lo confirmó y sostuvo a través de su red social que el presidente constitucional venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores habían sido secuestrados y sacados del país.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez confirmó la agresión y le reclamó al gobierno de Estados Unidos que dé prueba de vida del mandatario constitucional venezolano. La situación en Caracas.
El gobierno bolivariano declaró “el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional” y llamó a “pasar de inmediato a la lucha armada”. “Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”, publicó.
El gobierno de Milei celebró la acción terrorista.
Hace instantes, Trump publicó en su red social la primera imagen de Maduro esposado, como evidencia del secuestro.

Repudios
En nuestro país, organizaciones de distintos ámbitos, partidos políticos, sindicatos y dirigentes de diferentes sectores se pronunciaron rápidamente contra la agresión militar.
Las dos CTA denunciaron que el gobierno de Estados Unidos “bombardeó Venezuela, con explosiones en zonas civiles de la ciudad de Caracas, y secuestró al presidente Nicolás Maduro y a su esposa”, en un hecho que calificaron como una grave agresión militar y política contra un país soberano.
En el comunicado conjunto, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores afirmaron que el objetivo de Washington es “desestabilizar al hermano país, robar su petróleo y arrancar la soberanía del país y de su pueblo”, y denunciaron que se trata de una violación directa de los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza.
Además, las centrales sindicales advirtieron que la agresión “amenaza la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe” y llamaron a todos los sectores a repudiar el ataque, al tiempo que expresaron su solidaridad con el pueblo venezolano y responsabilizaron al gobierno de Estados Unidos por la integridad física Maduro y su esposa.

El Partido Justicialista, que preside la expresidenta Cristina Kirchner, condenó los bombardeos en Venezuela, en los que presuntamente habrían muerto civiles. “Desde el Partido Justicialista repudiamos y condenamos los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela, que constituyen una amenaza para toda la región y violan la Carta de Naciones Unidas. Reafirmamos los principios de no intervención, el rechazo al uso de la fuerza y la solución pacífica de los conflictos. América Latina es territorio de paz y soberanía”, dice el comunicado
Por su parte, Unidad Popular también repudió el “ataque artero y brutal” de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela y exigió la “inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y su mujer”, al considerar que se trata de una agresión directa a la soberanía de un país de la región.
Desde el espacio presidido por Claudio Lozano advirtieron que la ofensiva constituye una “violación flagrante” de los principios fundacionales de las Naciones Unidas y sostuvieron que, en el marco del declive global de la potencia norteamericana, el objetivo central es “apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela y de toda la región”, al tiempo que rechazaron cualquier intento de involucrar a la Argentina en esa escalada y llamaron a defender a América Latina como territorio de paz:
“Hacemos expreso también nuestro repudio a cualquier definición, acción o iniciativa que el gobierno de la Argentina pueda tomar involucrando a nuestro país en este despropósito”.
El gobernador Axel Kicillof expresó: “Argentina tiene una larga tradición en el diálogo internacional y la defensa de la soberanía y la integridad territorial, en la prohibición del uso de la fuerza y en la solución pacífica de las controversias internacionales”.
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), a través de su secretario General Rodolfo Aguiar, repudió de manera “enérgica” la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el “secuestro” de su presidente, Nicolás Maduro, calificando la operación como una acción criminal que no busca defender la democracia sino “saquear y apoderarse del petróleo y de todos los recursos naturales” del país caribeño. En su comunicado, ATE también fustigó al presidente argentino por celebrar la invasión, al considerar que consagra una política internacional intervencionista.
Frente al despliegue armamentístico estadounidense en Caracas y otras ciudades venezolanas, el sindicato se declaró en “alerta y movilización” junto a la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) para “acompañar y defender la soberanía de Venezuela”, y llamó a frenar a una potencia que, dijo, “se cree dueña del mundo”.
El Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), organismo histórico de derechos humanos presidido por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, repudió la invasión de Estados Unidos a Venezuela y reclamó el retiro inmediato de las tropas, la liberación del presidente Nicolás Maduro y el respeto irrestricto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos de América Latina.
Inclusive desde sectores que han criticado duramente al chavismo desde sus inicios, se pronunciaron sin dobleces contra la invasión yanki. Es el caso de la diputado Myriam Bregman, del PTS-FIT
Unidad regional contra el ataque
La RUNASUR, un espacio social multisectorial compuesto por organizaciones de diferentes países y creado por Evo Morales, repudió la invasión de Estados Unidos a Venezuela y denunció los ataques en zonas civiles de Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, al señalar que se trata de una agresión que “viola la Carta de las Naciones Unidas” y que “amenaza la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe”, con el objetivo de “imponer un régimen servil a sus intereses” y apropiarse de los recursos estratégicos del país.

Lula también condenó el ataque de EE.UU. a Venezuela: “supera una línea inaceptable”
El presidente brasileño dijo en un comunicado: “Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela”.
“Atacar a los países es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”, dijo.
La Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) condenó el “brutal bombardeo” de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela y denunció que se trata de una expresión directa de la “política imperial e intervencionista” del gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump.
En el comunicado, la organización sindical advirtió que el ataque constituye una “violación flagrante” de la Carta de las Naciones Unidas y sostuvo que el verdadero objetivo es “apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales”, al tiempo que se declaró en “estado de alerta y movilización” para acompañar al pueblo venezolano y reafirmó que América Latina “es territorio de paz”.

La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur “denuncia y condena en los términos más enérgicos los graves acontecimientos ocurridos en el día de hoy en la República Bolivariana de Venezuela, constituyen una agresión externa que vulnera la soberanía, la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano”.
“Estos hechos –sigue el texto de la CCSCS- configuran una violación grave del Derecho Internacional, en particular de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, que prohíbe de manera expresa la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, y obliga a la solución pacífica de las controversias”.
Luego, la declaración sintetiza en 4 puntos el reclamo de los sindicatos de la región:
1. Expresamos nuestra profunda solidaridad con el pueblo venezolano y su clase trabajadora, que hoy enfrenta una situación de extrema gravedad con impactos directos sobre la vida, el trabajo, la producción y los derechos sociales.
2. Exigimos al MERCOSUR que asuma una posición firme, inequívoca y coherente con sus principios fundacionales, defendiendo la soberanía regional, la paz y la solución pacífica de los conflictos, y rechazando toda forma de intervención o escalada militar en América del Sur.
3. Demandamos a la Organización de las Naciones Unidas la activación inmediata de sus mecanismos institucionales para investigar los hechos denunciados, prevenir una escalada mayor del conflicto y garantizar la protección de la población civil, conforme a sus responsabilidades en materia de paz y seguridad internacionales.
4. Llamamos a la Organización de los Estados Americanos a actuar conforme a su propia Carta y no como instrumento de intereses extra regionales, reafirmando los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias.
La poderosa Central Única de los Trabajadores (CUT Brasil), la mayor organización sindical de América Latina, condenó “los graves episodios de agresión externa” perpetrados contra Venezuela el 3 de enero y advirtió que no se trata solo de un ataque a una nación soberana, sino de una afrenta directa a la estabilidad democrática de toda la región y a los principios fundamentales del Derecho Internacional. En ese sentido, denunció que la violación de la integridad territorial venezolana constituye una práctica imperialista “que no tiene cabida en el siglo XXI”.
En el mismo pronunciamiento, la CUT exigió la liberación inmediata del presidente Maduro y de su esposa y reafirmó que “el destino de Venezuela debe ser decidido soberanamente por su pueblo, sin injerencias externas, presiones militares ni coerción económica”. Además, expresó su solidaridad con la clase trabajadora venezolana y sostuvo que no hay defensa de los derechos laborales sin defensa de la soberanía nacional, al tiempo que rechazó cualquier intento de convertir a América Latina en un escenario de conflictos geopolíticos ajenos al bienestar de sus pueblos.
El mundo sindical venezolano también se pronunció sin ambages.
La Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras (CBST) expresó su “más enérgico rechazo y condena” a la “cobarde agresión militar” de Estados Unidos contra Venezuela, denunciando bombardeos que afectaron a Caracas y a los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Según el comunicado, se trata de una “flagrante violación de la soberanía” y de un intento de “quebrar la paz de la República”, dirigido contra el conjunto del pueblo venezolano.
En ese marco, la organización sindical manifestó su “respaldo absoluto” al presidente Nicolás Maduro y llamó a la solidaridad internacional de las centrales obreras y movimientos sociales, al sostener que “Venezuela no es una amenaza, es una esperanza de libertad que el imperio pretende apagar por la fuerza”. Además, advirtió que la clase trabajadora venezolana asume “el compromiso histórico de defender la herencia de Bolívar y Chávez” frente a la agresión externa.

