Redacción Canal Abierto | Desde el inicio de la pandemia, el estado brasileño de Amazonas reportó más de 223.360 contagios y 5.800 muertes por coronavirus. Y si bien su ciudad capital Manaos (2,2 millones de habitantes) ya había sido noticia por el colapso de su sistema sanitario, las últimas semanas parecen haber empeorado la situación. De hecho, el jueves pasado registró un récord de 254 nuevas hospitalizaciones por COVID-19.

La crisis que atraviesa esta región norteña de Brasil devino en estos días en una falta de camas de terapia intensiva y tanques de oxígeno suficientes para atender a los pacientes, en sanatorios y hospitales tanto privados como públicos. Manaos vive desde el jueves un toque de queda de once horas diarias -entre las 19.00 y las 6.00 del día siguiente- ante el caos sanitario que obligó a las autoridades a trasladar sus enfermos a otras ciudades.

Si bien admitió que el panorama “es terrible”, el presidente Jair Bolsonaro reciéntemente negó toda responsabilidad del gobierno federal: “cumplimos con nuestra parte, con el envío de recursos y medios”. A su vez, el mandatario ultraderechista insistió en la necesidad de un “tratamiento precoz” con cloroquina, una droga de eficacia nula según los estudios realizados a nivel internacional.

En este contexto, la Cancillería de Venezuela confirmó que ya está en camino un cargamento “conformado por seis cisternas con un total de 136.000 litros de oxigeno, equivalentes a 14.000 balones o bombonas individuales” para ayudar a la mayor ciudad de la Amazonía brasileña. La medida se complementaría con la llegada a la zona de un centenar de médicos de ambos países egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Caracas, aunque aún resta confirmar cuándo se concretará esta última asistencia.

En respuesta, el gobernador Wilson Lima del Partido Social Cristiano, aliado del bolsonarismo- agradeció la ayuda a través de las redes sociales: “El pueblo de Amazonas agradece!”.

Por su parte, el economista y referente del Movimiento Sin Tierra -uno de los movimientos sociales más grandes de Latinoamérica- João Pedro Stédile apuntó contra el Palacio de Planalto: “Qué hermosa lección moral le dio Venezuela a Bolsonaro y sus seguidores. ¡Felicidades! ¡Y muchas gracias!”.

Brasil, con cerca de 210 millones de habitantes, es uno de los epicentros de la pandemia y el segundo país con más muertes en el mundo por Covid-19 después de Estados Unidos, con casi 206 mil fallecidos, y el tercero con más contagios tras la nación norteamericana e India, con unos 8,26 millones de casos.

La autoridad sanitaria del gigante sudamericano aprobó el domingo el uso de emergencia de las vacunas COVID-19 de la china Sinovac Biotech Ltd y la británica AstraZenaca. Bolsonaro, un negacionista del coronavirus -llegó a caracterizarlo como una “gripezinha”- que ya anticipó su negativa a vacunarse, es el principal foco de las críticas por el manejo de la pandemia en su país.

En Venezuela, con casi 30 millones de habitantes, los casos de coronavirus ascienden a tan solo 119.803 y 1.106 muertes, según los últimos datos oficiales divulgados el domingo.

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