Redacción Canal Abierto | El ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela —que terminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos— no sólo marcó una escalada sin precedentes en la región, sino que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, amplió esa ofensiva hacia otros países y territorios con amenazas públicas.
Trump describió lo que ocurrió en Caracas como una “operación exitosa” y usó esa acción como advertencia directa a mandatarios latinoamericanos y más allá.
“Esta operación exitosa debe ser una advertencia a cualquier persona que amenaza la soberanía o que pone en peligro la vida de los estadounidenses”, dijo Trump, agregando que “todas las personas deben entender que lo que le pasó a Maduro les puede pasar a ellos y les va a pasar si no son justos con su propio pueblo”.
La intervención militar fue condenada por gobiernos de la región como una violación del derecho internacional y un peligroso precedente.
Trump dijo el domingo:
“Nuestro objetivo es tener países a nuestro alrededor que sean viables y exitosos y donde se permita que el petróleo salga libremente”.
“El dominio estadounidense en el hemisferio occidental no volverá a ser cuestionado”, afirmó.
Las amenazas
Durante una rueda de prensa y declaraciones a bordo del Air Force One mientras volvía de Mar a Lago a Washington, Trump redobló su retórica: puso a países como Colombia, Cuba y México en su mira y además incluyó un objetivo geopolítico más amplio como Groenlandia, un territorio autónomo danés en el Ártico.
Sobre Colombia, apuntó directamente al presidente Gustavo Petro:
“Colombia también está muy enferma, gobernada por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos, y eso es algo no va a estar haciendo por mucho tiempo”.
Sin embargo, la acusación narco carece de sustento en tanto el mayor productor y exportador mundial de precursores químicos que transforman la coca en cocaína es Estados Unidos (90% según Servicio Congregacional de Investigaciones de ese país). Nunca han controlado esa industria. Hacerlo en su territorio es mucho más fácil que movilizar buques, aviones, desatar guerras en los países productores. La propia CIA ha reportado que la exportación a América Latina de ácido clorhídrico, permanganato de potasio, acetona, ácido sulfúrico y éter entre otras sustancias, supera en mucho los usos legales de la misma.
Al ser consultado sobre si eso podría desembocar en una operación militar similar a la de Venezuela, Trump respondió: “a mí me suena bien eso”.
En cuanto a Cuba, Trump afirmó que la isla —fuertemente dependiente del apoyo petrolero venezolano durante décadas— se encuentra en una situación de fragilidad económica:
“Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos… Recibían todo sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano”.
Y agregó que, por eso, “no creo que necesitemos ninguna acción”.
También envió mensajes a México, insinuando que las autoridades de ese país necesitan intensificar la lucha contra el narcotráfico:
Trump señaló que su homóloga, Claudia Sheinbaum, “tiene algo de miedo sobre los cárteles controlando México” y que él le ha ofrecido “enviar tropas” para combatir la violencia relacionada con drogas, aunque ese ofrecimiento fue rechazado por la mandataria mexicana.
Además, Trump renovó su interés en Groenlandia, afirmando que su país lo “necesita” por razones de seguridad nacional, una postura que fue rechazada de plano por Dinamarca, que sostuvo que “no tiene derecho” a anexar ese territorio.
“Necesitamos Groenlandia… Es muy estratégica en este momento. Groenlandia está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes”, dijo Trump a los periodistas. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”
En respuesta a los comentarios más recientes de Trump, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, dijo el lunes que “la retórica actual y reiterada que proviene de Estados Unidos es totalmente inaceptable. Cuando el presidente de Estados Unidos habla de ‘necesitar Groenlandia’ y nos vincula con Venezuela y con una intervención militar, no solo es incorrecto: es una falta de respeto”.
Repercusiones internacionales
La acción estadounidense en Venezuela dejó consecuencias inmediatas en la región. El gobierno cubano, aliado histórico de Caracas, informó oficialmente que 32 oficiales cubanos murieron durante la operación, lo que elevó aún más la tensión diplomática.
Por su parte, en Washington el ataque desató debates sobre procedimientos y legitimidad, con legisladores preguntando si el Ejecutivo tenía la autoridad legal para actuar unilateralmente en un país soberano sin una aprobación clara del Congreso.
Rechazo regional
Líderes de América Latina y el Caribe salieron rápidamente a rechazar la intervención. En una declaración conjunta, varios países expresaron:
“Rechazamos la acción militar unilateral en territorio de Venezuela, que contraviene los principios fundamentales del derecho internacional… Constituye un precedente extremadamente peligroso para la paz y la seguridad regional”.
Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Gabriel Boric (Chile), Claudia Sheinbaum (México), Pedro Sánchez (España), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y el gobierno de Uruguay, a través de su Cancillería, se pronunciaron en contra de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.
Ilustración: Marcelo Spotti

